viernes, 20 de noviembre de 2015

JEREMÍAS. CAPÍTULO 28.

4. Jeremías y Ananías (Jr 23,13-32; 1 Re 22)

281Ese mismo año, el cuarto* del reinado de Sedecías en Judá, el mes quinto, Ananías, hijo de Azur, profeta natural de Gabaón, me dijo en el templo, en presencia de los sacerdotes y de toda la gente:
2-Así dice el Señor de los ejércitos, Dios de Israel: Rompo yo el yugo del rey de Babilonia. 3Antes de dos años devolveré a este lugar todo el ajuar del templo que Nabucodonosor, rey de Babilonia, acaparó y se llevó a Babilonia. 4A Jeconías, hijo de Joaquín, rey de Judá, y a todos los judíos desterrados en Babilonia yo los haré volver a este lugar -oráculo del Señor-. Porque romperé el yugo del rey de Babilonia.
5El profeta Jeremías respondió al profeta Ananías, en presencia de los sacerdotes y el pueblo que estaba en el templo; 6el profeta Jeremías dijo:
-¡Amén, así lo haga el Señor! Que el Señor cumpla tu profecía trayendo de Babilonia a este lugar todo el ajuar del templo y a todos los desterrados. 7Pero escucha lo que yo te digo a ti y a todo el pueblo: 8Los profetas que nos precedieron, a ti y a mí, desde tiempo inmemorial, profetizaron guerras, calamidades y epidemias a muchos países y a reinos dilatados. 9Cuando un profeta predecía prosperidad, sólo al cumplirse su profecía era reconocido como profeta enviado realmente por el Señor.
10Entonces Ananías le quitó el yugo del cuello al profeta Jeremías y lo rompió, 11diciendo en presencia de todo el pueblo:
-Así dice el Señor: Así es como romperé el yugo del rey de Babilonia, que llevan al cuello tantas naciones, antes de dos años. El profeta Jeremías se marchó por su camino.
12Después que el profeta Ananías rompió el yugo que el profeta Jeremías llevaba al cuello, el Señor le dirigió la palabra:
13-Ve a decirle a Ananías: Así dice el Señor: Tú has roto un yugo de madera, yo lo sustituiré con un yugo de hierro. 14Pues así dice el Señor de los ejércitos, Dios de Israel: Yugo de hierro pondré el cuello de todas estas naciones, para que estén sometidas a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y hasta las fieras agrestes les daré como servidores.
15El profeta Jeremías dijo al profeta Ananías:
-Escúchame, Ananías: el Señor no te ha enviado, y tú induces a este pueblo a una falsa confianza. 16Por eso, así dice el Señor: Yo te echaré de la superficie de la tierra. Este año morirás, por haber predicado rebelión contra el Señor.
17El profeta Ananías murió aquel año, el mes de octubre.

Explicación.

28,1-17 Continúa el tema precedente. El autor de este relato ha querido concentrar en una página la confrontación de profeta verdadero con falso. En marcado paralelismo coloca a sus dos personajes: ambos llevan el título de profeta, ambos pronuncian oráculos con fórmulas proféticas tradicionales y participan en acciones simbólicas semejantes. El lector actual sabe lo que representa cada uno de ellos: ¿gozaban de la misma perspectiva los contemporáneos? Sobre el fondo de las semejanzas hay que destacar las diferencias: Ananías pronuncia una predicción precisa, Jeremías contesta con un principio de discernimiento; Jeremías se fue por su lado, Ananías murió según la predicción.

28,1 Es curioso que no figuren las autoridades civiles. * Año 594.

28,6-9 Jeremías no responde en nombre del Señor, sino invocando la experiencia histórica. Ha habido profetas de desventuras y de venturas: a los segundos se les aplica la ley de Dt 18,22. Ahora bien, si aceptamos que varios oráculos de los capítulos 31 y 33 se dirigen a israelitas del norte en tiempos de Josías, también Jeremías profetizó venturas. Algunas se cumplieron, otras quedaron pendientes. En la confrontación presente Jeremías se fija en la actividad inmediata. Él ha predicado la conversión: no lo que va a suceder, sino lo que el hombre debe hacer para que la desgracia no suceda; sus anuncios de desventuras eran condicionadas.

En cualquier caso Jeremías desea el bien de su pueblo, no acreditarse él (como Jonás): qué más querría que ver cumplida la predicción de su rival. Pero no al precio de una perversión sin conversión. Jeremías habla aquí ad hominem, no pretende proponer una teoría completa.

28,11 Dos años significa que no se cumplirá un septenio desde la deportación.

28,13 "Yugo de hierro": porque el emperador, provocado por la rebelión de los vasallos, extremará la represión.

28,16 "Por haber predicado rebelión contra el Señor": falta en la versión griega. Puede proceder de Dt 13,6. En el contexto presente indican que las vanas ilusiones equivalen a rebeldía contra el Señor.

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