viernes, 20 de noviembre de 2015

JEREMÍAS. CAPÍTULO 3.

4. ¿Podrás volver a mí? (Dt 24,1-4; Os 3)

31Si un hombre repudia a su mujer, ella se separa y se casa con otro, ¿volverá él a ella?, ¿no está esa mujer infamada? Pues tú has fornicado con muchos amantes, ¿podrás volver a mí? -oráculo del Señor-.
2Levanta la vista a las dunas y mira:
¿dónde no has hecho el amor?
Como un nómada en el desierto
te sentabas en los caminos, a su disposición,
y profanaste la tierra
con tus infames fornicaciones.
3Faltaban los aguaceros, no veían la lluvia,
y tú, ramera desfachatada,
no sentías vergüenza.
4Ahora mismo me dices:
"Tú eres mi padre, mi amigo de juventud";
5pensando: "No me va a guardar
un rencor eterno",
y seguías obrando maldades, tan tranquila.

5. Las dos hermanas (Ez 23)

6Durante el reinado de Josías me dijo el Señor:
-¿Has visto lo que ha hecho Israel, la apóstata?
Se ha ido por todos los montes altos y se ha prostituido bajo todo árbol frondoso.
7Yo pensé que después de hacer todo esto volvería a mí; pero no volvió. Entonces su hermana, Judá, la infiel, 8vioque a Israel, la apóstata, la había despedido yo por sus infidelidades, dándole el acta de divorcio; con todo, Judá, la infiel, no temió, sino que fue y se prostituyó también ella. 9Y así, con su fácil prostituirse, infamó el país, porque cometió adulterio con la piedra y el leño. 10A pesar de todo, su hermana, Judá, la infiel, no volvió a mí de todo corazón, sino de mentiras -oráculo del Señor-.
11El Señor me dijo:
-Israel, la apóstata, resulta inocente al lado de Judá, la infiel.

6. Volved, hijos apóstatas (Os 14,2-9)

12Ve y proclama este mensaje hacia el norte:
Vuelve, Israel, apóstata -oráculo del Señor-,
que no os pondré mala cara, porque soy leal
y no guardo rencor eterno -oráculo del Señor-.
13Pero reconoce tu culpa, pues te rebelaste
contra el Señor, tu Dios:
prodigaste tu amor a extraños
bajo todo árbol frondoso
y me desobedeciste -oráculo del Señor-.
14Volved, hijos apóstatas -oráculo del Señor-,
que yo soy vuestro dueño:
escogeré a uno de cada ciudad,
a dos de cada tribu
y os traeré a Sión;
15os daré pastores a mi gusto
que os apacienten con saber y acierto;
16entonces, cuando crezcáis
y os multipliquéis en el país
-oráculo del Señor-,
ya no se nombrará el arca de la alianza del Señor,
no se recordará ni mencionará,
no se echará de menos ni se hará otra.
17En aquel tiempo llamarán a Jerusalén
"Trono del Señor",
acudirán a ella todos los paganos,
porque Jerusalén llevará el nombre del Señor
y ya no seguirán la maldad
de su corazón obstinado.
18En aquellos días Judá irá a reunirse con Israel
y juntas vendrán del país del norte
a la tierra que di en heredad a vuestros padres.
19Yo había pensado contarte entre mis hijos,
darte una tierra envidiable,
la perla de las naciones en heredad,
esperando que me llamaras
"padre mío" y no te apartaras de mí;
20pero igual que una mujer traiciona a su amante,
así me traicionó Israel -oráculo del Señor-.
21Oíd, se escucha en las dunas
llanto suplicante de los israelitas,
que han extraviado el camino,
olvidados del Señor, su Dios.
22Volved, hijos apóstatas,
y os curaré de vuestra apostasía.

7. Hemos venido a ti (Esd 9; Neh 9; Bar 1,15-3,8)

Aquí estamos, hemos venido a ti,
porque tú, Señor, eres nuestro Dios.
23Cierto, son mentiras las colinas
y el barullo de los montes;
en el Señor, nuestro Dios,
está la salvación de Israel.
La ignominia devoró
los ahorros de nuestros padres
desde su juventud: vacas y ovejas, hijos e hijas;
25nos acostamos sobre nuestra vergüenza
y nos cubre el sonrojo,
porque pecamos contra el Señor, nuestro Dios,
nuestros padres y nosotros,
desde la juventud hasta hoy
y desobedecimos al Señor, nuestro Dios.

Explicación.

3,1-5 Por el tema, este oráculo está insertado con acierto en el presente contexto. La esposa, acusada y culpable, intenta otro expediente: el halago, las palabras cariñosas, los recuerdos felices (2,2). La parte ofendida rechaza esa apelación a sentimientos fáciles e inoperantes, alegando un caso jurídico: Dt 24,1-4. La contumacia impide una reconciliación superficial. Por debajo de la imagen matrimonial, como otras veces, asoma la imagen de la tierra, que recibe su fecundidad de la lluvia celeste.
3,2 Véase la táctica de Tamar en Gn 38,14.

3,4 "Padre" como título cariñoso, que sugiere apoyo y protección.

3,5 Suena a cita o reminiscencia de salmos: 103,9; 77,8; 85,6.

3,6-11 Nuevo caso legal, que supone el matrimonio con dos hermanas, al estilo antiguo (Gn 29): se discuten las culpas comparadas. Recoge la imagen Ez 23 y pasa al NT: Mt 12,41 par. La segunda esposa agrava su culpa al no escarmentar en cabeza ajena. El reino septentrional ha sucumbido a manos del emperador asirio; Josías ha llevado a cabo una profunda renovación en Judá; pero la conversión no penetró a fondo, siguieron idolatrías y alianzas.

3,6-7 Como en 2,20. La predicación de Oseas y Amós no ha producido la esperada conversión.

3,8 Sobre la ley del divorcio, Véase Dt 24,1-4. Otro uso profético en Is 50,1.

3,11 El Señor pronuncia el veredicto del juicio comparativo. Judá no puede alegar atenuantes.

3,12-14a El mensaje se dirige explícitamente a los israelitas del norte. La invitación a la penitencia ocupa los versos 12-13 y 19-20. En medio ha inserido el editor unas magníficas promesas que desbordan el contexto literario y el histórico. La parte ofendida envía un mensaje de buena voluntad: está dispuesta a la reconciliación condicionada: exige el reconocimiento, el arrepentimiento y la enmienda. No sería amor si no fuera exigente; no sería pleno si rehusara el perdón. Sólo que la razón no es debilidad sentimental (3,5 en boca de la infiel), sino la lealtad del Señor a sus compromisos. La primera frase de 14 puede ser continuación, como repetición anafórica; el resto de 14 y 15 podría ser una promesa para mover a la conversión (como en casos semejantes: Is 1,20; Sal 50,24). Léase a continuación 19-20.

3,14-18 Las promesas acumulan los grandes temas de una futura restauración y suponen la catástrofe consumada: reunión de los dispersos, gobierno de estilo davídico, reelección de Sión y Jerusalén, reunificación de los dos reinos. Tres notas temporales de futuro indefinido (16a. 17a. 18a) pueden servir para unificar o diferenciar. En su puesto actual, las promesas suenan condicionadas a la conversión de los apóstatas; por su relación con otros pasos del libro, suenan como promesa taxativa.

3,14 "Dueño" o marido, que las dos cosas significan baal: como dueño reunirá lo suyo, como marido acogerá a la esposa (Os 2,18). A la luz de textos como Am 9,9 o Is 27,12, "uno y dos" puede indicar el cuidado particular, más bien que sugerir la idea de un resto minúsculo.

3,15 Davídica es la expresión "a mi gusto" (1 Sm 13,14) y también la imagen pastoril (Sal 78,71s). El tema se desarrolla en 23,1-8.

3,16 El pueblo crecerá, según las bendiciones patriarcales. El arca contenía el protocolo de la alianza, estaba cubierta con el "propiciatorio" y era el trono de la Gloria del Señor (Sal 80,2). David la había trasladado a su capital y Salomón le había construido un templo. Ahora templo y arca han perecido. No importa, dice el profeta, porque no faltará la presencia del Señor (cfr. Ez 48,35).

3,17 La confluencia de los paganos es como la de Is 2,2-5; Zac 8,23. En la tradición del Dt, el Señor impone su nombre al templo; según Is 62, el marido da nombre a la esposa.

3,18 Es notable que Judá tome la iniciativa y que las dos se encuentren en la diáspora septentrional: tal situación no responde a la época de Jeremías. Sobre la reunificación, véanse Is 11,13 y Ez 37,15-19.

3,19-20 Pueden empalmar con 3,12-13 o con 3,1-5, por el tema matrimonial y el título del padre. Entre los hijos, Israel iba a ser el primogénito (Ex 4,23) y su tierra la mejor (Ez 20,6.15). Un mismo verbo puede significar apartarse, volver, convertirse, y suministrar la raíz de "apóstata".

3,21 Comienza el movimiento decisivo de la conversión. Primero un rumor que se escucha distante. La desgracia, reconocida como castigo merecido, provoca el llanto del arrepentimiento y la súplica. Para el término véanse Sal 28,2.6; 31,23; 116,1; 130,2.

3,22a Hasta el recodo extraviado del desierto alcanza la invitación de Dios, orientando con su voz poderosa, para que puedan volver. La invitación juega repitiendo tres veces la raíz de "volver".

3,22b Han llegado y se presentan, y pronuncian una especie de juramento de lealtad al soberano.

3,23 El "barullo" o las orgías de cultos idolátricos en los altozanos. Son "mentira" porque prometen y no dan.

3,24 La palabra boshet significa la vergüenza de la confesión, la confusión del fracaso; es también título despectivo de baal. Como quien dice: la Ignominia es nuestra vergüenza.

3,25 Vergüenza envolvente, como estera para acostarse y manta para cubrirse. Acostarse en tierra puede ser gesto de dolor (2 Sm 12,16; 13,31).

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