viernes, 20 de noviembre de 2015

JEREMÍAS. CAPÍTULO 25.

Nabucodonosor, verdugo de Dios


251El año cuarto del reinado de Joaquín, hijo de Josías, en Judá, que corresponde al año primero del reinado de Nabucodonosor en Babilonia, recibió Jeremías este mensaje para todo el pueblo judío, 2y el profeta Jeremías se lo comunicó a todos los judíos y a todos los vecinos de Jerusalén:

3Desde el año trece del reinado en Judá de Josías, hijo de Amón, hasta el presente día -en total, veintitrés años-, he recibido la palabra del Señor y os la he predicado putualmente, y no me habéis escuchado. 4El Señor os enviaba puntualmente a sus siervos los profetas, y no quisisteis escuchar ni prestar oído. 5Os exhortaban: "Que se convierta cada uno de su mala conducta y de sus malas acciones, y volverá a la tierra que el Señor os entregó a vosotros y a vuestros padres, desde siempre y para siempre. 6Y no sigáis a dioses extranjeros para servirles y adorarlos, y no me irritéis con las obras de vuestras manos, para vuestro mal".
7No me escuchasteis -oráculo del Señor-, me irritasteis con las obras de vuestras manos, para vuestro mal. 8Por eso, así dice el Señor de los ejércitos: Puesto que no escuchasteis mis palabras 9yo mandaré a los pueblos del norte y a por Nabucodonosor, rey de Babilonia, siervo mío; lo traeré a esta tierra, contra sus habitantes y los pueblos vecinos; lo consagraré al exterminio, los convertiré en espanto, burla y ruina perpetua. 10Haré cesar la voz alegre y la voz gozosa, la voz del novio y la voz de la novia, el ruido del molino y la luz de la lámpara. 11Toda esta tierra quedará desolada, y las naciones vecinas estarán sometidas al rey de Babilonia durante setenta años.
12Pasados los setenta años -oráculo del Señor-, pediré cuentas al rey de Babilonia y su nación de todas sus culpas, y convertiré en desierto perpetuo el país de los caldeos. 13Cumpliré en su país todas las amenazas que pronuncié contra él; todo lo escrito en este libro. 14Ellos, a su vez, estarán sometidos a muchas naciones y a reyes poderosos; les pagaré sus acciones, las obras de sus manos.


Profecía de Jeremías contra los paganos (Jr 46-51)



15El Señor, Dios de Israel, me dijo:

-Toma de mi mano esta copa de aguardiente y házsela beber a todas las naciones adonde te envío. 16Que beban y se tambaleen y enloquezcan ante la espada que arrojo en medio de ellos.
17Tomé la copa de mano del Señor y se la hice beber a todas las naciones a las que me envió el Señor:
18A Jerusalén y a los pueblos de Judá, a sus reyes y nobles, para convertirlos en ruina y desolación, en burla y maldición. Cosa que sucede hoy.
19Al faraón, rey de Egipto, a sus ministros, sus nobles y todo su pueblo y sus turbas.
20A los reyes de Hus y de Filistea: Ascalón, Gaza, Ecrón y el resto de Asdod.
21A Edom, Moab y Amón; 22a todos los reyes de Tiro y Sidón y a los reyes de las costas allende el mar; 23a Dedán, Temá, Buz y a todos los de cabeza rapada; 24a todos los reyes de Arabia y de los beduinos que viven en el desierto; 25y a todos los reyes de Zimrí, de Elam y de Media, 26a todos los reyes del norte, próximos y remotos, uno tras otro, y a todos los reyes de la superficie terrestre. Y después de todos ellos, beberá el rey de Sesac.
27Les dirás: Así dice el Señor de los ejércitos, Dios de Israel: Bebed, emborrachaos, vomitad, caed para no levantaros, ante la espada que  yo arrojo entre vosotros. 28Y si se niegan a tomar la copa de tu mano para beber, les dirás. Así dice el Señor de los ejércitos: Habéis de beber. 29Porque si en la ciudad que lleva mi nombre comencé el castigo, ¿vais a quedar vosotros impunes? No quedaréis impunes, porque yo reclamo la espada contra todos los habitantes del mundo, oráculo del Señor de los ejércitos.
30Y tú profetízales diciendo lo siguiente:
El Señor ruge desde la altura,
clama desde su mansión santa,
ruge y ruge contra su dehesa, entona la colpla
de los pisadores de uva
contra todos los habitantes del mundo;
31el eco resuena hasta los confines del orbe,
porque el Señor entabla pleito
con los paganos,
viene a juzgar a todos los hombres
y hará ejecutar a los culpables
-oráculo del Señor-.
32Así dice el Señor de los ejércitos:
Mirad la catástrofe pasar de nación en nación,
un terrible huracán se agita
en los extremos del mundo.
33Aquel día las víctimas del Señor
ocuparán la tierra de punta a punta,
no los recogerán, ni enterrarán,
ni les harán duelo,
serán como estiércol sobre el campo.
34Gemid, pastores; gritad,
revolcaos, mayorales del rebaño;
os ha llegado el día de la matanza
y caeréis como carneros hermosos;
35no hay escapatoria para los pastores,
no hay salida
para los mayorales del rebaño.
36Se oye el grito de los pastores,
el gemido de los mayorales del rebaño,
porque el Señor ha destruido sus pastos;
37están silenciosas las prósperas dehesas,
por el incendio de la ira del Señor;
38abandonan, como un león su guarida,
sus tierras, que están desoladas,
por el incendio devastador,
por el incendio de su ira.


Explicación.



25,1-14 Esta amonestación, artificialmente datada, es en realidad una recapitulación o balance histórico, semejante p. ej. a la de 2 Re 17,13-23. El estilo es deuteronomista. En la composición actual del libro está colocada al final de una sección; a continuación se anuncia el castigo de los paganos (en la versión griega siguen los oráculos contra los paganos). Como recapitulación, repite temas y frases de otros pasajes.


Por su desarrollo articulado en etapas es una lección de teología de la historia. El Señor es soberano de la historia: por su parte, ha amonestado con solicitud a su pueblo por medio de profetas; el pueblo ha respondido con creciente contumacia. Las relaciones se tensan hasta romperse violentamente. Pero el proyecto del Señor es ancho, y al ejecutor de la sentencia le llegará su hora.

25,1-3 Con esta datación ficticia (604 y 637) el autor intenta presentar su balance histórico como profecía; lo mismo que harán los apocalípticos. Oráculos de los ya resgistrados en el libro son posteriores a dicha fecha.

25,5 El don de la tierra, por parte del Señor, es perpetuo. El verbo "volver" implica alguna forma de destierro.

25,6 Inculca el primer mandamiento. Las "obras de vuestras manos" o manu-facturas son los ídolos.

25,9 Pueblos "del norte": 1,13-15; 3,12; 4,6; 6,1.22 etc. "Pueblos vecinos": reinos limítrofes aliados en la rebelión.

25,10 A la frase rítmica ya escuchada (7,34 y 16,9) añade dos detalles sugestivos de la vida doméstica, en los cuales se concentran bienes elementales: luz y comida.

25,11-14 En la ficción la mirada se alarga hacia el futuro: "setenta" es número redondo, equivale a la tercera generación- El castigo de Judá se desplaza a Babilonia, con repetición de particulares: desolación 9 y 12, el Señor "conduce" 9 y 13; Nabucodonosor es "siervo del Señor", le "servirán" otros pueblos, hasta que le toque a él "servir" 9.11 y 14. Está inspirado en 29,10 o coincide con él.

El imperio pasa de un pueblo a otro, como el Señor lo determina (Eclo 10,4). Un imperio, aun obrando injustamente (12), puede ser instrumento de la justicia divina.

25,13 El texto supone un "libro" o documento ya existente.

25,15-38 Esta página, de gran aliento en la concepción, aunque mediana en la ejecución, sirve de obertura solemne a los oráculos contra los paganos, que en el texto hebreo ocupan los capítulos 46-51 (en la versión de los LXX vienen detrás del v.14, antes de la ceremonia de la copa, que llega al final). La escena es una especie de juicio universal histórico dividido en dos partes; rito de ejeución, 15-29, y discurso que explica la sentencia, 30-38.

25,15-29 Primera parte, en prosa.

a) La copa no es de ordalía (Nm 5,11-31) ni de veneno; suministra una pócima que turba antes de la ejecución por la espada; pueden verse Is 51,17; Ez 23,32-34; hab 2,16; Sal 11,6; 75,9.

b) Los pueblos. La lista coincide en parte con la serie de 46-51, según el siguiente esquema:

Cap. 15                                                 Cap. 46-51
Egipto                                                   Egipto
Filistea, Hus                                          Filistea
Edom, Moab, Amón                               Edom, Moab, Amón
Tiro, Sidón                                            Dedán, Temá, Buz.
Arabia, Zimrí                                         Damasco, Cadar, Jazor
Elam, Media, Norte                                Elam
Babilonia                                               Babilonia.

Jeremías había recibido una misión universal (1,10). Advertimos en los extremos los dos grandes imperios (ha desaparecido Asiria). Entre ambos figuran los rivales históricos: los filisteos a occidente y la terna de Transjordania a oriente. Siguen los fenicios de la costa y beduinos del desierto. Finalmente dos reinos de importancia histórica efímera y el resto de los reyes anónimos.

25,16 La espada emblemática de la ejcución: Dt 32,41; Is 31,8; 34; Ez 21,16-25.

25,27 Con la droga pierden la dignidad y el equilibrio; así humillados recibirán el golpe de gracia. No morirán de pie ni empuñando las armas.

25,30-38 El discurso se distingue por la acumulación de imágenes en torno al juicio universal. Si bien la espada sigue siendo el instrumento de la ejecución capital, otras imágenes evocan poéticamente la tragedia; del mundo animal el león rugiente, del mundo humano el lagarero, del mundo cósmico la tormenta; además la imagen de pastores y rebaños y pastos. Dos palabras, "león y dehesa", delimitan el poema en inclusión. El desarrollo es simple: 30-31 domina lo auditivo, el rugido se extiende; 32-33 domina lo visual; 34.36 elegía de los pastores.

25,30 El rugido del león tiene algo de teofanía, especie de trueno animal: Os 11,10; Am 1,2; 3,4.8; Jl 4,16. La copla de los lagareros (Is 16,9s): los paganos son como uvas de una gigantesca vendimia: Is 63,2s; Jl 4,13; Lam 1,15.

25,31 El texto de la acusación y la sentencia se leen en los respectivos oráculos, de 46-51. Juzga a todos, condena a los culpables.

25,32 El huracán es variante teofánica: 23,19; 30.23; Is 29,6.

25,34 Pastores y mayorales son los gobernantes, también los judíos. Les llega a ellos, no a las ovejas, el día de la matanza. Zac 19,4.

25,35 Am 2,14; Job 11,20.

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