sábado, 22 de agosto de 2015

ISAÍAS. CAPÍTULO 14.

Vuelta del destierro (2 Mac 9)


141Sí, el Señor se apiadará de Jacob,

volverá a escoger a Israel
y a establecerlo en su patria;
los extranjeros se asociarán a ellos
y se incorporarán a la casa de Jacob.
2Las poblaciones los irán recogiendo
para llevarlos a su lugar;
la casa de Israel los poseerá,
como siervos y siervas, en la tierra del Señor.
Cautivarán a sus cautivadores,
dominarán a sus opresores.
3Cuando el Señor te dé reposo
de tus penas y temores,
y de la dura esclavitud en que serviste,
4entonarás esta sátira contra el rey de Babilonia:


Sátira contra el rey de Babilonia (Ez 28; 32)



¡Como ha acabado el tirano,

ha cesado su agitación!
5Ha quebrado el Señor el cetro de los malvados,
la vara de los dominadores,
6al que golpea furioso a los pueblos
con golpes incesantes
y oprimía iracundo a las naciones
con opresión impacable.
7La tierra entera descansa tranquila,
gritando de júbilo.
8Hasta los cipreses se alegran de tu suerte
y los cedros del Líbano:
"Desde que yaces,
ya no sube el talador contra nosotros".
9El abismo en lo hondo se estremece por ti,
al salir a tu encuentro:
en tu honor despierta a las sombras,
a todos los potentados de la tierra
y levanta de su trono
a todos los reyes de las naciones,
10y te cantan a coro diciendo:
"¡También tú consumido
como nosotros, igual que nosotros,
11abatido al Abismo tu fasto
y el son de tus arpas!
La estera en que yaces son gusanos;
tu cobertor, lombrices.
12¿Cómo has caído del cielo,
lucero de la aurora,
y estás derrumbado por tierra,
agresor de naciones?
13Tú, que te decías: "Escalaré los cielos,
encima de los astros divinos
levantaré mi trono
y me sentaré en el Monte de la Asamblea,
en el vértice de la montaña celeste;
14escalaré el dorso de las nubes,
me igualaré al Altísimo".
15¡Ay, abatido al Abismo,
al vértice de la sima!".
16Los que te ven se te quedan mirando,
meditan tu suerte;
"¿Es éste el que hacía temblar la tierra
y estremecerse los reinos,
17el que dejaba el orbe desierto,
arrasaba sus ciudades
y no soltaba a sus prisioneros?".
18Todos los reyes de las naciones
descienden a sepulcros de piedra,
todos reposan con gloria,
cada cual en su mausoleo;
19 a ti, en cambio,
te han arrojado sin darte sepultura,
como carroña asquerosa;
te han cubierto de muertos traspasados a espada,
como a cadáver pisoteado.
20No te juntarás a ellos en el sepulcro
porque arruinaste tu país,
asesinaste a tu pueblo;
se extinguirá para siempre
el apellido del malvado.
21Preparad la matanza de sus hijos,
por la culpa de sus padres,
no sea que se levanten
y se adueñen de la tierra
y cubran el orbe de ruinas.
22Yo me levantaré contra ellos
-oráculo del Señor de los ejércitos-
y extirparé de Babilonia posteridad y apellido,
retoño y vástago
-oráculo del Señor-;
23La convertiré en posesión de erizos,
en agua estancada,
la barreré bien barrida, hasta que desaparezca
-oráculo del Señor de los ejércitos-.


Contra el rey de Asiria (Is 10,5-16)



24El Señor de los ejércitos lo ha jurado:

lo que he planeado sucederá,
lo que he decidido se cumplirá:
25quebrantaré a Asiria en mi país,
la pisotearé en mis montañas;
resbalará de los míos su yugo,
su carga resbalará de sus hombros.
26Éste es el plan decidido sobre la tierra,
ésta es la mano extendida
sobre todos los pueblos:
27Y si el Señor de los ejércitos decide,
¿quién lo impedirá?;
si su mano está extendida,
¿quién se la apartará?


Contra Filistea (Jr 47; Ez 25,15-17; Am 1,6-8)



28El año de la muerte del rey Acaz se pronunció este oráculo:

29No te alegres, Filistea entera,
de que se haya quebrado la vara que te hería;
porque de la cepa de la serpiente
brotará una víbora
y su fruto será un dragón alado,
30que hará morir de hambre tu cepa
y matará tu resto;
mientras que los desvalidos
pastarán en mis praderas
y los pobres se tumbarán tranquilos.
31Gime, puerta; grita, ciudad;
tiembla Filistea entera,
porque viene del norte una humareda
en columnas apretadas.
32¿Qué responder a los mensajeros de esa nación?
-Que el Señor fundó a Sión
y en ella se refugiarán
los oprimidos de su pueblo.


EXPLICACIÓN.


14,1-23 El capítulo es resultado de reunir un breve oráculo (1-2); una introducción, (3-4); la sátira (5-20); y una conclusión (21-23). Con los dos extremos se compone un marco, sujeto por repeticiones temáticas y antitéticas. Hay que tratar por separado las piezas.

14,1-2 Recuerda en motivos y lenguaje a Is 40-55; 56-65, por la repatriación de los desterrados y la incorporación de extranjeros: p. ej. Is 43,10; 44,1s; 49,7; 60,10. Los extranjeros: Is 56,3; Zac 8,22s. Por la duradera compasión del Señor, se repite la antigua elección. Cambian las suertes: ahora los extranjeros conducen a los judíos a la patria; algunos se someten como vasallos o siervos: Is 43,6; 45,14; 60,9.14; 61,5; 66,20.

14,3 Sirve de enlace para la introducción. Reposo: Dt 12,10. La "dura esclavitud" recuerda la de Egipto: Ex 1,14; 6,9; Dt 26,6.

14,4 Introducción. La elegía o sátira se sitúa en un contexto de salvación: no es simplemente canto de venganza, triunfo que se disfraza de tristeza y estupor, sino canto de alivio y gratitud, meditación sobre el poder arrogante del hombre abatido por el ritmo de la historia que el Señor dirige.

14,5-20 La elegía tiene aproximadamente una estructura concéntrica: ABCBA. Comienzan hablando los judíos (5-9); toman la palabra los manes o "sombras" o "ánimas", (10-12); suena el discurso del rey (13-14); siguen hablando los manes (15); lo corean los espectadores. El poema ha dejado huellas en el NT: Mt 11,23; Lc 10,15; Ap 9,1; de él procede nuestra expresión "lucero del alba" con su sentido irónico.

14,4b-6 Comienza con un grito de constatación jubilosa; a continuación lo explica explotando la imagen de 10,5. Desde el comienzo, el imperialismo queda analizado y calificado y descrito en sus métodos violentos, cfr. Hab 3,11.16.

14,7-8 Al coro se suma la tierra y los árboles, que el tirano talaba para sus construcciones fastuosas: Is 37,24; Ez 31,16. El hecho está documentado en textos asirios y babilonios.

14,9 La caída del tirano hace estremecerse al Señor del reino de las sombras: y el Abismo, con sus potentados destronados ofrece un recibimiento fúnebre al gran colega: Ez 32,18-32; Job 26,5. En el recibimiento se entona un nuevo canto.

14,10-12 Mezcla de estupor y alegría. El título "Lucero de la Aurora" es de ascendencia mítica: es la Venus matutina venerada como divinidad celeste. Título divino irónicamente atribuido al que yace entre gusanos. Su paralelo en el verso es "agresor de naciones".

14,13-14 En este momento y ante ese público, la cita del discurso del rey suena siniestramente. Los verbos marcan un movimiento ascendente: escalaré, levantaré el trono, me sentaré, me igualaré. Lo mismo los predicados o circunstancias: cielos y nubes, astros, asamblea de los dioses, vértice del cielo, Altísimo.

              La soberbia humana realiza su propia apoteosis; y no sólo aspira a ser como Dios (Gn 3,5), sino que también se declara igual al Dios supremo. Véanse Is 47,7s; Ez 28,14-16; 2 Tes 2,4.

14,15 Un grito responde a este discurso. En la antítesis de los dos vértices culmina el poema: del reino divino, de la vida inmortal, al reino de la muerte (cfr. Sal 49).

14,16-17 En tono más suave, de meditación, resuenan varios temas. El poema da voz al impacto del acontecimiento.

14,18-19 Texto dudoso, reconstruido con suficiente probabilidad.

              En la última infamia carecer de sepultura; aún más ser arrojado a la intemperie o a la fosa común: Jr 7,33; 8,2; 22,19; 36,30.

14,20 El tirano agresor no sólo destruyó otros pueblos, sino que por ley histórica terminó arruinando su propio país (cfr. Ex 10,7). Por ello acabará con él su descendencia, la continuidad de su nombre y apellido.

         El último verso está en tercera persona, con valor conclusivo por forma y tema.

14,21-23 Estos versos, con su comienzo en imperativo y la continuación en primera persona, pertenecen al marco de la elegía. El nombre de Babilonia desaparece como designación geográfica y perdura como emblema de ciudad hostil a Dios (así en el Ap). Una semilla de la serpiente termina allí. Según idea tradicional, una ciudad arrasada es ocupada por animales inhóspitos (Is 34,11-17). La ciudad de los canales (Sal 137) se vuelve agua estancada o es barrida a ras del suelo (cfr. Jr 51,59-64).

14,24-27 Este oráculo es de Isaías y puede pertenecer a la etapa de Senaquerib. El principio que valía contra la coalición de Israel y Damasco (7,7) se aplica ahora al nuevo agresor, Asiria.

14,24 El "plan" y la "decisión" del Señor se oponen a los de Asiria, en la intención y en el cumplimiento: 8,10; 10,7; Sal 33,11.

14,25 La paradoja del plan consiste en que el Señor mismo invita y convoca al enemigo (5,26; 7,18) para derrotarlo en su territorio, "sus montañas". Categoría teológica que recogen las escatologías: Ez 38-39; Jl 3-4.

14,26 Es dudosa la traducción: "sobre" o "contra". Por la ambición universal del emperador, el Señor realiza una salvación universal. Nadie puede contrastar sus planes.

14,27 El anuncio se cumple con la retirada de Senaquerib el año 701; capítulos 36-37.

14,28-32 Después de los imperios, Babilonia y Asiria, les toca la vez a reinos menores. Ajaz murió el año 728/727, lo mismo que Teglat Piléser III, Filistea es invitada a no celebrar prematuramente la muerte del emperador, porque el sucesor no será más benévolo.

14,29 Estos agresores de pueblos son animales venenosos, enemigos de la humanidad, semilla de la serpiente del paraíso (Gn 3). Muerto uno, brota otro, para continuar las perpetuas hostilidades. Los príncipes de entonces escogían a veces nombres emblemáticos de animales: Ex 15,15; Jue 8,3; "Serpiente" 2 Sm 10,2.

14,30 Dios quiere salvar a los débiles que son conscientes de su invalidez, la aceptan y recurren a Dios. En cambio, el poderoso que confía en sí sucumbirá sin resto: Is 29,19; Sof 3,12.

14,31-32 Quizá sea otro oráculo posterior. Una embajada filistea solicitaba la alianza de Judá para rebelarse contra el emperador. El profeta se opone a semejante aventura peligrosa, pues la seguridad de los judíos se apoya en la presencia del Señor en Sión.

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