sábado, 22 de agosto de 2015

ISAÍAS. CAPÍTULO 29.

Contra Jerusalén (Is 22,1-14; Ez 22)

291¡Ay Ariel, Ariel, ciudad que sitió David!
Añadid años a años, gire el ciclo de las fiestas,
2y asediaré a Ariel, y habrá llantos y lamentos.
Serás para mí como Ariel:
3te sitiaré en redondo,
te estrecharé con trincheras
y alzaré baluartes contra ti.
4Abatida, hablarás desde el suelo
y tu palabra sonará
apagada desde el polvo,
como voz de fantasma desde la tumba
susurrarás tus palabras desde el polvo.
5El tropel de tus enemigos será como polvareda.
El tropel de tus agresores como nube de tamo;
pero de improviso, de repente,
6te auxiliará el Señor de los ejércitos
con fragor y estruendo de grandes truenos,
con huracán y vendaval y rayos abrasadores.
7Y acabará como sueño o visión nocturna
el tropel de los pueblos que combaten a Ariel,
sus trincheras, sus baluartes, sus sitiadores.
8Como sueña el hambriento que come,
y se despierta con el estómago vacío;
como sueña el sediento que bebe,
y se despierta con la garganta reseca,
así será el tropel de los pueblos
que combaten contra el Monte Sión.
9Quedad tardos y torpes, cegad y quedad ciegos;
os emborracharéis, y no de vino,
os tambalearéis, y no por el licor;
10sino porque el Señor os escancia
un viento de modorra
que os embotará los ojos
y os embozará las cabezas.
11Cualquier visión os resultará
como el texto de un libro sellado:
se lo entregan a uno que sabe leer,
diciéndole: Por favor, lee esto;
y él responde: No puedo, que está sellado.
12Se lo entregan a uno que no sabe leer,
diciéndole: Por favor, lee esto:
y él responde: Si no sé leer.

Formalismo religioso

13Dice el Señor:
Ya que este pueblo se me acerca con la boca
y me glorifica con los labios,
mientras su corazón está lejos de mí,
y su culto a mí es precepto humano y rutina,
14yo seguiré prodigando prodigios maravillosos:
fracasará la sabiduría de sus labios
y se eclipsará la prudencia de sus prudentes.

Malaventura (Sal 139,8-12)

15¡Ay de los que ahondan
para esconderle sus planes al Señor!
Hacen sus obras en la oscuridad, diciendo:
"¿Quién nos ve, quién se entera?".
16¡Qué desatino! Como si el barro
se considerara alfarero,
como si la obra dijera del que la hizo:
"No me ha hecho",
como si el cacharro dijera del afarero:
"No me entiende".

Salvación escatológica (32,15-20)

17Pronto, muy pronto, el Líbano se hará un vergel,
el vergel parecerá un bosque;
18aquel día oirán los sordos las palabras del libro,
sin tinieblas ni oscuridad
verán los ojos de los ciegos;
19los oprimidos volverán a festejar al Señor
y los pobres se alegrarán con el Santo de Israel,
20porque no quedarán tiranos,
se acabarán los cínicos
y serán aniquilados
los que se desvelan por el mal;
21los que acusan a uno en un proceso,
ponen trampas
al que defiende en un tribunal
y con falsedades hunden al inocente.
22Pues bien, esto dice el Señor,
Dios de la casa de Jacob,
que redimió a Abrahán:
Ya no fracasará Jacob, no sentirá sonrojo;
23cuando vean lo que hace mi mano
en medio de ellos,
santificarán mi nombre,
santificarán al Santo de Jacob
y temerán al Dios de Israel.
24Los que habían perdido la cabeza,
comprenderán,
y los que protestaban, aprenderán la lección.

Explicación.

29,1-14 El segundo ay abarca en este capítulo cuatro piezas ligadas de dos en dos, ligadas al capítulo precedente por la repetición de temas comunes: vino y espanto, instrucción e incapacidad de aprender, acción maravillosa de Dios. Las dos primeras, 1-4 y 5-8 componen, con su unión insospechada, una obra extraña del Señor, perfectamente aplicable a la derrota de Senaquerib: cuando la capital es casi una difunta, el Señor desbarata al enemigo casi vencedor.

29,1-4 Entre dos asedios históricos discurre la sección: el primero, cuando David conquistó el bastión jebuseo, para convertirlo en capital de su reino y centro del culto. El segundo, el que se avecina, cuando el Señor asedie hostilmente a su ciudad escogida. Ariel es Jerusalén. Entre medias discurre el fluir profano de los años y el ciclo litúrgico de las fiestas. Los lamentos suceden a los festejos. La ciudad es un fantasma de sí misma (cfr. 1 Sm 28), casi sin voz para invocar al Señor.

29,5-8 En el contexto actual, la imagen sugiere la multitud envolvente y asfixiante, mientras la ciudad pertenece más a la muerte que a la vida. La situación extrema impulsa a Dios a intervenir en favor de su ciudad. Un vendaval repentino arremete y dispersa la polvareda. Ante la intervención del Señor, el asedio se esfuma como una pesadilla (cfr. Sal 73,20; Job 20,8).

29,9-12 Parece dirigido contra los judíos, rebeldes a la voz de Dios. El castigo es un viento que embota los sentidos, que impide comprender (lo contrario de 11,2). Una glosa explica: los ojos = profetas, cabeza = videntes.

29,13-14 Ligado al anterior por el tema de la incomprensión, resultado de la contumacia. Por la cual, las profecías se convierten en libro sellado. Servirán para una generación futura, que reciba un nuevo espíritu del Señor y abra los ojos (cfr. 8,16).

              Labios y corazón han de ir de acuerdo; de lo contrario, la tradición se vuelve rutina y el culto farsa. Dios se alza sobre las rutinas con su acción maravillosa, incomprensible. Ante esa revelación imprevisible (28,21), fracasa la prudencia humana: el hombre ve sin comprender, oye sin entender (6,10). Véase 1 Cor 1,18-25.

29,15-16 Por la forma de ay, nuevo comienzo; por el tema, continuación. Ataca a hombres que recurren a artes ocultas, mágicas, refugios subterráneos que piensan inaccesibles a la mirada de Dios. Tal saber mágico es desatino: como negarle conocimiento de su obra al que la hizo. Miarada inmanente del hombre, que se explica a sí mismo sin Dios. Véase el Sal 139.

29,16 Is 10,15.

29,17-24 Este oráculo tardío de restauración pasa por encima de 15-16 para empalmar con lo que precede en 28,1-29,14 y en capítulos más lejanos. Las maldiciones precedentes serán abolidas. Comienza con una transformación de la naturaleza, que restaura la destrucción (10,33s); vienen después las mutilaciones físicas, abolidas también en su función simbólica (6,10; 28,12.14.23; 29,10); siguen las opresiones de la justicia (1,21-26; 11,4; 28,6); finalmente, el hombre se enfrenta con Dios gozosamente (8,13). Se acabaron tiranos y cínicos burlones (28,14-22; 29,5), los insensatos comprenderán (28,7.9.19). La síntesis de naturaleza transfigurada, sentidos corporales, sentido ético y sentido religioso es semejante a la de 11,1-9.

29,17 El tiempo escatológico es inminente en su misterio. El hombre no puede precipitar sus plazos (5,19), sino que debe esperar.

29,18 Podría referirse al libro de Isaías (8,16; véase 34,16).

29,19-20 Falta el jefe davídico de 11,4.

29,21 Véase Am 5,12.15.

29,22 Recordando los nombres de los patriarcas, da profundidad histórica a la historia; falta Isaac.

29,23 Los ojos iluminados reconocen en la historia la santidad de Dios, su trascendencia que se nos impone, imprevisible y acertada.

ISAÍAS. CAPÍTULO 28.

ORÁCULOS VARIOS

Contra el Reino del Norte

281¡Ay de la corona fastuosa
de los ebrios de Efraín
y de la flor caduca, joya de su atavío,
que está en la cabeza de los hartos de vino!
2Mirad: Uno fuerte y robusto, de parte del Señor,
como turbión de granizo, tormenta asoladora,
como turbión de aguas
impetuosas y desbordadas,
3con la mano derriba al suelo
y con los pies pisotea
la corona fastuosa de los ebrios de Efraín
4y la flor caduca, joya de su atavío,
que está en el cabezo del valle ubérrimo.
Será como breva temprana,
que el primero que la ve
apenas la agarra, se la traga.
5Aquel día será el Señor de los ejércitos
corona enjoyada, diadema espléndida
para el resto de su pueblo:
6sentido de justicia para los que se sientan a juzgar,
valor para los que rechaza
el asalto a las puertas.

Contra los que se burlan del profeta (Ez 12,21-28)

7También éstos se tambalean por el vino
y dan traspiés por el licor;
sacerdotes y profetas se tambalean por el licor,
los aturde el vino, dan traspiés por el licor,
8se tambalean con la visión,
tartamudean al dar setnencias;
todas las mesas están llenas
de vómitos y suciedad,
y no queda espacio libre.
9-¿A quién viene a adoctrinar,
a quién a enseñar la lección?,
¿a recién destetados, apartados del pecho?
10Dice: "ce con ce, ce con ce, pe con pe, pe con pe,
chico aquí, chico allí".
11-Pues con lengua balbuciente,
en lenguaje extraño hablará a este pueblo,
12el que les había dicho: "En esto está el reposo,
dad reposo al cansado, en esto está el descanso",
pero no quisieron obedecer.
13Entonces el mensaje del Señor les sonará así:
"Ceconcé ceconcé pecompé pecompé
chicuaquí chiallí",
para que vayan y caigan de espaldas
y se destrocen y se enreden
y queden atrapados.

Pacto con la muerte y verdadero cimiento (Sab 1,16)

14Escuchad la palabra del Señor, gente burlona,
que gobernáis a ese pueblo de Jerusalén:
15Vosotros decíais: "Hemos firmado
un pacto con la Muerte,
una alianza con el Abismo:
cuando pase el azote arrollador, no nos alcanzará,
porque tenemos la mentira por refugio
y el engaño por escondrijo".
16El Señor dice así:
Mirad, yo coloco en Sión una piedra
probada, angular, preciosa, de cimiento:
"quien se apoya no vacila".
17Usaré como plomada la justicia,
como nivel el derecho;
el granizo arrasará vuestro falso refugio
y el agua arrollará vuestro escondrijo.
18Vuestro pacto con la Muerte se romperá, 
vuestra alianza con el Abismo será anulada;
19y cuando pase el azote arrollador os pisoteará,
cada vez que pase, os arrebatará,
y ha de pasar mañana tras mañana,
de día y de noche;
entonces bastará el terror
para aprender la lección.

Contra los cínicos

20Será corta la cama para estirarse
y estrecha la manta para arroparse.
21Como en Perasim* se alzará el Señor,
como en el valle de Gabaón
se desperezará,
para ejecutar su obra, obra extraña,
para cumplir su tarea, tarea inaudita.
22Por tanto, no os burléis, no sea 
que se aprieten vuestras cadenas,
que me he enterado
de la destrucción decretada
por el Señor de los ejércitos
contra todo el país.

Instrucción agrícola

23Escuchad, prestad oído a mi voz,
atención, escuchad mi discurso:
24El que ara, ¿se pasa los días arando,
abriendo surcos,
desterronando, para sembrar?
25Cuando ha igualado la superficie,
siembra hinojo y esparce comino,
echa trigo y cebada, y en las lindes escanda y mijo;
26su Dios lo instruye,
le enseña las reglas.
27Pues el hijojo no se trilla con el trillo ni las ruedas del carro se pasan sobre el comino: el hinojo se trilla con varas y el comino con látigo; 28el grano no se tritura hasta lo último, sino que se trilla arreando el rodillo del carro, que lo rompe sin triturarlo. 29También esto es disposición del Señor de los ejércitos:
Su plan es admirable y es grande su destreza.

Explicación.

ORÁCULOS VARIOS

          Si en la serie 7-12 se podían descubrir algunos principios de composición secundaria, no sucede lo mismo con los presentes. Temas y formas son heterógeneos, oráculos históricos alternan con otros escatológicos, los históricos no se dejan datar; las indicaciones temporales son variadas y genéricas. Destinatarios pueden ser Asiria, Egipto, Jerusalén con Judá, una vez Efraín. Abunda el campo semántico del conocimiento e instrucción. Elementos escatológicos son: el asalto de las naciones (33,1-6), la teofanía y juicio del Señor (30,27-33 y 33,10-16), el reino del Señor desde Sión (33,17.20-22), las bendiciones de la naturaleza y la transformación cósmica (30,23-26).

          Con los materiales de estos cinco capítulos se podría intentar una síntesis teológica aproximada. Los hombres quieren realizar sus planes prescindiendo del Señor: se dedican a la buena vida, Efraín (28,1-4), mujeres frívolas (32,9-14), hacen pacto con poderes humanos sin contar con Dios (30,1-7; 31,11-6), ocultándole sus planes (29,15-16), incluso intentan pactar con los poderes ocultos de la Muerte (28,14-19). El Señor quiere instruirlos y enderezarlos con su palabra, por medio de profetas, y ellos rehúsan la enseñanza (28,7-13; 30,8-17); tiene que recurrir al castigo, al escarmiento (28,15.18-19.20-22; 29,1-12), hasta el fracaso de los planes humanos y los pactos militares (29,14; 30,5.16-17). Dios mismo se encargará de destruir a los enemigos, hará un gran juicio y creará un nuevo reino con los convertidos.

28,1-29 El primer ay engloba, de modo artificial el capítulo entero, hasta el siguiente ay; empareja a Jerusalén con Samaría; insiste en la denuncia y condena, pero incluye algunas promesas importantes.

28,1-4 Contra el reino del norte, cuya capital era Samaría. Pertenece al tiempo de la guerra siro-efraimita. La ciudad es el orgullo del reino. Su muralla se alza como una corona (cfr. Is 62,3) sobre la colina. En ella se coronan, festejando y banqueteando, los despreocupados habitantes o jefes de Samaría. Véase 5,11-12.22-23. De repente aparece un personaje gigantesco (Asiria) que se alza contra la ciudad y sus habitantes; es irresistible como un aguacero que arrastra monte abajo escombros y los revuelve y confunde en el suelo (8,7). La tormenta es teofanía o manifestación del Señor, que despacha al ejecutor de su sentencia. La conquista de la ciudad está dicha con una imagen de signo diverso: una breva madura que excita el apetito del transeúnte, que se arranca sin dificultad y se devora en un instante (no fue así en la historia la conquista de Samaría).

28,5-6 Con la pieza de empalme "aquel día" y repitiendo algunas palabras, un autor posterior completó y aun neutralizó la amenaza con una promesa. El Señor enviará su espíritu para guiar al pueblo en la administración pacífica de la justicia y en la resistencia a la agresión militar.

28,7-13 Ligado con el anterior por el tema del vino y la borrachera. El desarrollo es de sorprendente originalidad y viveza: véase la descripción irónica de Prov 23,29-35. Repitiendo en posición rítmica irregular "vino" y "licor", trenzando verbos aliterados y asonantes, nos da la impresión de una orgía descompasada, una danza grotesca, que acaba repugnantemente. Culpables son sacerdotes y profetas, quizá es connivencia.

28,9-10 En plena borrachera se burlan del profeta, que pretende enseñarles como a niños de escuela; y remedan burlonamente sus oráculos como si fueran una lección de abecedario. El hebreo trae dos sílabas que comienzan con las letras sucesivas Q y S, sílabas que sugieren los significados de "mandato" y "regla".

            El profeta retuerce la burla: el lenguaje de Dios se hará balbuciente, extranjero y sonará como amenaza siniestra, eco sarcástico de sus burlas.

28,14-19 Empalman con el anterior por el tema de la burla y de la lección.

28,15 Muerte y Abismo (Sheol) son dos potencias personificadas como divinidades (en Babilonia Nergal y Ereskigal, en Grecia Plutón). Son el último poder incontrastable con el que se enfrenta el hombre. Si logra pactar con ellos, obtiene un seguro de vida, no morirá. Pero el empeño es fatal: al reconocer a Muerte como soberano, cae víctima de su poder. La última seguridad es la definitiva inseguridad, porque sólo Dios puede vencer a Muerte (25,8). Nosotros leeríamos también en el texto el poder mortífero de la guerra, al que se paga tributo de víctimas humanas. Los burlones apelan a otra seguridad: el asilo de Mentira y Engaño. Confiar en Mentira es hacerse ilusiones, confiar en Muerte es actitud desesperada. El Señor solo es refugio y asilo.

28,16-17a En contraste, Dios afirma su intervención, la única salvadora. Un nuevo templo en Sión, que él mismo funda (cfr. Sal 87). Una piedra de cimiento que, en una inscripción, explica el sentido del templo: "apoyarse" es confiar, tener fe (7,9), "no vacilar", por temor o impaciencia (8,1). San Pedro, la Piedra, aplica este verso a Cristo (1 Pe 2,4): por la adhesión de la fe a Cristo, la Roca, la iglesia vencerá el poder de la muerte (Mt 16,17-19).

28,17b-18 El motivo de la tormenta liga esta sección con 1-4; el castigo usa términos de 8,10.

28,20-22 Contra los que se burlan: por el contexto, de la predicación profética, de la invitación a confiar. Los expedientes humanos no servirán.

28,20 Quizá la frase proverbial: el puesto donde se tumban confiados no alcanza, el refugio en que se arropan no protegerá.

28,21 En Monte Parás y en Gabaón peleó David dos batallas decisivas contra los filisteos (2 Sm 5,17-25). El Señor va a repetir una hazaña semejante (cfr. 5,12), que no entra ni se explica por cálculos humanos. * = Monte Brechas.

28,22 Las cadenas o coyundas significan el sometimiento al extranjero.

28,23-29 Parábola agrícola desarrollada con lujo de detalles. Sus elementos descriptivos son: una distinción de granos, que reciben un tratamiento diversificado, y distinción de etapas en el cultivo. Que significan: el campo del mundo, las etapas de la historia, el trato diverso de lo común y lo precioso, la necesidad de purificación, la maduración. El misterio sencillo de la tarea agrícola abrirá los ojos para comprender el misterio extraño de la salvación histórica.


ISAÍAS. CAPÍTULO 27.

271Aquel día castigará el Señor
con su espada grande, templada, robusta,
a Leviatán, serpiente huidiza;
a Leviatán, serpiente tortuosa,
y dará muerte al dragón marino.

Canción de la viña (Is 5,1-6)

2Aquel día cantaréis a la viña hermosa;
3Yo, el Señor, soy su guardián,
la riego con frecuencia,
para que no le falte su hoja,
noche y día la guardo.
4Ya no estoy irritado. Si me diera zarzas y cardos,
me lanzaría contra ella para quemarlos todos.
5Si se acoge a mi protección,
hará las paces conmigo, las paces hará conmigo.

Renovación de Israel

6Llegarán días en que Jacob echará raíces,
Israel echará brotes y flores,
y sus frutos cubrirán la tierra.
7¿Lo ha herido como hiere a los que lo hieren?
¿Lo ha matado como mueren los que lo matan?
8Lo castigas espantándolo, expulsándolo,
arrollándolo con viento impetuoso
en día de solano.
9Con esto se expiará la culpa de Jacob,
y éste será el fruto de alejar su pecado:
dejar las piedras de los altares
como piedra caliza triturada
y no erigir estelas ni cipos.

La ciudad desierta

10La plaza fuerte está solitaria,
como mansión desdeñada,
abandonada como el desierto:
allí pastan novillos,
allí se tumban y consumen sus ramas.
11Al secarse el ramaje, se quiebra,
vienen mujeres y le prenden fuego.
Porque es un pueblo insensato,
por eso su Hacedor no se apiada,
su Creador no lo compadece.

Reunión final en Jerusalén (Is 11,11s)

12Aquel día trillará el Señor las espigas
desde el Gran Río hasta el Torrente de Egipto;
pero vosotros israelitas,
seréis espigados uno a uno.
13Aquel día sonará la gran trompeta,
y vendrán los dispersos de Asiria,
los desterrados de Egipto,
para postrarse ante el Señor
en el monte santo de Jerusalén.

Explicación.

27,1 El Señor se enfrenta en persona con el viejo enemigo, con la serpiente que hostiliza al hombre desde el principio (Gn 3,15). El autor utiliza imágenes mitológicas para describir como combate singular la victoria personal de Dios. Alude, además, a la lucha histórica del Señor con el Mar Rojo, visto como serpiente mitológica: Is 51,9s; Sal 89,11. La consecuencia de esta victoria se lee en los vv. 12 y 13.

27,2-5 Esta canción es difícil por el texto y enigmática por su puesto aquí. Tiene el aire de un canto popular arcaico. Sería un canto de amor, como Is 5,1-6, sólo que aquí el Señor destruye las infidelidades de la amada y la reconcilia consigo (cfr. Os 2 y Ez 16). Algunas frases pueden sonar con doble sentido: "la riego" suena como "la beso", "falta su hoja" se parece a "tengo una cita".

27,2 El hebreo pone hmr, ardiente, de vino fuerte. Para la forma véase Nm 21,7ss.

27,4 Vëanse 5,6; 7,23-25; 9,17; 10,17.

27,6-9 La restauración irá precedida de una explicación en forma de destierro o dispersión. O, dicho del revés, la dispersión tendrá valor de expiación antes de la gran restauración. La perícopa tiene muchos puntos de contacto con 17,4-11.

27,6 Nm 17,23.

27,7 El Señor castiga a su pueblo con medida, no como a los enemigos contumaces (Sab 12).

27,8 El juicio por medio del viento separa paja de grano. Tal ha sido la función del destierro, sólo que al revés, pues los arrebatados por el viento o desterrados se salvarán (compárese con Jr 24).

27,9 Después del castigo desaparece todo rastro de idolatría, que fue la gran infidelidad o "adulterio" del pueblo escogido.

27,10-11 Probablemente la "plaza fuerte" es la misma de 25,2.9-12, el "pueblo insensato" que no quiere comprender (26,10-11). Algunos lo refieren a una parte del pueblo elegido, p. ej. los samaritanos.

27,12-13 Con 26,20-17,1 forman una gran inclusión. El primer verso describe la búsqueda cuidadosa de los dispersos: el Señor los va espigando uno a uno. La "trompeta" da un toque casi litúrgico (Nm 10), que pone en marcha una gran peregrinación (Is 11,16). Ésta termina en el monte del banquete (25,6), donde reina el Señor (24,23).

ISAÍAS. CAPÍTULO 26.

Himno de la victoria

261Aquel día se cantará este canto
en el territorio de Judá:
Tenemos una ciudad fuerte;
le ha puesto para salvarla murallas y baluartes.
2Abrid las puertas, para que entre un pueblo justo
que guarda los compromisos;
3su voluntad es firme,
tú velas por su paz, porque confía en ti.
4Confiad siempre en el Señor,
porque el Señor es la Roca perpetua:
5doblegó a los que habitaban en la cumbre,
y a la ciudad encaramada la abatió,
la abatió hasta el suelo, la tumbó en el polvo;
6y la pisan los pies, los pies del oprimido,
las pisadas de los desvalidos.

Los juicios del Señor

7La senda del justo es recta,
tú allanas el sendero del justo.
8En la senda de tus juicios, Señor, te esperamos,
invocamos tu nombre con ansia:
9mi alma te ansía de noche,
mi espíritu en mi interior madruga por ti;
pues cuando tus juicios llegan a la tierra,
aprenden justicia los habitantes del orbe.
10Si se trata con clemencia al malvado,
no aprende justicia,
en un país honrado comete crímenes,
sin fijarse en la grandeza del Señor;
11aunque alces la mano,
Señor, no la miran.
Que miren confundidos tu celo por el pueblo
y que el fuego devore a tus enemigos.
12Señor, tú nos gobernarás en paz,
porque todas nuestras empresas
no las realizas tú.
13Señor, Dios nuestro, aunque fuera de ti
nos dominaron otros señores,
nosotros invocamos solamente tu nombre.

Resurrección (Ez 37,1-14; 1 Cor 15)

14Los muertos no vivirán,
las sombras no se alzarán,
porque tú los juzgaste y aniquilaste
y extirpaste su memoria.
15Multiplicaste el pueblo, Señor,
multiplicaste el pueblo manifestando tu gloria,
ensanchaste los confines del país.
16Señor, en el peligro acudíamos a ti,
cuando apretaba la fuerza de tu escarmiento.
17Como la preñada, cuando le llega el parto,
se retuerce y grita de dolor,
así éramos en tu presencia, Señor:
18concebimos, nos retorcimos, dimos a luz... viento;
no trajimos salvación al país,
no le nacieron habitantes al mundo
19¡Vivirán tus muertos, tus cadáveres se alzarán,
despertarán jubilosos los que habitan en el polvo!
Porque tu rocío es rocío de luz,
y la tierra de las sombras parirá.

Castigo y refugio (Gn 6-7)

20Anda, pueblo mío, entre en tus aposentos
y cierra la puerta por dentro;
escóndete un breve instante
mientras pasa la cólera.
21Porque el Señor va a salir de su morada
para castigar la culpa
de los habitantes de la tierra:
la tierra descubrirá la sangre derramada
y ya no ocultará a los asesinados en ella.

Explicación.

26,1-6 Nuevo himno, paralelo del anterior, o segunda estrofa del mismo. A la ciudad rebelde se opone la ciudad santa, al orgullo el pueblo justo o inocente, al vano esfuerzo la segura confianza.

26,2 Entrada como en Sal 24,7.9; 118,19.

26,3 Según 7,9 y Hab 2,4.

26,7-13 Es una especie de meditación sobre el modo de actuar de Dios en la historia. Que el Señor es protagonista, es cosa admitida; lo difícil es explicar en casos concretos el designio de Dios. Por eso lo niegan algunos (Sal 94), lo encuentran extraño otros (Sal 73). El problema es un trato de buenos y malos que parece quebrantar las normas de una retribución justa. ¿Por qué la indulgencia de Dios con los malvados hace sufrir a los inocentes? (Jr 15,15); ¿por qué Dios da largas?

           "Camino" de Dios es su estilo de gobernar la historia y juzgar a los responsables. Quien sigue las directrices del Señor camina por "senda llana", aunque no siempre lo advierta y muchas veces tenga que esperar. De esa acción de Dios pueden aprender los hombres (cfr. Sab 12,19). Pero los malvados se cierran. Cuando Dios alza la mano, rehúsan verla; cuando los trata con clemencia, se confían y endurecen y siguen oprimiendo a los inocentes. En tal situación, el justo respeta los plazos de Dios, no se toma la venganza por su mano, se atiene solamente al Señor, espera y ora (Sal 37). A Dios toca actuar y llevar a buen término las empresas humanas. El texto recoge palabras y temas de los capítulos precedentes.

26,7  Véase Os 14,10, colofón del libro.

26,9-10 Véanse Sal 63,2; 77,7. Los "juicios" de Dios son luz que descubre lo justo e injusto. Esos juicios son a veces clemencia gratuita.

26,7 Aquí los "juicios" de Dios parecen ser los jalones de un camino que orientan al hombre.

26,12 Véase Sal 90,17.

26,14-19 La antítesis de 14a y 19a define los límites y el tema de este canto triunfal a la resurrección. El desarrollo no es patente, y el texto presenta dificultades ocasionales (la traducción de 16 es conjetura). El tema comenta la frase de 25,8.

             El contraste de la vida y la muerte se desenvuelve en un proceso dialéctico en el tiempo, hasta un desenlace que desborda el tiempo. El proceso parece ser así: destrucción de enemigos y malvados, crecimiento del pueblo, reducción del pueblo a un resto, fracaso humano, resurrección de los elegidos.

26,14 Los muertos siguen existiendo como sombras o manes o "ánimas", incapaces de volver a la vida, porque Dios mismo ha ejecutado una sentencia definitiva. Ni siquiera ha quedado memoria de ellos.

26,15 La bendición divina otorga fecundidad, que manifiesta la gloria de Dios.

26,17-18 La comparación de la parturienta cobra aquí un sentido nuevo, describiendo el esfuerzo supremo y el fracaso total.

26,19 La tierra, devoradora de hombres, cárcel árida de polvo y morada de sombras, se impregna, o empreña, de un rocío celeste y luminoso, vuelve a ser tierra-madre fecunda (Eclo 40,1) y da a luz a sus muertos.

26,20-21 Como en la noche de la matanza de los primogénitos (Ex 12,21-23), el pueblo debe encerrarse en casa mientras pasa el exterminador, ejecutor de la sentencia divina; o como Noé en el arca (Gn 7). La sangre derramada, no cubierta con tierra, clama al cielo pidiendo venganza (Gn 4,10; Job 16). La tierra se vuelve cómplice al tapar la sangre del homicidio, pero ante la mirada de Dios descubre el cuerpo del delito.

ISAÍAS. CAPÍTULO 25.

Himno de los salvados (Sal 76)

251Señor, tú eres mi Dios,
te ensalzo y te doy gracias,
porque realizaste planes admirables,
asegurados desde antiguo.
2Convertiste la ciudad en escombros,
la plaza fuerte en derribo,
el castillo de los bárbaros en ruina
que jamás será reedificada.
3Por eso un pueblo poderoso
reconoce tu gloria
y la capital de los tiranos te respeta:
4porque fuiste baluarte del desvalido,
baluarte del pobre en peligro,
reparo del aguacero, sobra en la canícula.
Porque el ímpetu de los tiranos
es aguacero de invierno, 5es canícula estival
el tumulto de los bárbaros;
tú mitigas la canícula con sombras de nubes
y ahogas los cantos de los tiranos.

El banquete del Señor

6El Señor de los ejércitos
ofrece a todos los pueblos, en este monte, 
un festín de manjares suculentos,
un festín de vinos de solera,m
manjares enjundiosos, vinos generosos.
7Arrancará en este monte
el velo que cubre a todos los pueblos,
el paño que tapa a todas las naciones;
8y aniquilará la muerte para siempre.
El Señor enjugará las lágrimas
de todos los rostros
y alejará de la tierra entera
el oprobio de su pueblo
-lo ha dicho el Señor-.

Moab, la ciudad rebelde (Is 16,6-11)

9Aquel día se dirá: Aquí está nuestro Dios,
de quien esperábamos que nos salvara:
celebremos y festejemos su salvación.
10La mano del Señor se posará en este monte,
mientras que Moab será pisoteado en su sitio,
cmo se pisa la paja en el agua del muladar;
11allí dentro extenderá las manos,
como las extiende el nadador al nadar.
Pero él abatirá su orgullo
y los esfuerzos de sus manos;
12los altos baluartes de sus murallas
los doblegará, abatirá y tumbará
en el suelo, en el polvo.

Explicación.

25,1-5 Himno al rey victorioso. Ha derrotado a un pueblo "poderoso" (Sal 18,18), tiránico, para salvar al "pobre desvalido".

25,1 "Admirables": 9,4; "planes": 14,24-27.

25,3 El enemigo reconoce a su pesar la victoria del Señor: Sal 76,0-11.

25,4-5 La imagen coincide con 4,6, su explicación puede ser glosa.

25,6-8 El banquete real, después de la entronización de 24,23. Poder invitar a muchos es signo de poderío y riqueza (Est 1,3-8). El Señor invita a todos los pueblos a un banquete espléndido, que se celebrará en el Monte sagrado. En el banquete hace regalos a los comensales. El primero es su presencia y manifestación: antes los pueblos estaban como ciegos, tapados; ahora, removida la cubierta, pueden reconocerlo. El segundo es extraordinario: aniquila la muerte, la maldición original del hombre (Gn 3,19), para que los convidados vivan siempre con él, una vida sin dolor ni lágrimas. San Pablo (1 Cor 15,54) aplica un verso a la victoria de Cristo sobre la muerte; Ap 21,4, aplica dos versos a la vida en el cielo. Como una firma de tan estupenda promesa, afirma el texto que "lo ha dicho el Señor".

25,9-12 Nuevo himno de victoria. La batalla ha sido reñida, porque la ciudad ha resistido con todos sus medios. La ciudad hostil recibe un nombre emblemático: otras veces se llama Edom (Is 34), Filistea (Jl 4), o Gog (Ez 38-39). La salvación es la esperanza cumplida. El "polvo" puede simbolizar la muerte.

ISAÍAS. CAPÍTULO 24.

ESCATOLOGÍA (Is 34-35; 65-66; Ez 38-39; Zac 14)

Catástrofe

241Mirad al Señor que hiende la tierra
y la resquebraja,
devasta la superficie y dispersa a sus habitantes:
2lo mismo plebe que sacerdote, esclavo que señor,
esclava que señora, comprador que vendedor,
prestatario que prestamista,
acreedor que deudor.
3Queda la tierra rajada, queda saqueada
-el Señor ha pronunciado esta amenaza-.
4Languidece y descaece la tierra,
desfallece y descaece el orbe,
desfallecen el cielo y la tierra,
5la tierra empecatada bajo sus habitantes,
que violaron la ley, trastocaron el decreto,
rompieron el pacto perpetuo.
6Por eso la maldición se ceba en la tierra
y lo pagan sus habitantes, por eso se consumen
los habitantes de la tierra
y quedan hombres contados.

La ciudad desolada (Is 16; Jr 48)

7Languidece el mosto, desfallece la vid,
gimen los corazones alegres;
8cesa el alborozo de los panderos,
se acaba el bullicio de los que se divierten,
cesa el alborozo de las cítaras.
9Ya no beben vino entre canciones
y el licor sabe amargo al que lo bebe.
10La ciudad, desolada, se derrumba,
están cerradas las entradas de las casas;
11hay lamentos por las calles porque no hay vino,
se apagaron las fiestas
se desterró el aborozo del país.
12En la ciudad sólo quedan escombros
y la puerta está herida de ruina

El resto

13Sucederá en medio de la tierra y entre los pueblos lo que en el vareo de la aceituna o en el rebusco después de la vendimia. 14Ellos alzarán la voz vitoreando la grandeza del Señor:
15Aclamad desde poniente,
responded desde levante
glorificando al Señor;
desde las islas del mar,
al nombre del Señor, Dios de Israel.
16Desde el confín de la tierra nos llegan cánticos:
"¡Gloria al Justo!"

Destrucción

Pero yo digo: ¡Qué dolor, qué dolor, ay de mí!
Los traidores traicionan,
los traidores traman traiciones.
17Pánico y zanja y cepo contra ti,
habitante de la tierra:
18el que escape del grito de pánico
caerá en la zanja,
el que salga del fondo de la zanja
quedará atrapado en el cepo.

Terremoto y diluvio

Se abren las compuertas del cielo
y retiemblan los cimientos de la tierra:
19 se tambalea y se bambolea la tierra,
tiembla y retiembla la tierra,
se mueve y se remueve la tierra,
20vacila y oscila la tierra como un borracho,
cabecea como una choza;
tanto le pesa su pecado,
que se desploma y no se alza más.

Juicio y reino del Señor (Dn 7; Sal 82)

21Aquel día juzgará el Señor
a los ejércitos del cielo en el cielo,
a los reyes de la tierra en la tierra.
22Se van agrupando y quedan encerrados,
presos en la mazmorra;
pasados muchos días comparecerán a juicio.
23La Cándida se sonrojará,
se avergonzará el Ardiente
cuando reine el Señor de los ejércitos
en el Monte Sión, en Jerusalén,
glorioso delante de su senado.

Explicación.

ESCATOLOGÍA

             Estos cuatro capítulos forman ahora una gran "escatología" o descripción de un juicio seguido de la instauración de un orden definitivo. Como tal, pertenecen a un género literario tardío, que presenta una serie de temas comunes, en estructuras semejantes o equivalentes, con cierta constancia y bastante libertad de desarrollo.

             No queremos decir que todo el material de estos capítulos proceda originariamente del mismo autor, ni menos que presente ahora una configuración clara y coherente. Con sus materiales o piezas ya elaboradas sería posible, sin mucho esfuerzo, componer un cuadro mucho más armónico e intleligible. La impresión del texto, a la primera lectura y al final de un análisis paciente, es de reiteraciones innecesarias, asimetrías confusas, alargamientos prolijos. Con todo, es posible identificar, aislar y reagrupar una serie de motivos, temas y escenas compartidos con otros ejemplos del género (Is 34-35; 65-66; Ez 38-39; Jl 3-4; Zac 14).

             El tema es postexílico, tarea de escritores que recogen una herencia profética, prolongando y reuniendo en un haz muchos de sus motivos. El estilo se aparta sustancialmente del estilo de Isaías.

1. Temas principales. Para orientarnos, podemos contar con un esquema genérico: se celebra un gran juicio, en el que el Señor sentencia y castiga a los culpables; la catástrofe cósmica es a la vez acompañamiento de la teofanía y ejecución de los reos. De su pueblo, se salva un resto disperso a través de una purificación, se multiplica de nuevo y es reunido definitivamente en su tierra. El señor inaugura su reinado definitivo celebrando un banquete. Varios himnos corean los hechos. Datos sustanciales parecen ser: el gran juicio de buenos y malos, la instauración del reinado definitivo.

2. Construcción. En su estado actual el texto realiza el esquema precedente en una ordenación que todavía no ha encontrado explicación satisfactoria. Poco se gana con eliminar piezas que no encajan en la propia teoría o hipótesis. Conservando los himnos, súplicas y meditaciones intercalados, que parecen comentar las escenas, podemos establecer la siguiente lista provisoria:

24,1-6 Destrucción de la tierra y sus habitantes.

24,7-12 La ciudad sin vino ni alegría.

24,13-16 Un resto aclama al Señor.

24,16b-20 Destrucción de la tierra y sus habitantes.

24,21-23 Juicio y reinado del Señor.

25,1-5 Himno de la victoria.

25,6-8 Banquete y regalos.

25,9-12 Victoria sobre Moab, la ciudad hostil.

26,1-6 Himno de la victoria.

26,7-13 Juicios históricos: meditación.

26,14-19 Resurrección: la tierra y sus habitantes.

26,20-27,1 Nuevo juicio, contra la serpiente.

27,2-5 La viña del Señor.

27,6-9 Destierro y expiación.

27,10-11 Cosecha frustrada.

27,12-13 Repatriación.

           En la lista hemos sugerido algunas agrupaciones menores. La primera (24,1-20), de cuatro piezas, es bastante clara: entre dos visiones de la catástrofe cósmica, se destaca el contraste entre la ciudad castigada y el resto disperso y salvado; el tema de la ciudad retorna en los tres grupos siguientes, el tema del resto cerrará toda la composición. La segunda (24,21-25,8) es central: el juicio y reinado del Señor queda separado del banquete festivo por un himno de victoria y reconocimiento universal, en el que figuran la ciudad y el resto salvado; el tema del juicio retornará en las dos secciones siguientes, la victoria sobre la muerte cerrará la tercera agrupación. La tercera parte (25,9-26,19) es como una resonancia de la precedente: al principio y al final se oponen la victoria sobre la ciudad rebelde y la resurrección de los muertos del Señor; entre las dos hay un himno de victoria y una reflexión histórica sobre los juicios del Señor. La resurrección explica la aniquilación de la muerte, prometida en el banquete. La cuarta parte (26,20-27,13) es bastante clara: al principio y al final la ejecución de la serpiente hostil con la gran espada, la convocación de los dispersos con la gran trompeta; en el centro, un desarrollo vegetal, en tres tiempos, que distinguen a buenos y malos.

          Las fórmulas articulatorias, comienzos, enlaces y conclusiones, nos ayudan a trechos, sin resolver todas las cuestiones. El colofón "habla el Señor" puede cerrar una estrofa (24,3) o una agrupación (25,8, con énfasis mayor). La fórmula "aquel día", con sus variantes, introduce la escena capital del juicio (24,21), dos himnos (25,9 y 26,1), retorna hacia el comienzo y el final de la cuarta agrupación (27,1.12.13). Varios comienzos son repentinos, sin introducción que los señale.

3. Esquemas. La última agrupación (26,20-27,13) resultaba la más estructurada por la inclusión de las fórmulas "aquel día" y por la inclusión de la "gran espada" y la "gran trompeta". Fijándonos más, observamos que comienza con un esquema de éxodo: escondimiento del pueblo (= la noche de la pascua), salida del Señor (=salida contra los primogénitos), muerte del dragón (=división del Mar Rojo). Siguiendo esta pista, encontramos a la viña plantada y cuidada por el Señor (Sal 80), expulsada para su expiación (=destierro), mientras una parte no alcanza perdón (=Samaría?), hasta la gran vuelta final (=nuevo éxodo definitivo). Aquí tenemos un resumen de la historia sagrada, que concluye en el Monte Santo.

              ¿Habrá otro esquema en los grupos precedentes? Observamos que el tema de la ciudad vencida, conquistada, y la ciudad elegida, sede del juicio y del reino, domina en los grupos segundo y tercero (24,21-26,19). Son datos de la historia y de la ideología davídicas, pero sin David, porque reina el Señor en persona. Los diferentes rasgos presentan semejanzas con momentos o funciones históricas, sin ordenarse en un verdadero esquema histórico. Hay juicios históricos (26,7-13, como en tiempo de los jueces), se conquista una ciudad (26,1-6, como Jerusalén por David); Moab se somete (25,9-12, como en tiempos de David), comienza festivamente un reinado (24,21-23 y 25,6-8, como el de Salomón). Son parecidos leves, que no se imponen y que no se agrupan en esquema histórico. Es un esquema ideal de ciudad y reinado, transferidos al Señor. Es decir, una escatología sin Mesías. Y la primera agrupación (24,1-20) presenta el escenario universal y cósmico, sin organizarse en esquema conocido.

4. Motivos. Otra manera de leer esta composición es seguir, con atención musical, los motivos literarios, que retornan y se transforman, se oponen y complementan: las dos ciudades, el resto, el monte Sión, buenos y malos, alabanza. Son motivos de ascendencia en gran parte profética, transformados al entrar o para entrar en su nuevo contexto.

24,1-6 En dos estrofas se presenta un escenario universal. La humanidad no se divide en países, naciones, pueblos y lenguas, sino en polaridades sociales comunes a todos. Faltan las binas rey y vasallos, sacerdotes y lacios. Nada cuentan las oposiciones en la catástrofe universal.

24,5 La tierra está ligada en su suerte al hombre: al rebelarse éste al pacto ofrecido por Dios, la morada del hombre queda "empecatada" (cfr. Lv 18,28). La "altura" es el cielo, morada de los astros, de los que hablará en 24,21.

24,6 Como en el diluvio, la humanidad no es aniquilada, sino reducida a un resto exiguo.

24,7-12 Los dos primeros verbos sirven de enlace. El horizonte se estrecha a una ciudad anónima (cfr. 25,10) que concentra y representa la hostilidad contra el Señor. Era la ciudad de la alegría, el vino, la música, y se convierte en "Villa-Caos". La "puerta" es el centro de la vida ciudadana (como nuestra plaza mayor): mercado y tribunal, asambleas y defensa.

24,13-16a Un resto disperso se salva en la desolación universal y entona un canto unísono. Es dudosa la identificación de "el Justo". Por la construcción, es paralelo de Yhwh; lo lógico es que los himnos alaben al Señor, no al pueblo. Otros piensan que se trata de los salvados, es decir, los inocentes, frente a los malvados que han perecido (cfr. 26,6).

26,16b-18a Hay tres sustantivos hebreos, fuertemente aliterados, que marcan el ritmo implacable de un proceso eliminatorio; la semejanza sonora provoca una obsesión trágica.

24,18b-20 Diluvio y terremoto descritos con efectos sonoros de onomatopeya. El verso final es una magnífica variación del v.5

24,21-23 Se va a celebrar un gran juicio. Son reos los seres celestes (astros como ángeles y divinidades, cfr. Dt 4,19) y reyes terrenos. Son encerrados en prisión hasta el día de comparecer ante el juez supremo. Condenados y eliminados, reina sólo el Señor. El "senado" es la corte celeste. En presencia de su gloria, Sol y Luna palidecen.

ISAÍAS. CAPÍTULO 23.

Contra Tiro y Sidón (Ez 26-28; Am 1,9s)

231Oráculo contra Tiro:
Ululad, naves de Tarsis,
porque está destruido vuestro puerto.
Al volver de Chipre lo descubrieron.
2Enmudeced habitantes de la costa,
mercaderes de Sidón,
que cruzáis el mar
y enviáis viajantes por el océano.
3Sacaba su ganancia del grano de Sijor,
de las cosechas del Nilo;
llegaste a ser emporio internacional.
4Avergüénzate, Sidón, que habla el mar,
la fortaleza marina:
"No me he retorcido ni he dado a luz,
no he criado muchachos
ni sacado adelante muchachas".
5Cuando los egipcios se enteren,
se retorcerán por las noticias de Tiro.
6Volved a Tarsis, ululad, habitantes de la costa.
7¿Es esta vuestra ciudad divertida,
de origen remoto,
cuyos pies la llevaban a colonias lejanas?
8¿Quién decretó tal cosa contra Tiro,
la que regalaba coronas,
cuyos comerciantes eran príncipes
y sus mercaderes grandes de la tierra?
9-El Señor de los ejércitos decretó
abatir el orgullo de los príncipes
y humillar a los grandes de la tierra.
10Vuelve a tu tierra, ciudad de Tarsis,
que el puerto no existe ya.
11El Señor extendió la mano sobre el mar,
hizo estremecerse los reinos;
y mandó destruir el puerto de Canaán.
12Dijo: "No volverás a divertirse,
doncella violentada, capital de Sidón;
levántate y cruza hasta Chipre,
que tampoco allí tendrás reposo".
13Mira el país de los caldeos:
erigieron torres y devastaron sus palacios,
lo entregaron a las fieras,
lo redujeron a escombros.
14Ululad, naves de Tarsis,
porque está destruido vuestro puerto.

Tiro, olvidada y restaurada

15El aquel tiempo, Tiro quedará olvidada setenta años (años dinásticos), y al cabo de setenta años aplicarán a Tiro la copla de la ramera:
16"Toma la cítara,
recorre la ciudad, ramera olvidada,
acompaña con tiento, canta muchas coplas,
a ver si se acuerdan de ti".
17Al cabo de los setenta años, el Señor se ocupará de Tiro, y ella volverá a su tráfico, fornicando con todos los reinos de la superficie del orbe. 18Pero las ganancias de su tráfico serán consagradas al Señor, no serán almacenadas ni atesoradas. Sus ganancias serán para los que habitan ante el Señor, para que coman y se sacien y se vistan con esplendor.

Explicación.

23,1-14 Oráculo contra Fenicia, el gran emporio comercial de la antigüedad, la gran potencia marítima, colonizadora del Mediterráneo. El poema está unificado por la entonación elegíaca, animado por imperativos y preguntas retóricas. Los fenicios se llaman aquí "cananeos" (= mercaderes). Aunque Tiro es la capital, se incluyen otras metrópolis costeras. Tiro es el puerto principal.

23,1 Tarsis es el nombre del extremo occidental. Las naves son transmediterráneas que unen las colonias con la metrópoli; son los "pies" de los mercaderes fenicios (7b).

23,2 El silencio puede ser rito de duelo.

23,3 Fenicia no es zona agrícola, sino emporio de intercambios comerciales: Ez 27.

23,4 El poeta ve el mar como ser que no engendra hombres, en oposición a la tierra y sus ciudades, destruido el puerto, el mar no puede ofrecer auxilio.

23,5-6 La desgracia de Tiro afecta a sus colonias y a otros pueblos relacionados comercialmente con ella.

23,7-8 "Coronada" como reina de los mares, quizá aludiendo a la muralla almenada, vista desde el mar. Tiene el prestigio de un origen remoto y de viajes lejanos, que aureolan su pequeñez geográfica y su intensa vida presente.

23,9-11 El verso 10 interrumpe la secuencia de decreto y ejecución.

23,12 "Doncella" es título frecuente de una capital; está "violentada" por la derrota. Una colonia en la isla de Chipre podría ofrecer refugio, pero también allá alcanza la guerra.

23,13-14 Texto y sentido son muy dudosos. Consideramos glosa la nota "ese pueblo no es Asiria". Como aclaración invita a no confundir a caldeos (babilonios) con asirios. Como nota polémica, dice que Babilonia no perteneció a Asiria. Un texto de Sargón II menciona el pánico de los chipriotas al enterarse de la suerte de los caldeos. El verso final cierra en inclusión.

23,15-18 Con la consabida fórmula de enlace se introduce un nuevo oráculo contra Tiro, en tres tiempos, con desenlace escatológico. Primero queda la ciudad olvidada, perdida su hegemonía marítima y comercial; a los tres años. Tiro recobra su prestigio y actividad; finalmente las riquezas de su nueva actividad van a parar al culto del Dios verdadero.

23,15 "Setenta años" es número redondo: Jr 25,11s. Podría ser una copla popular, satírica.

23,18 Véase Dt 23,19.