viernes, 20 de noviembre de 2015

JEREMÍAS. CAPÍTULO 21.

Oráculos dirigidos


1. A Sedecías (Jr 27,12-15)



211Palabras que el Señor dirigió a Jeremías cuando el rey Sedecías envió a Pasjur, hijo de Malaquías, y a Sofonías, hijo de Masías, para decirle:

2-Consulta por nosotros al Señor, a ver si repite sus prodigios con nosotros, y Nabucodonosor, rey de Babilonia, que ahora nos está combatiendo, si tiene que retirar.
3Jeremías les contestó:
4-Decid a Sedecías: Así dice el Señor, Dios de Israel: Las armas que empuñáis en el combate yo se las pasaré al rey de Babilonia y a los caldeos, que os asedian fuera de la muralla, y los reuniré en medio de esta ciudad. 5Yo en persona lucharé contra vosotros, con mano extendida y brazo fuerte, con ira y cólera y furia. 6Heriré a los habitantes de esta ciudad, hombres y animales, y morirán en una grave epidemia. 7Después -oráculo del Señor- a Sedecías, rey de Judá, a sus ministros y a los que sobrevivan en la ciudad a la peste, la espada y el hambre, los entregaré en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y en mano de sus enemigos mortales. Los pasará a filo de espada, sin piedad, sin respeto, sin compasión.


2. A ese pueblo


8Le dirá: Así dice el Señor: Yo os pongo delante el camino de la vida y el camino de la muerte. 9Los que se queden en la ciudad morirán a espada, de hambre y de peste; los que salgan y se pasen a los caldeos sitiadores, salvarán la vida, los apresarán como botín vivo. 10Porque me enfrento con esta ciudad para mal y no para bien -oráculo del Señor-. Será entregada al rey de Babilonia, que la pasará a fuego.

3. A la casa real de Judá

11Escuchad la palabra del Señor. 12Casa de David, así dice el Señor:
Id temprano a administrar justicia,
librad al oprimido del poder del opresor;
si no queréis que mi cólera estalle como fuego
y arda inextinguible
por vuestras malas acciones.

4. A Jerusalén (Jr 9,1-10)

13Aquí estoy contra ti,
Señora del Valle, Roca de la Plana
-oráculo del Señor-.
Decís: ¿Quién caerá sobre nosotros,
quién penetrará en nuestras guaridas?
14Os castigaré como merecen vuestras acciones:
prenderé fuego al bosque
y consumirá todo alrededor.

Explicación.

21-23 Forman una colección de oráculos dirigidos, nominalmente o por alusión clara, a un personaje, un grupo, un lugar. (Entraría en la serie13,18-19). El orden no es cronológico; es lógica la selección: rey, dinastía, capital, dirigentes, pueblo (o tropa).

21,1-7 La situación es parecida a la narrada en 37,3-10: ahora en pleno asedio, después durante la suspensión temporal del asedio. El balance es el mismo: Sedecías ha provocado la catástrofe, que ya no tiene remedio. El Pasjur no es el del capítulo 19. El rey todavía respeta a Jeremías.

21,2 Lo que quieren y esperan el rey y su corte es un "milagro" del Señor, como en tiempo de Senaquerib (Is 37,36), como en otras acciones históricas. El rey demuestra así que confía en el Señor.

21,4-5 La respuesta es durísima. Con el lenguaje del éxodo, "mano extendida y brazo fuerte", vuelve a actuar el Señor; sólo que ahora guerrea contra su pueblo. Se ha pasado a los caldeos: les entrega las armas, los conduce a la conquista, se nombra su general.

21,7 Al mismo tiempo insinúa otro principio: no es Nabucodonosor el protagonista de la historia, sino que el Señor conserva la iniciativa. Lo cual servirá para interpretar los sucesos después de la catástrofe. El asirio y el babilonio, superficialmente opuestos, coinciden en el fondo en ser instrumentos de Dios.

21,8-10 La palabra hebrea puede significar pueblo y también tropa (1 Sm 13-14; Dt 2,32), que aquí haría mejor sentido: el profeta invita a los soldados a desertar; lo cual explicaría la acusación de 38,4. Correrán otra suerte que las autoridades. Lo propone como cuestión de vida o muerte. En términos militares, la alternativa es simple; en términos teológicos, la fórmula recuerda la oferta de Dt 30,15-19: entre el bien y el mal, la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Moisés hablaba de los mandatos en general; Jeremías, de una decisión concreta; algunos la tacharán de traición cobarde. "Para mal": según la maldición de Dt 28,53.

21,11-12 Podía figurar al frente de la serie, por abarcar toda la dinastía y por el tema de la justicia, que luego amplificará. 12b suena como 4,4b. Tarea principal del rey davídico es administrar la justicia (2 Sm 23,3s), que consiste en hacer valer los derechos de los desamparados. Y lo han de hacer "temprano" (cfr. 2 Sm 15,2-4).

21,13-14 Jerusalén está vista poéticamente como ciudad encaramada en una cima, que se siente segura e inexpugnable en su altura: Abd 2-4; Hab 2,9. Dentro de la capital hay un "Bosque del Líbano" en palacio (1 Re 7,2; 10,17): quizá una sala de columnas de madera preciosa, en las que puede prender el foco central del incendio.

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