viernes, 20 de noviembre de 2015

JEREMÍAS. CAPÍTULO 34.

A Sedecías (Jr 21,1-7)

341Palabras que el Señor dirigió a Jeremías mientras Nabucodonosor*, rey de Babilonia, y todo su ejército y todos los reyes de la tierra bajo su dominio y todos sus ejércitos luchaban contra Jerusalén y contra sus ciudades:
2-Así dice el Señor, Dios de Israel: Vete a hablar con Sedecías, rey de Judá, y le dirás: Así dice el Señor: Yo he entregado esta ciudad en manos del rey de Babilonia, para que la incendie. 3Tú no te librarás de su mano, sino que serás atrapado y caerás en su poder: tus ojos verán los ojos del rey de Babilonia, tu boca hablará a su boca y tú irás a Babilonia. 4Escucha, pues, la palabra del Señor, Sedecías, rey de Judá: Así te dice el Señor: No morirás a espada. 5Morirás en paz. Igual que se quemaron perfumes por tus padres, los reyes que te precedieron, también se quemarán por ti. Te harán funeral cantando "¡Ay señor!". Lo he dicho yo -oráculo del Señor-.
6El profeta Jeremías dijo todo esto a Sedecías en Jerusalén, 7mientras el ejército del rey de Babilonia luchaba contra Jerusalén y contra el resto de las ciudades de Judá: Laquis y Azeca, las dos plazas fuertes que aún subsistían.

Manumisión de esclavos (Lv 25,39-43; Dt 15,12-18; Jr 37,5.11)

8Palabras que el Señor dirigió a Jeremías después que el rey Sedecías pactó con el pueblo de Jerusalén para proclamar una remisión: 9que cada cual manumitiese a su esclavo hebreo y a su esclava hebrea, de modo que ningún judío fuera esclavo de un paisano suyo. 10Todos los nobles y el pueblo aceptaron este pacto de dejar libre cada cual a su esclavo y a su esclava, de modo que ninguno siguiera en esclavitud. Obedecieron, y los pusieron en libertad. 11Pero después se volvieron atrás, tomaron otra vez a los esclavos y esclavas que habían manumitido y los sometieron de nuevo a esclavitud.
12Entonces el Señor dirigió la palabra a Jeremías:
13-Así dice el Señor, Dios de Israel: Yo pacté con vuestros padres cuando los saqué de Egipto, de la esclavitud, diciendo: 14Al cabo de cada siete años, todos dejarán libre a su paisano hebreo que hayan comprado y que les haya servido seis años: lo despedirán en libertad. Pero vuestros padres no me escucharon ni me prestaron oído. 15Vosotros os habéis convertido hoy haciendo lo que yo apruebo, proclamando cada cual la manumisión para su prójimo y habíais hecho un pacto ante mí, en el templo que lleva mi nombre. 16Pero después habéis cambiado, habéis profanado mi nombre; cada cual ha vuelto a tomar al esclavo y a la esclava que había dejado libres y los ha sometido de nuevo a esclavitud. 17Por eso así dice el Señor: Vosotros no me obedecisteis proclamando cada cual la manumisión para su prójimo y su paisano; pues mirad, yo proclamo la manumisión -oráculo del Señor- para la espada y el hambre y la peste, y os haré escarmiento de todos los reyes de la tierra. 18A los hombres que quebrantaron mi pacto no cumpliendo las estipulaciones del pacto que hicieron conmigo, los trataré como al novillo que cortaron en dos para pasar entre las dos mitades. 19A los dignatarios de Judá y Jerusalén, a los eunucos y sacerdotes, a todo el pueblo que pasó entre las mitades del novillo, 20los entregaré en manos de sus enemigos, que los persiguen a muerte; sus cadáveres serán pasto de las aves del cielo y de las bestias de la tierra. 21Y a Sedecías, rey de Judá, con sus príncipes, los entregaré en manos de sus enemigos, que los persiguen a muerte; en manos del ejército del rey de Babilonia, que acaba de retirarse. 22Yo los he mandado -oráculo del Señor- y los volveré a traer contra esta ciudad, para que la ataquen, la conquisten y la incendien. Y las ciudades de Judá quedarán desoladas y sin habitantes.

Explicación.

34,1-7 Por estar dirigido al rey Sedecías (año 587), este oráculo encajaría bien en la serie de 21-22, junto al de 21,1-7. Por la fecha, lo han encajado aquí. A juzgar por el v.7, corresponde al final del reinado, hacia el 587. Por otra parte, el mensaje puede ser una síntesis programática, como adelantando los capítulos 37-39.

34,1 Si los versos finales suenan a información histórica precisa, el comienzo quiere ensanchar el escenario y poblarlo y llenarlo de actores. Como una invasión escatológica, universal, de reinos y naciones sometidos al emperador que se apresta a rendir el último reducto de resistencia. Literariamente se están preparando textos como Ez 38-39; Jl 3-4, Jdt 2-5. *Año 587.

34,2-3 El primer mensaje exalta el poder del emperador y ofrece su presencia corpórea. Pero no es el protagonista, sino instrumento del Señor.

34,2 2 Re 24,1-3.

34,3 Jr 39,4-7.

34,4-5 El segundo mensaje equivale a una mitigación de la pena (21,7). Las noticias de 39,7; 52,11 y 2 Re 25,7 no contradicen formalmente el presente anuncio. Los ritos fúnebres anunciados adquieren plena significación comparados con el destino de Joaquín (22,18s): habrá una familia y un pueblo que lo lloren como rey.

34,8-22 El episodio sucede durante el asedio de Jerusalén, cuando el ejército babilónico suspende el cerco al enterarse de que se acercaban las tropas del faraón Ofra. Apretados por el cerco, los judíos hicieron un gesto de conversión; al levantarse el asedio, lo revocaron. El episodio subraya la contumacia de los judíos responsables, la inutilidad de la predicación profética. Nada puede ya conjurar o diferir la catástrofe.

El asunto es sustancial porque en él se debate la libertad o esclavitud del pueblo judío. En la raíz de su existencia, el pueblo fue liberado de la esclavitud de Egipto (13), recibió una legislación en defensa de la libertad de todos los judíos, como hermanos (14); si no viven en casa como pueblo libre, serán esclavos del extranjero (27,1-11). Hay que comparar este episodio con la compra del campo: la legislación vincula el rescate de terrenos y de personas. Jeremías rescata un campo y libera así un trozo de futura libertad. Los jefes de Israel anulan el rescate y se encarcelan en su egoísmo sin futuro.

34,8 Toma la iniciativa el rey convocando a los responsables en el templo. No proclama un día de ayuno nacional, que sería rito pasajero, sino que aborda algo sustancial (compárese con Neh 5,1-10). Tomándoles juramento les exige la aplicación al caso concreto de una ley tradicional, la remisión: Lv 25,39-43; Dt 15,18. La "remisión" es sacra, en nombre y con la autoridad del Señor, y se promulga en el templo. Se limita a los judíos, no incluye a emigrantes o extranjeros.

34,14 Aunque generalice en su denuncia, el profeta nos da a entender que dichas leyes no se observaron puntualmente.

34,15-16 El delito tiene carácter de sacrilegio, por ser sacra la ley y sagrado el compromiso; profana el nombre del Señor. Porque el Señor ha comprometido su fama y su prestigio en la libertad de sus fieles. Es él quien garantiza, con el peso de su autoridad, la exigencia humana de justicia.

34,17 Las plagas están vistas como siervos del Señor, a quienes el amo sujeta y cohíbe. Si las sueltas, ellas se lanzan a la destrucción. Se aplica la ley del talión.

34,18 Rito de alianza que se suele comparar con el de Gn 15,10.17.

34,19 "Eunucos": en sentido propio, custodios del harén real; o en sentido lato, empleados distinguidos de la corte.

34,20 Véanse 7,33; 16,4; 19,7.

No hay comentarios:

Publicar un comentario