viernes, 1 de enero de 2016

EZEQUIEL. CAPÍTULO 7.

Llega el día (Sof 1,7-18)

71Me dirigió la palabra el Señor
2-Tú, hijo de Adán, di:
Esto dice el Señor a la tierra de Israel:
¡El fin, llega el fin:
a los cuatro extremos del orbe!
3ya te llega el fin:
Lanzaré mi ira contra ti,
te juzgaré como mereces
y pagarás tus abominaciones.
4No me apiadaré ni te perdonaré:
te daré la paga que mereces,
te quedarás con tus abominaciones,
y sabréis que yo soy el Señor.
5Esto dice el Señor:
Se avecina desgracia tras desgracia:
6el fin llega, llega el fin,
te acecha, está llegando.
7Te toca el turno, habitante de la tierra:
llega el momento, el día se aproxima
sin dilación y sin tardanza.
8Pronto derramaré mi cólera sobre ti
y en ti agotaré mi ira;
te juzgaré como mereces
y pagarás tus abominaciones.
9No me apiadaré ni te perdonaré,
te daré la paga que mereces,
te quedarás con tus abominaciones,
y sabréis que yo soy el Señor que castiga.
10Ahí está el día, está llegando, te toca el turno.
Florece la injusticia, madura la insolencia,
11triunfa la violencia,
el cetro del malvado.
Sin dilación y sin tardanza,
12llega el momento, el día se avecina;
el comprador, que no se alegre;
el vendedor, que no esté triste
(porque a todos los alcanza el incendio).
13Pues el vendedor no recobrará lo vendido
ni el comprador retendrá lo comprado
(porque a todos los alcanza el incendio).
14Tocan la trompeta, preparan las armas,
pero nadie acude a la batalla
(porque a todos los alcanza mi incendio).
15La espada en la calle,
en casa la peste y el hambre:
el que está en descampado muere a espada,
al que está en la ciudad
lo devoran el hambre y la peste.
16Los que escapan huyendo a las montañas,
gimiendo como palomas,
morirán todos ellos,
cada cual por su culpa.
17Todos los brazos desfallecen
y todas las rodillas flaquean;
18se visten sayal, se cubren de espanto;
todos los rostros, consternados;
todas las cabezas, rapadas.
19Tirarán a la calle la plata,
tendrán el oro por inmundicia;
ni su oro ni su plata podrán salvarlos
el día de la ira del Señor,
porque fueron su tropiezo y pecado.
No les quitarán el hambre
ni les llenarán el vientre.
20Estaban orgullosos de sus espléndidas alhajas:
con ellas fabricaron estatuas
de sus ídolos abominables,
pero yo se los convertiré en inmundicia.
21Se lo daré como botín a bárbaros,
como presa a los criminales de la tierra,
y lo profanarán.
22Apartaré de ellos mi rostro
y profanarán mi tesoro:
invadirán la ciudad bandoleros
que la profanarán.
23Prepara grilletes,
que el país está lleno de crímenes,
la ciudad está llena de violencias.
24Traeré a los pueblos más feroces
para que se adueñen de sus casas;
pondré fin a su terca soberbia
y serán profanados sus santuarios.
25Cuando llegue el pánico,
buscarán paz, y no la habrá.
26Vendrá desastre tras desastre,
y alarma tras alarma;
pedirán visiones al profeta,
fracasarán las instrucciones del sacerdote
y las propuestas de los concejales.
27El rey hará duelo,
los nobles se vestirán de espanto,
a los terratenientes 
les temblarán las manos;
los trataré como merece,
los juzgaré con su misma justicia,
y sabrán que yo soy el Señor.

Explicación.

7,1-27 Después de la coordenada espacial, Jerusalén y los montes (de Judá), viene la coordenada temporal, el día final. El capítulo anuncia el fin en 1-9 y describe el día en 10-27. El texto está mal conservado, pero permite correcciones probables. Contiene duplicaciones y repeticiones: es probable que el texto haya sido amplificado o haya reunido dos versiones del mismo oráculo. Pero es muy difícil reconstruir un texto original. Leído en voz alta, el oráculo despliega su fuerza retórica, su martilleo incansable.

7,1-9 El tema del fin se desarrolla en dos estrofas, marcadas por el final de reconocimiento "fin" y otras designaciones temporales, y por el verbo del futuro hebreo "viene, llega". Es una presencia obsesiva. El fin es el día de la ira del Señor, de una sentencia justa que se ejecutará sin remisión.

7,1-2 Consuenan el apellido del profeta y el "territorio", ´adam y ´adama.  El texto hebreo se abre con un panorama universal, lo cual supondría una visión escatológica. La suerte de Judá afecta al orbe entero.

7,6 "Te acecha": o "se despierta", juego de palabras con "el fin" (algunas versiones lo suprimen).

7,7 "Turno" establecido por Dios, no efecto de un ciclo ciego y fatal.

7,10-27 Se aprecia un movimiento irregular aunque incontenible, que va destruyendo todas las confianzas y recursos humanos: el comercio (12s), el ejército (14s), la huida (16), las riquezas (19), los ídolos (20), el templo (22), jefes y consejeros (26). El pecado se denuncia en 10-11.19-20 y 23-24: injusticia, lujo, idolatría y violencia.

7,10-11 Los pecados sociales poseen una especie de dialéctica interna por la que crecen y se afirman y se convierten en castigo.

7,12-13 El mundo del comercio dominado por la injusticia (cfr Is 24,2). Se trata del que se ve forzado a malvender, todavía con cierta esperanza de recobrar lo vendido (Lv 25,23-24), y del que se aprovecha del mal momento ajeno. El final no será un jubileo de gracia, como legisla el Levítico, sino un incendio que iguala a todos en la destrucción. El final del v.13 está mal conservado y parece glosa. Algunos lo reconstruyen y traducen: "y aunque esté con vida entre los vivos, no volverá, pues por su culpa no conservará la vida". es decir: los supervivientes morirán por su culpa en Babilonia y no retornarán a recobrar sus posesiones. Compárese con Jr 32.

7,14 Algunos leen en imperativo el toque de alarma, siguiendo a Jr 4,5; 6,1; 51,27.

7,15 Como resonancia de la acción simbólica del capítulo 5. Las dos binas son convencionales: Dt 32,25; Jr 9,21; 14,18; Lam 1,10.

7,16 Parece adición, inspirada quizá en Sal 11 y 55,7.

7,17 "Flaquean": a la letra "se van en agua", que algunos interpretan como hacerse aguas de puro miedo.

7,18 Gestos convencionales de duelo.

7,19-20 El oro no salva en el juicio: PRov 10,2; 11,4, ni salva en el hambre. El abuso más grave del oro es dejarse seducir de su esplendor y convertirlo en ídolo (cfr. Job 31,24s). "Inmundicia" con carácter cúltico Lv 12,2.

7,22 El "tesoro" es el templo o su ajuar. La invasión enemiga:; Lam 4,12.

7,25 Véanse Is 48,22; Jr 6,14; 8,15.

7,26 Véase Jr 18,18.

EZEQUIEL. CAPÍTULO 6.

Contra los montes de Israel (Ez 36,1-15)

61Me dirigió la palabra el Señor:
2-Hijo de Adán, mira a los montes de Israel
y profetiza contra ellos.
3¡Montes de Israel,
escuchad la palabra del Señor!
Esto dice el Señor a los montes y a las colinas,
a las torrenteras y a las vaguadas:
¡Atención!, que yo mando
la espada contra vosotros
para destruir vuestros altozanos;
4serán arrasados vuestros altares
y rotos vuestros cipos;
haré que caigan vuestros muertos
delante de vuestros ídolos.
5(Arrojaré los cadáveres de los israelitas
delante de sus ídolos).
Esparciré vuestros huesos
en torno a vuestros altares.
6En todas vuestras comarcas
arruinarán las aldeas y arrasarán las lomas;
hasta que queden arruinados
y arrasados  vuestros altares,
rotos y destruidos vuestros ídolos,
arrancados vuestros cipos
y borradas vuestras obras.
7Los muertos yacerán entre vosotros,
y sabréis que yo soy el Señor.
8Dejaré que algunos escapen
de la espada a otras naciones,
y cuando se dispersen por sus territorios,
9los que se salven se acordarán de mí
en las naciones adonde los deporten.
Les desgarraré el corazón adúltero
que se apartó de mí y los ojos
que fornicaron con sus ídolos;
sentirán asco de sí mismos
por lo mal que se portaron,
por sus abominaciones.
10Y sabrán que yo, el Señor,
no en vano los amenacé con estos castigos.
11Esto dice el Señor:
Bate palmas y bailotea, y di:
¡Bien por las graves abominaciones
de la casa de Israel!,
que a espada, de hambre y de peste caerán.
12El que está lejos morirá de peste,
el que está cerca caerá a espada
y el que aún quede vivo de hambre morirá.
Agotaré mi cólera contra ellos.
13Y sabréis que yo soy el Señor
cuando sus muertos y sus ídolos
yazgan juntos en torno a sus altares,
en las altas colinas,
en la cima de los montes,
al pie de los árboles frondosos
y al pie de las copudas encinas,
santuarios donde ofrecían a sus ídolos
oblaciones de aroma que aplaca.
14Extenderé mi mano contra ellos
y haré del país un desierto desolado
-todos los poblados
desde el desierto hasta Ribla-.
Y sabrán que yo soy el Señor.

Explicación.

6,1-14 Después de profetizar contra Jerusalén, ciudad que centra el universo y la historia, el profeta amenaza a los montes, que representan la tierra prometida. El capítulo es un díptico con una inserción central (8-10), articulado por tres fórmulas de reconocimiento (7.10.14).

La naturaleza se siente ligada a la conducta y destino del hombre desde el principio: Gn 3,17-19; 4,12; siente la perversión del hombre: Lv 18,24-30, y se resiente: Is 24,5; Sal 82,5.

Los montes son la patria recordada desde la llanura del desierto; definen la tierra prometida: Ex 15,17; 1 Re 20,23; Dt 32,13; Is 14,25.

Los altozanos eran algo así como nuestras ermitas dominando desde una colina aldeas y campos. Eran lugares favoritos de los cananeos. Allí daban culto a dioses de la vegetación. Según Dt 7,5, Israel recibió orden destruir los objetos de culto idolátrico. Transformó las colinas ya purificadas en centros de culto local. Muy pronto se convirtieron en centro de sincretismo religioso, que denuncian los profetas, hasta que Josías impone una rígida centralización del culto en Jerusalén. Como hay un solo Dios frente a los muchos ídolos, habrá un solo monte frente a muchos altozanos. Ezequiel contempla la historia infiel de Israel ligada a esos altozanos.

El castigo denunciará la falsedad de esas ermitas al aire libre: sus dioses no podrán salvar ni salvarse, y serán profanados con los cadáveres de sus devotos.

6,3 Cuatro términos sintetizan la orografía de Palestina. El Señor cumplirá en ellos lo que no quisieron hacer los israelitas.

6,5 Véase la profecía de 1 Re 13,2.

6,6 Las "obras" son a veces los ídolos; aquí parecen referirse a la actividad cúltica.

6,7 En el castigo ejecutado reconocerán al Señor como dueño de la tierra y vencedor de los ídolos.

6,8-10 En una etapa posterior se introduce aquí una profecía de conversión, que revela la función saludable del destierro: véase Lv 26,39-45.

"Adulterio y fornicación" son metáforas utilizadas para expresar la infidelidad del pueblo a su Dios.

6,9 1 Re 8,47-48.

6,11 Quizá sea esa danza parodia de danzas rituales idolátricas (cfr. 1 Re 18,26), quizá imitación de una danza guerrera (cfr. Sal 149), quizá pantomima de las burlas del vencedor.

6,14 Ribla fue el lugar del castigo de Sedecías (2 Re 26,6), límite septentrional, mientras que el desierto señala el límite meridional.

EZEQUIEL. CAPÍTULO 5.

51Y tú, hijo de Adán, agarra una cuchilla afilada, agarra una navaja barbera y pasátela por la cabeza y la barba. Después agarra una balanza y haz porciones.
2Un tercio lo quemarás en la lumbre en medio de la ciudad (cuando termine el asedio), un tercio lo sacudirás con la espada (en torno a la ciudad), un tercio lo esparcirás al viento (y los perseguirá con la espada desnuda).
3Recogerás unos cuantos pelos y los meterás en el dobladillo del manto; 4de éstos apartarás algunos y los echarás al fuego, y dejarás que se quemen.
5Dirás a la casa de Israel: Esto dice el Señor:
Se trata de Jerusalén:
la puse en el centro de los pueblos,
rodeada de países,
6y se rebeló contra mis leyes y mandatos
pecando más que otros pueblos,
más que los países vecinos.
Porque rechazaron mis mandatos
y no siguieron mis leyes,
7por eso así dice el Señor:
Porque fuisteis más rebeldes
que los pueblos vecinos,
porque no seguisteis mis leyes
ni cumplisteis mis mandatos,
ni obrasteis como es costumbre
de los pueblos vecinos;
8por eso así dice el Señor:
Aquí estoy contra ti para hacer justicia en ti
a la vista de los pueblos.
9Por tus abominaciones,
haré en ti cosas que jamás hice
ni volveré a hacer.
10Por eso los padres se comerán
a sus hijos en medio de ti,
y los hijos se comerán a sus padres;
haré justicia en ti, y a tus supervivientes
los esparciré a todos los vientos.
11Por eso, ¡por mi vida! -oráculo del Señor-,
por haber profanado mi santuario
con tus ídolos y abominaciones,
juró que te rechazaré, no me apiadaré de ti
ni te perdonaré.
12Un tercio de los tuyos morirá de peste
y el hambre los consumirá dentro de ti,
un tercio caerá a espada alrededor de ti
y un tercio lo esparciré a todos los vientos.
Y los perseguiré con la espada desnuda.
13Agotaré mi ira contra ellos
y desfogaré mi cólera
hasta quedarme a gusto;
y sabrán que yo, el Señor, hablé con pasión
cuando agote mi cólera contra ellos.
14Te haré asombro y escarnio
para los pueblos vecinos,
a la vista de los que pasen.
15Serás escarnio y afrenta,
escarmiento y espanto
para los pueblos vecinos,
cuando haga en ti justicia con mi ira y cólera,
con castigos despiadados.
Yo, el Señor, lo he dicho:
16Dispararé contra vosotros
las flechas fatídicas del hambre,
que acabarán con vosotros
(para acabar con vosotros las dispararé).
Os daré hambre con creces
y os cortaré el sustento del pan.
17Mandaré contra vosotros
hambre y fieras salvajes
que os dejarán sin hijos;
pasarán por ti peste y matanza
y mandaré contra ti la espada.
Yo, el Señor, lo he dicho.

Explicación.

5,1-4 Después del asedio, viene la matanza y dispersión. La pantomima hace eco parcial a la imagen de Is 7,20, puramente literaria. La cabellera y la barba, hermosura y dignidad de la cabeza del varón, son sacrificadas; recuérdese el voto de los nazireos, el gesto de luto de Is 15,2 y Jr 41,5. La operación de pesar y hacer porciones es siniestra: exactitud minuciosa y calma para un reparto trágico. El viento dispersa sin destruir, y el profeta,a la luz de acontecimientos posteriores, completó su oráculo con una referencia al resto salvado.

Varias glosas explicativas han penetrado en el texto. La explicación de la pantomima se prolonga y amplifica en el resto del capítulo.

5,5 "Centro de los pueblos": Babilonia se definía el ombligo del mundo, porque en su templo se sujetaba el cordón umbilical que unía la tierra con el cielo; también se llama así la tierra prometida, Ez 38,12; y no por estatuto mitológico, sino por elección histórica. Jerusalén debería centrar la historia de la humanidad irradiando y atrayendo. Ahora se va a convertir en centro de escarmiento: destino universal del pueblo escogido.

5,6 El delito fue más grave porque Israel conocía los mandatos revelados, tenía más conciencia, vivía en alianza con su Dios.

5,7 Otros pueblos eran fieles a sus dioses: Jr 2,10-11.

5,10 Tan atroz canibalismo es una de las maldiciones de Lv 26,29 y Dt 28,54-57; lo anuncia Jr 19,9; lo cuenta 2 Re 6,29.

5,11 La profanación del templo se describe en el cap. 8. La profanación penetra hasta la cercanía máxima del Dios Santo. El juramento es terrible: castigo sin compasión: Jr 13,14; Zac 11,6; Lam 2,2.17.21.

5,13 "Pasión" o celo: el celo de un Dios que no admite rivales (Ex 20,3), el celo en que se transforma el amor ofendido y da paso a la pasión y la ira. El antropomorfismo intenta expresar la participación de Dios, su no neutralidad frente al pecado de los suyos.

5,14-15 Los pueblos vecinos añadirán sus burlas al dolor de la desgracia, y recibirán una lección. Jerusalén en ruinas seguirá revelando: Dt 29,21-27. La última frase es como la firma oral de Dios.

5,16-17 Amplificación que quizá incorpore experiencias de la segunda deportación.

EZEQUIEL. CAPÍTULO 4.

Acciones simbólicas

41Y tú, hijo de Adán, agarra un adobe, póntelo delante y graba en él una ciudad, 2ponle cerco, construye torres de asalto contra ella, y haz un terraplén contra ella; pon tropas contra ella y emplaza arietes a su alrededor.
3Y tú agarra una sartén de hierro y ponla como valladar de hierro entre ti y la ciudad; dirige contra ella tu rostro; quedará sitiada y le apretarás el cerco. Es una señal para la casa de Israel.
4Y tú, acuéstate del lado izquierdo, y te echaré encima la culpa de la casa de Israel. Los días que estés así acostado cargarás con su culpa. 5Yo te señalo en días los años de su culpa (trescientos noventa días) para que cargues con la culpa de la casa de Israel.
6Cumplidos éstos, te acostarás del lado derecho y cargarás con la culpa de la casa de Judá cuarenta días: un día por cada año te señalo.
7Dirigirás el rostro y el brazo desnudo hacia el cerco de Jerusalén y profetizarás contra ella.
8Mira, te amarro con sogas, y no podrás cambiar de lado hasta que cumplas los días de tu apretura.
9Y tú, recoge trigo y cebada, alubias y lentejas, mijo y escanda: échalo todo en una vasija y con ello hazte de comer. (Eso comerás trescientos noventa días, todos los días que estés echado de lado).
10Comerás tasado tu alimento: una ración diaria de ocho onzas; a una hora fija la comerás.
11Beberás el agua medida: la secta parte de una cantarilla, a una hora fija la beberás.
12Comerás una hogaza de cebada, que cocerás delante de ellos sobre excremento humano.
13Y dijo el Señor:
-Los israelitas comerán un pan impuro en las naciones por donde los disperse.
14Yo repliqué:
-¡Ay Señór! Mira que yo nunca me he contaminado; desde muchacho nunca he comido carne de animal muerto o despedazado por una fiera; nunca ha entrado en mi boca carne de desecho.
15Me respondió:
-Está bien, te concedo que prepares tu pan no sobre excremento humano, sino sobre boñigas.
16Y añadió:
-Hijo de Adán, cortaré el sustento
del pan en Jerusalén:
comerán el pan tasado y con susto,
beberán el agua medida y con miedo,
para que, al faltarles el pan y el agua,
17se consuman por su culpa,
y todo el mundo se horrorice.

Explicación.

4-5 Suelen llamar acciones simbólicas a un tipo de oráculos proféticos en los que la palabra es sustituida por una pantomima que prefigura los sucesos; 4,3 lo llama señal o signo. Puede consistir en pura pantomima significativa, pueden ser retazos de la vida del profeta; les suele acompañar una palabra que los explica anunciando el futuro. No son acciones mágicas ni sacramentales ni ritos jurídicos. Puede verse 1 Re 11,29-39; 2 Re 13,14-19; Os 1 y 3; Is 8,1-4; 20; Jr 13,1-11; 16,1-9; 19,1s.10s; 27,1-3.12; 32; 43,8-13; 51,59-64.

Lo extraño de algunas acciones puede servir para reclamar la atención, para subrayar el carácter alegórico del gesto, para sugerir lo extraño de la acción divina. Ezequiel impone su estilo personal también a estas acciones: prefiere la alegoría intelectual y minuciosa al símbolo imaginativo y sugerente, sus pantomimas suelen ser más pormenorizadas.

Estos dos capítulos recogen tres acciones que se refieren al asedio de Jerusalén y a la dispersión.

4,1-3 En Babilonia se empleaban los adobes para escribir y dibujar. Al principio el público no debe saber de qué ciudad se trata; hasta pueden imaginarse que es Babel. El adobe queda en el centro, y en torno a él monta el profeta una imagen de asedio, según las reglas de la poliorcética. Ezequiel rehúsa todo auxilio guareciéndose tras una sartén de hierro. Debemos imaginarnos la ejecución ante un público entretenido e intrigado: ¿de qué ciudad se trata?

4,4-6 La segunda acción distingue los dos reinos: la Casa de Israel y la Casa de Judá. El profeta participará en el sufrimiento de sus paisanos y podrá simbolizarlo; al mismo tiempo muestra que no es definitivo, sino limitado. La correspondencia diás-años la conocemos por Nm 14: cuarenta es número redondo de una generación; el otro número quizá se deba a adición o manipulación. El pueblo no ha sido condenado a muerte ni a destierro perpetuo.

4,7-8 Parecen adición. El primero sería buena introducción para 5,5, como gesto que acompaña a un oráculo solemne. El segundo insiste en el tema de la inmovilidad.

4,9-15 Consecuencia del asedio serán el hambre y la sed, el racionamiento riguroso de víveres, el reunir con trabajo restos heterogéneos de comida sin distinguir la calidad. Se añade un particular doloroso, repugnante para la sensibilidad sacerdotal de Ezequiel. El asedio anula violentamente esta separación de lo sacro y lo profano que ordena la vida humana; arroja al pueblo al caos indiferenciado de lo profano. Lo que suceda en el asedio será comienzo de la situación del destierro (v.13). El uso de excrementos secos para hacer fuego no era raro entre nómadas y gente pobre. Véase la legislación de Ex 22,30; Lv 19,7; Dt 23,13-15. También la protesta de Pedro: Hch 10,9-16.

4,16-17 Pueden proceder de 12,19 donde encajan mejor.

EZEQUIEL. CAPÍTULO 2,8-10--3,1-27.

28Y tú, hijo de Adán, oye lo que te digo: ¡No seas rebelde, como la casa rebelde! Abre la boca y come lo que te doy.
9Vi entonces una mano extendida hacia mí, con un rollo. 10Lo desenrolló ante mí: estaba escrito en el anverso y en reverso; tenía escritas elegías, lamentos y ayes.


Misión del profeta (Jr 1; Is 50,4-9)



31Y me dijo:

-Hijo de Adán (como lo que tienes ahí); cómete este rollo y vete a hablar a la casa de Israel.
2Abrí la boca y me dio a comer el rollo, 3diciéndome:
-Hijo de Adán, alimenta tu vientre y sacia tus entrañas con este rollo que te doy.
Lo comí y me supo en la boca dulce como la miel.
4Y me dijo:
-Hijo de Adán, anda, vete a la casa de Israel y diles mis palabras, 5pues no se te envía a un pueblo de idioma extraño y de lenguas extranjeras que no comprendes. 6Por cierto, que si a éstos te enviara te harían caso; 7en cambio, la casa de Israel no querrá hacerte caso, porque no quieren hacerme caso a mí. Pues toda la casa de Israel son tercos de cabeza y duros de corazón. 8Mira, hago tu rostro tan duro como el de ellos y tu cabeza terca como la de ellos; 9como el diamante, más dura que el pedernal hago tu cabeza.
No les tengas miedo ni te acobardes ante ellos, aunque sean casa rebelde.
10Y me dijo:
-Hijo de Adán, todas las palabras que yo te diga escúchalas antentamente y apréndelas de memoria. 11Anda, vete a los deportados, a tus compatriotas, y diles "esto dice el Señor", te escuchen o no te escuchen.
12Entonces me arrebató el espíritu y oí a mis espaldas el estruendo de un gran terremoto al elevarse de su sitio la gloria del Señor. 13(Era el revuelo de las alas de los seres vivientes al rozar una con otra, junto con el fragor de las ruedas: el estruendo de un gran terremoto). 14El espíritu me tomó y me arrebató y marché decidido y enardecido, mientras la mano del Señor me empujaba. 15Llegué a los deportados de Tel-Abib (que vivían a orillas del río Quebar), que es donde ellos vivían, y me quedé allí siete días abatido en medio de ellos.


PRIMERA ACTIVIDAD DEL PROFETA



El profeta como centinela (Ez 33,1-7; Am 3; Is 21)



16Al cabo de siete días me dirigió la palabra el Señor:

17-Hijo de Adán, te he puesto de atalaya en la casa de Israel. Cuando escuches una palabra de mi boca, les darás la alarma de mi parte. 18Si yo digo al malvado que es reo de muerte y tú no le das la alarma -es decir, no hablas poniendo en guardia al malvado para que cambie su mala conducta y conserve la vida-, entonces el malvado morirá por su culpa y a ti te pediré cuentas de su sangre. 19Pero si tú pones en guardia al malvado, y no se convierte de su maldad y de su mala conducta, entonces él morirá por su culpa, pero tú habrás salvado la vida. 20Y si el justo se aparta de su justicia y comete maldades, pondré un tropiezo delante de él y morirá; por no haberlo puesto en guardia, él morirá por su pecado y no se tendrán en cuenta las obras justas que hizo; pero a ti te pediré cuenta de su sangre. 21Si tú, por el contrario, pones en guardia al justo para que no peque, y en efecto no peca, ciertamente conservará la vida por haber estado alerta, y tú habrás salvado la vida.
22Entonces se apoyó sobre mí la mano del Señor, quien me dijo:
-Levántate, sal a la llanura y allí te hablaré.
23Me levanté y salí a la llanura: allí estaba la gloria del Señor, la gloria que yo había contemplado a orillas del río Quebar, y caí rostro en tierra. 24Penetró en mí el espíritu y me levantó en pie; entonces el Señor me habló así:
25-Vete y enciérrate dentro de casa. Y tú, hijo de Adán, mira que te pondrán sogas, te amarrarán con ellas y no podrás soltarte. 26Te pegaré la lengua al paladar, te quedarás mudo y no podrás ser el acusador, pues son casa rebelde. 27Pero cuando yo te hable, te abriré la boca para que les digas "esto dice el Señor"; el que quiera, que te escuche, y el que no, que lo deje; pues son casa rebelde.


Explicación.



2,8-3,3 Equivalen dentro de la visión al nombramiento. Lo que Jeremías dice como imagen (15,16; cfr. Sal 19,11), Ezequiel lo transforma en pantomima. El profeta tiene que asimilar el mensaje antes de pronunciarlo; antes de asimilarlo, lo paladea. El volumen o rollo está escrito por ambos lados y ha de llenar las entrañas del profeta.


3,4-7 Dios habla al hombre en lenguaje humano, inteligible; el hombre que no quiere o que teme entender, lo declara y lo hace ininteligible. Pero cuando el hombre se abre, aun la lengua extranjera usada por Dios se vuelve inteligible.

3,7-9 La dureza de Israel es rebeldía y contumacia, la de Ezequiel debe de ser valentía y constancia, y habrá de superar toda la dureza que el hombre opone.

3,10 Aunque se hable de comer o memorizar, no olvidemos que el profeta tiene que trabajar los oráculos en su estilo personal.

3,12-13 La visión desaparece sin que el profeta sepa hacia adónde; de la Gloria del Señor sólo percibe un estruendo que se aleja. La glosa intenta armonizar el ruido con la adición de 1,23-25.

3,14-15 Ese áspero contraste entre la marcha enardecida y la semana de abatimiento marca con su tensión la actividad del profeta.

3,16-21 En el capítulo 18 y sobre todo en el 33 se describe la responsabilidad del profeta en términos de una casuística rigurosa: destruida la ciudad santa y perdida la esperanza, el profeta apela a la responsabilidad de cada individuo.

El editor del libro quiso presentar esa característica ya al principio de la obra, como explicando su vocación. Para ello copió y adaptó algunos versos del ca. 33 (que veremos en su lugar). Así resulta que el v.16 queda separado de 4,1.

3,22-27 Esta pieza es una composición artificial hecha por algún discípulo de Ezequiel y colocada al principio del libro, como panorámica de la actividad del profeta. De los capítulos precedentes ha tomado la aparición de la Gloria y la misión de hablar a la Casa Rebelde; el tema del encierro no se lee en el resto del libro, pero puede complementar la inmovilidad del ca. 4. El tema de la mudez cobra gran relieve en los capítulos 24 y 33. La llanura sólo aparece como escenario de la visión de los huesos, cap. 37.

3,25 El encierro, entre voluntario y forzado, es imagen obvia del asedio de Jerusalén. Paralelo de la prisión de Jeremías: Jr 38.

3,26 Sobre la mudez, véase el comentario a 24,25-27 y 33,21-22.

EZEQUIEL. CAPÍTULO 2,1-7.

Vocación (Ex 3-4; Jr 1; Is 6)

21Me decía:
-Hijo de Adán, ponte en pie, que voy a hablarte.
2Penetró en mí el espíritu mientras me estaba hablando y me levantó en pie, y oí al que me me hablaba. 3Me decía:
-Hijo de Adán, yo te envío a Israel, pueblo rebelde: se rebelaron contra mí ellos y sus padres, se sublevaron contra mí hasta el día de hoy. 4(A hijos duros de rostro y de corazón empedernido te envío). Les dirás "esto dice el Señor", 5te escuchen o no te escuchen, pues son casa rebelde, y sabrán que hay un profeta en medio de ellos. 6Y tú, hijo de Adán, no les tengas miedo, no tengas miedo a lo que digan, aun cuando te rodeen espinas y te sientes encima de alacranes. (No tengas miedo a lo que digan ni te acobardes ante ellos, pues son casa rebelde). 7Les dirás mis palabras, te escuchen o no te escuchen, pues son casa rebelde. 

Explicación.

2,1-3,11 El relato de vocación está articulado con ocho fórmulas "hijo de Adán", tres dedicadas al rito en el centro (2,8; 3,1.3). El protagonista sigue sin ser nombrado: es una voz, una mano. A Ezequiel le retiran su apellido ilustre, Ben Buzí, hijo de Buzí, y le imponen el apellido de todos los mortales, Ben Adam, hijo de Adán (cfr. Adánez, McAdam), distintivo de su misión profética. Escucha por primera vez el nuevo nombre cuando está tendido en tierra, y recibe un espíritu de profecía que lo pone en pie.

Es enviado a los "israelitas", a la Casa de Israel, que se va a llamar "Casa Rebelde". El hecho de que Dios le envíe un profeta, muestra que no la ha rechazado.

2,1-2 El "espíritu" acompaña a la palabra; vitaliza y sintoniza al profeta para que escuche.

2,3-4 En el contexto de la alianza, es la rebelión del vasallo contra el soberano. Ezequiel ha de ser una especie de fiscal representante del Señor.

2,5 La misión profética es para la palabra. Esta lleva en sí una fuerza tal que, aun rechazada, se impone. Los desterrados, aun a la fuerza, habrán de reconocer que el Señor les envió un profeta. Envío de doble filo: para que se salven si lo aceptan, para que no tengan excusa si lo rechazan.

2,6 Es el tratamiento burlesco y cruel que tocará al profeta: lo debe saber desde el comienzo. Que su valentía no sea consecuencia de la ignorancia.

EZEQUIEL. CAPÍTULO 1.

VOCACIÓN

Teofanía (Ex 3; Is 6; Ap 4-5)

11El año treinta, quinto de la deportación del rey Jeconías, 2el día cinco del mes cuarto, hallándose entre los deportados, a orillas del río Quebar, se abrieron los cielos y contemplé una visión divina.
3(Vino la palabra del Señor a Ezequiel, hijo de Buzi, sacerdote, en tierra de los caldeos, a orillas del río Quebar)*.
4Entonces se apoyó en mí la mano del Señor, y vi que venía del norte un viento huracanado, una gran nube y un zigzagueo de relámpagos. (Nube nimbada de resplandor, y entre el relámpagueo como el brillo del electro).
5En medio de éstos aparecía la figura de cuatro seres vivientes; 6tenían forma humana, (cuatro rostros) y cuatro alas cada uno.
7[Sus piernas eran rectas y sus pies como pezuñas de novillo; rebrillaban como brilla el bronce bruñido. 8Debajo de las alas tenían brazos humanos por los cuatro costados (tenían rostros y alas los cuatro). 9(Sus alas se juntaban de dos en dos). No se volvían al caminar; caminaban de frente. 10Su rostro tenía esta figura: rostro de hombre, y rostro de león por el lado derecho de los cuatro, rostro de toro por el lado izquierdo de los cuatro, rostro de águila los cuatro].
11Sus alas estaban extendidas hacia arriba; un par de alas se juntaban, otro par de alas les cubría el cuerpo.
12Los cuatro caminaban de frente, avanzaban a favor del viento, sin volverse al caminar.
13Entre esos seres vivientes había como ascuas encendidas (parecían antorchas agitándose entre los vivientes); el fuego brillaba y lanzaba relámpagos. 14(Iban y venían como chispas).
15[Miré y vi en el suelo una rueda al lado de cada uno de los cuatro seres vivientes. 16El aspecto de las ruedas era como el brillo del crisólito; las cuatro tenían la misma apariencia. Su hechura era como si una rueda estuviera encajada dentro de otra, 17para poder rodar en las cuatro direcciones sin tener que girar al rodar. 18Tenían pinas y llantas, y vi que la circunferencia de las cuatro llantas estaba llena de ojos.
19Al caminar los seres vivientes, avanzaban a su lado las ruedas; cuando los seres vivientes se elevaban del suelo, se elevaban también las ruedas; 20avanzaban hacia donde soplaba el viento; las ruedas se elevaban a la vez, porque llevaban el espíritu de los seres vivientes. 21(Y así avanzaban cuando avanzaban ellos), se detenían cuando se detenían ellos (y cuando ellos se elevaban del suelo las ruedas se elevaban a la vez, porque llevaban el espíritu de los seres vivientes)].
22Sobre la cabeza de los seres vivientes había una especie de plataforma, brillante como el cristal (extendida por encima de sus cabezas).
23[Bajo la plataforma, sus alas estaban horizontalmente emparejadas; cada uno se cubría el cuerpo con un par. 24Y oí el rumor de sus alas, como estruendo de aguas caudalosas, como la voz del Todopoderoso, cuando caminaban; griterío de multitudes como estruendo de tropas; cuando se detenían, abatían las alas. 25También se oyó un estruendo sobre la plataforma que estaba encima de sus cabezas; cuando se detenían, abatían las alas].
26Y por encima de la plataforma, que estaba sobre sus cabezas, había una especie de zafiro en forma de trono; sobre esta especie de trono sobresalía una figura que parecía un hombre. 27Y vi un brillo como de electro (algo así como fuego lo enmarcaba) de lo que parecía su cintura para arriba, y de lo que parecía su cintura para abajo vi algo así como fuego. Estaba nimbado de resplandor.
28El resplandor que lo nimbaba era como el arco que aparece en las nubes cuando llueve. Era la apariencia visible de la gloria del Señor. Al contemplarla, caí rostro en tierra, y oír la voz de uno que me hablaba.


Explicación.


1-3 El libro de Ezequiel, como el de Jeremías, se abre como de un informe autobiográfico sobre la vocación: el profeta se presenta y acredita ante el lector, como un día se acreditó ante sus oyentes. El relato se articula en dos piezas con una conclusión: teofanía (1,1-28); vocación y misión (2,1-3,1); conclusión (3,12-15).

1,1-28 Teofanía. Para entender este capítulo, hay que despejar primero el texto original de Ezequiel.

a) El profeta redactó con eficaz concisión su visión impresionante (tipo normal). Una visión en que Dios mismo se manifiesta intriga a teólogos posteriores:

b) No atreviéndose a lo más alto de la visión, especulan sobre la parte inferior, sobre los portadores de la plataforma, y hasta inventan y describen un carro, a imagen del que se usaba en el templo para transportar el arca (entre corchetes). Esas especulaciones penetran primero en el cap.10, cuando la Gloria del Señor abandona el templo, y desde allí pasan al capítulo primero.

c) Otro grupo de autores añade glosas explicativas que penetran en el texto y lo confunden más que aclararlo (entre paréntesis). Es conveniente leer primero el texto original y después adiciones y glosas.

Contexto histórico. El año 593 los habitantes de Judá y Jerusalén tienen un rey y el culto: la casa de David y la casa del Señor. Tienen además la palabra de Dios que resuena en boca de Jeremías. Los desterrados en territorio babilonio no tienen monarquía: su rey, Jeconías, se consume en la cárcel; no tienen culto, el Señor está ausente. Ni tienen un profeta que les anuncie la palabra de Dios. ¿Son todavía pueblo escogido?, ¿volverán a la patria? De repente, el Señor se presenta en el cielo de Babilonia y se escoge un profeta, mensajero de su palabra.

Visión de Ezequiel. La teofanía tiene dimensión cósmica: "se abrieron los cielos", que contrasta con la localización precisa. Una tormenta avanza vertiginosa, y en ella se destacan imágenes que el profeta describe por aproximaciones. Domina lo visual, no se oyen truenos; y, más que las formas, se destaca el fulgor, el esplendor, la luz. Es "la Gloria del Señor": el sacerdote Ezequiel la reconoce y la adora. La luz deslumbrante desdibuja las formas, pero permite distinguir cuaternas: cuatro seres vivientes, cuatro alas, y de abajo arriba, los portadores, la plataforma, el trono, la figura humana.

Reflexiones teológicas. Sus autores son probablemente sacerdotes que habían oficiado en el templo de Jerusalén. Si la plataforma sustenta el trono del Señor, hay que relacionarla con el arca, que llevaba unos querubines sobre la tapa y se trasladaba en carroza procesional. Así pues, los comentaristas se detienen a describir por un lado los querubines de la visión, por otro lado el movimiento de las ruedas del carro; y añaden ruidos a la visión. Ni las patas de los animales ni unas supuestas ruedas interesaban al profeta, ya que en su visión todo venía volando por el cielo, a favor del viento y en silencio. La especulación sacerdotal tenía una intención práctica: dar razón al pueblo del arca desaparecida.

1,1-2 No sabemos el punto de partida de este año "treinta". ¿de la vida del profeta? Es la edad mínima del ministerio sacerdotal, según Nm 4,3.23.30. Menciona a Jeconías como rey legítimo. El río Quebar (=Grande, cfr. Guad-al-quivir) es un afluente del Éufrates o tal vez un canal próximo a Nipur.

"Se abre el cielo": imaginado como bóveda sólida que separa la zona celeste de la terrestre, las aguas superiores de las inferiores (Gn 1,7.11). "Visión divina" equivale a éxtasis, según 8,3 y 40,1-3.

1,3 Glosa: nueva introducción, con fórmula profética. Llama "caldeos" a los babilonios del segundo imperio. "La mano del Señor" se apodera del profeta y lo dirige en su actividad: 3,14.22; 8,1; 33,22; 40,1.

*Los paréntesis y corchetes señalan las adiciones de grado diverso.

1,4 El Norte representa la zona celeste donde habita el Señor: Job 37,22; Is 14,13. En otros textos el Señor viene del Sur: Sal 68: Hab 3,3. La tormenta es con frecuencia la figura que adopta la teofanía. La "nube" revela velando: aquí centra la mirada del profeta. "Electro": aleación metálica famosa por sus reflejos (glosa).

1,5-6 "Cuatro" es número de totalidad cósmica.

1,7-10 Adición. Según Ezequiel, los portadores tenían "figura humana" alada. Los discípulos los identificaron con querubines en el cap.10, y de ahí parte la especulación, que baja del cielo a la tierra... Los querubines de los templos orientales eran seres mitológicos, polimorfos, guardianes de los templos o adoradores de sus divinidades. Los discípulos se los imaginan cuadrimorfos: cara de hombre, alas de águila, cuerpo de león, pezuñas de toro. Después les asignan "cuatro caras" para que caminen siempre "de frente".

1,11-13 Continúa el texto del profeta. Con los pares de alas extendidas forman un cuadro cerrado sustentador. Con las otras alas se cubren en señal de respeto. La articulación de las alas les permite una posición frontal. El "fuego" es también elemento de teofanía, sea relámpago o rayo o un llamear: Sal 50,3; 97,3; Is 30,27-33 etc.

1,13-14 Las antorchas que se agitan son glosa.

1,15-21 Ahora los discípulos identifican, o confunden, la plataforma con la carroza del arca. Esto supuesto tienen que justificar la función de las ruedas y su movilidad en todas direcciones: las ruedas tienen una factura prodigiosa y poseen un "espíritu vital" que les permite la perfecta sincronía de movimientos con los vivientes. Los autores no consiguen describir con coherencia ese tren de despegue y aterrizaje.

1,16 2 Re 2,11; 6,17.

1,22 Sigue el profeta. La plataforma sustenta y separa, a imagen del firmamento celeste.

1,23-25 Nueva adición, que turba el silencio original. El responsable orquesta el estruendo con dos comparaciones clásicas: Sal 93,3s; 65,8; Is 17,12.

1,26-27 Sigue el profeta. La descripción se hace cada vez más aproximativa, por temor y respeto; las comparaciones no buscan precisas, sino difuminar. El personaje entronizado es fuente de replandor, irradia luz y destellos, apenas tiene figura. Véase Ez 24,10.

1,28 La Gloria del Señor va a ser tema clave en la profecía de Ezequiel: abandonará el templo (10) y volverá a él (44). Al principio del libro sale de su morada celeste para visitar a un desterrado en Babilonia. No está confinada por fronteras, puede elegir cualquier territorio. Toda la visión ha discurrido en silencio; finalmente se escucha una voz que se dirige a Ezequiel.