domingo, 1 de noviembre de 2015

ISAÍAS III. CAPÍTULO 66.

El culto auténtico (Jr 7; Sal 50)

661Así dice el Señor>:
El cielo es mi trono,
la tierra, el estrado de mis pies:
¿Qué templo podréis construirme
o qué lugar para mi descanso?
2Todo esto lo hicieron mis manos,
y existió todo esto -oráculo del Señor-.
Pero en ése pondré mis ojos:
en el humilde y en el abatido
que se estremece ante mis palabras.
3Hay quien inmola un toro,
y es como si matara a un hombre;
hay quien sacrifica una oveja,
y es como si desnucara un perro;
hay quien trae una ofrenda,
y es como si fuera sangre de puerco;
hay quien inciensa invocando,
y es como si bendijera a un ídolo.
Todos ellos eligieron su camino
y escogieron sus abominaciones,
4pues yo también elegiré sus castigos
y les mandaré lo que más temen;
porque llamé, y nadie contestó;
hablé, y no escucharon;
hicieron lo que no me agrada,
escogieron lo que no quería.

Juicio

5Oíd la palabra del Señor,
los que os estremecéis ante sus palabras:
Dicen vuestros hermanos, los que os detestan,
los que os rechazan por mi nombre:
"Que el Señor muestre su gloria,
y disfrutemos de vuestra alegría".
Pues serán confundidos ellos.
6Una voz atruena en la ciudad,
una voz en el templo:
es la voz del Señor,
que paga su merecido a sus enemigos.

Un pueblo renace (Is 54,1-10)

7Antes de los espasmos dio a luz,
antes que le llegaran los dolores
ha dado vida a un varón:
8¿Quién ha oído tal cosa
o quién ha visto algo semejante?
¿Se engendra todo un país en un solo día,
se da luz a un pueblo de una sola vez?
Apenas sintió los espasmos,
Sión dio a luz a sus hijos.
9Abro yo la matriz, ¿y no haré que dé a luz?
-dice el Señor-.
Yo, que hago dar a luz,
¿la voy a cerrar? -dice tu Dios-.
10Festejad a Jerusalén,
gozad con ella, todos los que la amáis;
alegraos de su alegría
los que por ella llevasteis luto;
11mamaréis a sus pechos
y os saciaréis de sus consuelos,
y apuraréis las delicias
de sus ubres abundantes.
12Porque así dice el Señor:
Yo haré derivar hacia ella, como un río, la paz;
como un torrente en crecida,
las riquezas de las naciones.
Mamaréis, os llevarán en brazos,
y sobre las rodillas os acariciarán;
13como a un niño a quien su madre consuela,
así os consolaré yo.
14Al verlo se alegrará vuestro corazón
y vuestros huesos florecerán como un prado;
la mano del Señor se manifestará a sus siervos,
y su cólera, a sus enemigos.

Juicio de los pueblos (Jl 4,1-8)

15Porque el Señor llegará con fuego
y sus carros como torbellino,
para desfogar con furor su ira
y su indignación con llamas.
16Porque el Señor va a juzgar
con su fuego y con su espada
a todo mortal:
serán muchas las víctimas del Señor.
17Los que se consagran y purifican
para entrar en los jardines
tras uno que ocupa el centro,
los que comen carne de puerco y reptiles y ratas,
sus obras y sus planes perecerán juntos
-oráculo del Señor-.

Reunión de todos los pueblos (Is 2,2-5)

18Pero yo vendré para reunir
a las naciones de toda lengua:
vendrán para ver mi gloria;
19les daré una señal, y de entre ellos despacharé
supervivientes a las naciones:
a Tarsis, Etiopía, Libia, Masac, Tubal y Grecia;
a las costas lejanas,
que nunca oyeron mi fama ni vieron mi gloria,
y anunciarán mi gloria a las naciones.
20Y de todas las naciones, como ofrenda al Señor,
traerán a todos vuestros hermanos
a caballo y en carros y en literas,
en mulos y dromedarios,
hasta mi Monte Santo de Jerusalén
-dice el Señor-,
como los israelitas traen la ofrenda
en una vasija pura
al templo del Señor.
21De entre ellos escogeré sacerdotes
y levitas -dice el Señor-.
22Como el cielo nuevo y la tierra nueva,
que voy a hacer, durarán ante mí
-oráculo del Señor-,
así durará vuestra estirpe y vuestro nombre.
23Cada luna nueva y cada sábado
vendrá todo mortal a postrarse
ante mí -dice el Señor.
24Y al salir verán los cadáveres
de los que se rebelaron contra mí:
su gusano no muere, su fuego no se apaga,
y serán el horror de todos los mortales.

Explicación.

66,1-6 Sentencia contra el culto perverso y juicio de separación. El culto incluye: templo, sacrificios, aceptación divina.

66,1 El templo está relativizado: como en 1 Re 8,27 o Jr 7; contra la exaltación de Cr. Citado en Mt 5,34-35; Hch 7,49-50. No vale alegar el templo como mérito o derecho frente a Dios.

66,2 El texto dice "y existió", como eco adaptado de Gtn 1; el griego cambia: "y es mío". La versión hebrea mira hacia atrás: en su comparación ¿qué puede construir el hombre? La versión griega puede mirar adelante: "es mío, y elijo a quien quiero". (Ex 19,5).

       Afligidos: 51,21; 54,11; 58,7; es el pueblo en Sof 3,12. "Se estremecen": sugiere la observancia "meticulosa" (de metus) de los mandamientos.

66,3a Los reos alegan sus sacrificios y el Señor los descalifica; según la técnica de 1,12-15. El estilo es elíptico, de participios yuxtapuestos, al modo sapiencial (Prov 30, 11-14). Denuncia el sincretismo religioso o un culto falsificado.

66,3b-4a El castigo responde al delito.

66,5 ¿Quiénes son esos hermanos rencorosos y burlones que echan en cara promesas no cumplidas, en tono de súplica devota? Podrían ser los samaritanos de que hablan Esd y Neh; o grupos judíos influyentes (cfr. Mal 3,14s).

66,6 Los malos hermanos pedían irónicamente ver: pues les tocará oír; pedían el cumplimento de promesas, verán el cumplimiento de una amenaza (Jr 25,30).

66,7-14 Sin transición, se presenta el segundo cuadro de restauración (el primero en 65,17-25). Montado sobre una escena doméstica, consigue una contagiosa intensidad de sentimiento. Una madre, antes de lo esperado, da a luz; los vecinos y los demás hijos la felicitan; ella da el pecho; el marido le trae regalos y acaricia a las criaturas. El gozo es como savia que los hace crecer. Al llegar de improviso el gozo, todo son preguntas de sorpresa alborozada. El tema de la fecundidad, apuntado en 54,1, alcanza aquí su expresión culminante. Es una maravilla este nacer simultáneo de todo un pueblo, cuando tan trabajoso fue el nacimiento de los doce padres de las tribus (Gn 30) y uno costó la vida a la madre (Gn 35,16-21). Aquí todo es fácil, rápido, abundante.

66,9 En contraste véase Os 13,13.

66,1 Véase 60,16.

66,12 Paz: consuena con el nombre de la ciudad; véase Sal 122.

66,15-22 La última sección del libro es desconcertante a una primera lectura. No es central ni sobresaliente en el conjunto. Pero tiene algunos signos estilísticos y temáticos que orientan su comprensión. Primero, las inclusiones de los términos "venir, fuego y todo mortal". Venir es motivo conductor, que se repite seis veces: el Señor, 15a.18a, las naciones, 18b-20a, los israelitas, 20b, todo mortal, 23b. Ésos son los grupos que intervienen. El juicio de separación se concentra en los términos repetidos y bifurcados "puro y santo/consagrado", para bien y para mal.

             Se puede ensayar una reordenación por etapas:

             a) Monte y templo, en torno los repatriados; el Señor viene a juzgar.

             b) Escoge y despacha misioneros que pregonen su gloria e inviten a los paganos a contemplarla.

             c) Acuden las naciones trayendo a los hermanos dispersos.

             d) Se celebra el juicio: condena, ejecución por la espada, los cadáveres son arrojados al fuego, fuera de la ciudad santa.

             e) El Señor escoge sacerdotes, asegura la continuidad del pueblo; los demás acuden periódicamente a rendir homenaje.

66,15 Iría bien detrás de 66,6. El fuego primero es teofánico, después es instrumento de castigo (cfr. Dn 8,9s).

66,16 Reminiscencia de Jr 25,30-33.

66,17 No entendemos la alusión "detrás de uno, en medio": ¿algún ministro del culto?

66,19 La lista de naciones puede compararse con la de 11,11; en la presente puede haber influido Ezequiel 27,38 y 39.

66,20 Compárese con la peregrinación de 2,2-5. Continúa y cierra la serie de 43,6s; 49,22s; 60,4.9.

66,21 Véase 61,5s: los extranjeros prestan servicio, el pueblo es sacerdotal.

66,22 La expresión es ambigua: "durar en la presencia" o "estar al servicio". Las dos cosas se pueden decir de cielo, tierra y estirpe, no del nombre. Es posible que el autor haya juzgado con la ambivalencia.

66,23 En esta nueva creación, ordenada cúlticamente, habrá meses y semanas (al revés que en 60,19s); compárese con Zac 14,16. El tema del "sábado" inauguraba la nueva era en 56,2-6.

66,24 Terminado el acto de vasallaje, que les asegura la vida, los peregrinos salen, porque no se quedan a vivir en Jerusalén. Y al salir, contemplan los cadáveres de los rebeldes ejecutados (compárese con Ex 14,30 y 2 Re 19,35). La yuxtaposición de gusanos y fuego relativiza las imágenes; no les cambia la función la cita de Mc 9,48. Además, no se habla de vivos que sufren, sino de cadáveres que se queman.

         La tradición hebrea repite el v.23 detrás del 24 para terminar en tonalidad mayor.

ISAÍAS III. CAPÍTULO 65.

Denuncia y amenaza (Is 57,3-13)


651Yo ofrecía respuesta

a los que no preguntaban,
salía al encuentro de los que no me buscaban;
decía: "Aquí estoy, aquí estoy"
al pueblo que no invocaba mi nombre.
2Tenía mis manos extendidas
todo el día hacia un pueblo rebelde,
que andaba por el mal camino,
siguiendo sus antojos,
3pueblo que me provocaba
en la cara continuamente,
que sacrificaba en los jardines
y ofrecía incienso sobre los ladrillos,
4que se sentaba en los sepulcros
y pernoctaba en las grutas,
que comía la carne de puerco
y caldo abominable en las tazas;
5que decía: "Retírate,
no te acerques, que estoy consagrado".
Eso hace humear mi cólera
como fuego que arde todo el día.
6Lo tengo escrito delante
y no descansaré hasta que os pague
7vuestras culpas y las de vuestros padres,
todas juntas -dice el Señor-.
Porque ofrecían incienso en las alturas
y me afrentaban en los collados,
les mediré su paga y se la echaré encima.


Suerte de buenos y malos (Dt 27-28; Jos 8,30-35; Mt 25,31-46)



8Así dice el Señor:

Como al encontrar zumo en un racimo se dice:
"No lo eches a perder, que es una bendición",
así haré yo en atención a mis siervos:
no lo echaré a perder todo.
9Sacaré descendencia de Jacob,
de Judá, quienes posean mis montañas:
las poseerán mis elegidos
y mis siervos habitarán allí.
10El Sarón será el aprisco de ovejas,
y el Valle de Acor, pastizal de vacas,
para mi pueblo que me ha buscado.
11Pero a vosotros que abandonasteis al Señor
olvidando mi Monte Santo,
que preparabais la mesa para la Fortuna
y llevabais la copa para el Destino,
12yo os destino a la espada, y todos
os encorvaréis para el degüello;
porque llamé y no respondisteis,
hablé y no escuchasteis,
hicisteis lo que no me agrada,
escogisteis lo que no quiero.
13Por eso, así dice el Señor:
MIrad; mis siervos comerán,
y vosotros pasaréis hambre;
mirad; mis siervos beberán,
y vosotros tendréis sed;
mirad; mis siervos estarán alegres,
y vosotros avergonzados;
14mirad: mis siervos cantarán de puro contento,
y vosotros gritaréis de puro dolor
y aullaréis con el corazón desgarrado.
15Legaréis vuestro nombre a mis elegidos
como fórmula de imprecación.
A vosotros el Señor os dará muerte,
y a sus siervos les dará otro nombre.
16El que quiera felicitarse en el país,
se felicitará con el Dios veraz;
el que quiera jurar en el país,
jurará por el Dios veraz.


Nueva creación



Sí, se olvidaran las angustias de antaño

y hasta de mi vista desaparecerán.
17Mirad, yo voy a crear un cielo nuevo
y una tierra nueva;
de lo pasado no haya recuerdo
ni venga pensamiento,
18más bien gozad y alegraos siempre
por lo que voy a crear;
mirad, voy a transformar Jerusalén en alegría
y a su población en gozo;
19me alegraré de Jerusalén
y me gozaré de mi pueblo,
y ya no se oirán en ella gemidos ni llantos;
20ya no habrá allí niños malogrados
ni adultos que no colmen sus años,
pues será joven el que muera a los cien años,
y el que no los alcance se tendrá por maldito.
21Construirán casas  y las habitarán,
plantarán viñas y comerán sus frutos,
22no construirán para que otro habite,
ni plantarán para que otro coma;
porque los años de mi pueblo
serán los de un árbol
y mis elegidos podrán gastar
lo que sus manos fabriquen.
23No se fatigarán en vano, no engendrarán hijos
para la catástrofe;
porque serán la estirpe de los benditos del Señor,
y como ellos, sus retoños.
24Antes de que me llamen yo les responderé,
aún estarán hablando y los habré escuchado.
25El lobo y el cordero pastarán juntos,
el león como el buey comerá paja.
No harán daño ni estrago por todo mi Monte Santo
-dice el Señor-.


Explicación.



65-66 a) Su puesto en el libro. Clausuran el libro de Isaías con una gigantesca inclusión. Casi cincuenta palabras o raíces del cap.1 resuenan aquí: algunas genéricas, en cambio otras de forma o significado. Las que quedan son un cúmulo que arguye un trabajo consciente. Para una inclusión de temas, tendríamos en cuenta también 2,2-5. Esto supuesto, es curioso que no retornen los términos de justicia y derecho; todo se resuelve en el terreno cúltico de la idolatría, primer mandamiento.


         b) Como escatología. Reaparecen los elementos esenciales: un juicio definitivo de separación, con referencia a algunos mandamientos, y la instauración de un nuevo orden, con referencia a las bendiciones. El acompañamiento cósmico está reducido en tamaño, no en contenido: 65,17; 66,22. El autor no sigue un orden cronológico, sino que duplica o divide y compone por bloques opuestos.

65,1-7 La primera sección se dirige contra los apóstatas del pueblo judío. Que, a pesar de los esfuerzos reiterados del Señor, se han entregado a la idolatría (primer mandamiento): ¿quedándose en Babilonia y siguiendo su religión?, ¿trayendo a la patria cultos paganos? Éstos recibirán su paga.

65,1-2 Resuena como eco "Aquí estoy": es la oferta de 52,6,  que algunos han rechazado. "Camino y antojos" figuran también en 55,7-9. Citado en Rom 10,20-2.

65,3 Como no conocemos con exactitud las prácticas denunciadas, hemos de contentarnos con conjeturas apoyadas en paralelos. "Jardines" idolátricos, quizá en honor de Tamuz (1,29; 17,10). Los "ladrillos" sustituyen al altar oficial del incienso (Ex 30,1-9).

65,4 Había sepulcros con cámaras espaciosas: probablemente practicaban allí la nigromancia, prohibida por la ley de Lv 19,31; Dt 18,11, y practicada ilegalmente (1 Sm 28; Is 8,19); quizá se emparente con un culto a la Muerte (Is 28,15; 57,9).

        "Pernoctar": quizá en incubación sacra, esperando el oráculo. El "cerdo" era tabú: Lv 11,7; Dt 14,8; cfr. 2 Mc 6-7. El caldo está preparado con carne de desecho, profana: Lv 7,18; 19,7.

65,5 Estos devotos idólatras se consideran consagrados por dichos cultos, intocables (cfr. Lam 4,14s). El "humo" de la cólera puede responder al incienso nefando.

65,7 Llega el momento de castigar delitos acumulados durante generaciones; como sucedió con el destierro por culpa de Manasés (2 Re 24,27).

65,8-16 El tema del resto, de una elección que se estrecha, gobierna esta sección: de Jacob se escoge Judá (excluido Israel; ¿y los samaritanos?); de Judá se seleccionan unos "siervos" que "han buscado" al Señor. Si Israel era la viña, estos judíos son un racimo, que se salva y ocupa el puesto de la vid, mientras los frutos dañados son excluidos.

65,9 En este verso se concentran los verbos del éxodo, "sacar y poseer", incluyendo una selección (como en Ez 20,35-38). En la descendencia (que "sale", Gn 15,4.7) se cumplen las bendiciones patriarcales: fecundidad y posesión.

65,10 Sobre el Sarón, 33,9 y 35,2; sobre el valle de Acor, Os 2,17.

65,11-16 El juicio de separación alcanza aquí su máxima concentración, en un juicio que junta a buenos y malos ante el Señor y los separa en la sentencia.

65,11a El clásico delito de "abandonar" al Señor (1,4) toma la forma específica de "olvidarse del Monte Santo" (65,25 y 66,20). Puede entenderse como correlativo de escoger los altozanos idolátricos. En la perspectiva samaritana sería correlativo de escoger el  monte Garizín. A la luz de Sal 137,5, significa grave deslealtad a la patria, cometida por los que se quedaron en Babilonia.

65,12b Véase 56,4.

65,13-14 Cuaterna enfática. Como resumiendo el gran juicio celebrado entre los dos montes, el Ebal y el Garizín, según Jos 8,30-35 + Dt 27-28.

65,15 Al revés de Abrahán, que legó su nombre como bendición: Gn 12,3. Véanse Jr 26,6 y 29,22.

65,16a Alusión al tercer mandamiento. "Veraz" es "amén", palabra con que se ratifica un juramento (o las maldiciones, Dt 28,15-26).

65,16b-25 Primer bloque de la instauración del nuevo orden, que forma un todo con 66,7-14. Conexiones: a) nuevo universo, en inclusión con 66,22; b) Monte Santo como centro, en inclusión con 65,11 y pendiente hasta 66,20. c) la alegría, apuntada en 13-14, retorna en 66,10.14; d) imagen vegetal, prolongada en 66,14. Cronológicamente, el segundo bloque es anterior, pues habla del nacimiento e infancia.

65,16b-19 El nuevo orden se establece con la abolición de la memoria doliente y la afirmación de la alegría plena. a) La memoria puede ser paralizante (43,18), puede ensombrecer el gozo presente, intimando su contingencia. No hace falta una memoria admonitoria (Dt 8). El nuevo universo: 2 Pe 3,13 y Ap 21,1. b) La alegría (35) compartida se llama fiesta: el pueblo festeja al Señor, el Señor a Jerusalén. Más aún, el Señor crea una ciudad y un pueblo convertidos en puro gozo: la alegría es su ser. Culmina la serie de 51,3; 54,1; 60,5; 62,5.

65,19b Puede verse Is 25,8 y la cita de Ap 21,4.

65,20 La longevidad es una de las bendiciones clásicas en el horizonte intramundano. Compárese con Sal 90,10.

65,21-22 Disfrutar del trabajo propio es una de las bendiciones (62,8-9). En el nuevo orden habrá una actividad fecunda y satisfactoria (cfr. Sal 104): se excluyen los agresores externos y los opresores internos. El árbol es medida de longevidad (Job 14,7).

65,24 Lo anunciado en 30,19 y 58,9 se extrema aquí; compárese con Sal 139,4.

65,25 Cita de 11,7.9, que sirve para evocar el mundo maravilloso de aquel poema.

ISAÍAS III. CAPÍTULO 64.

El pueblo pide una teofanía (Sal 68)

6319b¡Ojalá rasgases el cielo y bajases,
derritiendo los montes
641con tu presencia, como fuego
que prende en los sarmientos
o hacer hervir el agua!
Para mostrar a tus enemigos quién eres,
para que tiemblen ante ti las naciones,
2cuando hagas portentos que no esperábamos.
3Jamás oído oyó ni ojo vio un Dios fuera de ti
que hiciera tanto por el que espera en él.
4Sales al encuentro del que practica
gozosamente la justicia.
y tiene presentes tus caminos.

Confesión del pecado y súplica (Is 59,9-15; Sal 79)

Estabas airado, y nosotros fracasamos:
aparta nuestras culpas, y seremos salvos.
5Todos estábamos contaminados,
nuestra justicia era un paño asqueroso;
todos nos marchitábamos como follaje,
nuestras culpas nos arrebataban
como el viento.
6Nadie invoca tu nombre
ni se esforzaba por aferrarse a ti;
pues nos ocultabas tu rostro
y nos entregabas en poder de nuestra culpa.
7Y, sin embargo, Señor, tú eres nuestro padre,
nosotros la arcilla y tú el alfarero:
somos todos obra de tu mano.
8No te excedas en la ira, Señor,
no recuerdes siempre nuestra culpa:
mira que somos tu pueblo.
9Tus santas ciudades  son un desierto,
Sión se ha vuelto un desierto,
Jerusalén un yermo.
10Nuestro templo, nuestro orgullo,
donde te alabaron nuestros padres,
ha sido pasto del fuego,
y lo que más queríamos
está reducido a escombros.
11¿Te quedas insensible a todo esto, Señor,
te callas y nos afliges sin medida?

Explicación.

63,19b-64,4a Es dudoso dónde colocar la pausa, en parte por el texto difícil de 4a. Confesado el pecado, con propósito de enmienda, el pueblo espera la salvación. Para ello pide un adviento o teofanía, con su acompañamiento cósmico y su consiguiente efecto en los enemigos (Sal 68,2-3; Miq 1,3-4).

64,3 Citado en 1 Cor 2,9.

64,4a El texto hebreo dice: "en tus caminos se acuerdan de ti". Este verso se puede unir al siguiente como fondo de contraste: con el honrado eres benévolo, con nosotros pecadores estabas airado.

64,4b La segunda frase es muy dudosa. Otras lecturas: "desde antiguo y nos rebelamos", "cuando te ocultabas..."

64,5 El pecado es mancha que profana y provoca repugnancia, es contagio que marchita al hombre y como viento escatológico lo arrebata después.

64,6 Se han roto todas las relaciones, y el Señor sanciona la ruptura ocultando el rostro. Entrega al hombre en poder de su máximo enemigo: su culpa (Rom 1,26).

64,7 Al título paterno, decisivo, se añade la imagen artesana del alfarero: véanse Gn 2; Is 29,16; 45,9; Jr 18; Sal 103,13-14.

64,8 Véanse 57,16 y Sal 103,9.

64,10 Responde a la situación de los repatriados antes de la reconstrucción del templo (Ag 4,1-4). "Lo que más queríamos": Ez 24,21.25. Se fija más en la "alabanza" oral que en los sacrificios.

64,11 El pueblo no acaba de comprender el silencio de Dios, aun confesando que es padre misericordioso.

            Es una ordenación seguida de los capítulos, esta sección es un volver atrás o un descender de las magníficas alturas soñadas y prometidas. En una disposición piramidal, la respuesta a un capítulo se puede encontrar en otro anterior. P. ej. el silencio cesa en 62,1.6; la desolación  desemboca en exaltación en 60 y 62; el espíritu añorado de Moisés (63,11) revive en 61,1; en vez de un pueblo pecador (64,4), habrá un pueblo de justos (60,21); los enemigos que pisotean el santuario (63,18), ayudan en su reconstrucción (60,10).

          Los capítulos 60-62 son centro y culminación de la tercera parte del libro.

ISAÍAS III. CAPÍTULO 63.

631¿Quién es ese que viene de Edom, de Bosra,
con las ropas enrojecidas?
¿Quién es ése vestido de gala
que avanza lleno de fuerza?
-Yo, que sentencio con justicia
y soy poderoso para salvar.
2-¿Por qué están rojos tus vestidos
y la túnica, como quien pisa en el lagar?
3-Yo sólo he pisado el lagar
y de otros pueblos nadie me ayudaba.
Los pisé con cólera, los estrujé con furor:
su sangre salpicó mis vestidos
y me manché toda la ropa.
4Porque es el día que pienso vengarme,
el año del rescate ha llegado.
5Miraba sin encontrar un ayudante,
espantado al no haber quien me apoyara;
pero mi brazo me dio la victoria,
mi furor fue mi apoyo;
6pisoteé a los pueblos con mi cólera,
los embriagué con mi furor,
para que su sangre bajara a la tierra.

Meditación histórica (Sal 77,12-21)

7Voy a recordar la misericordia del Señor,
las alabanzas del Señor:
todo lo que hizo por nosotros el Señor,
sus muchos beneficios a la casa de Israel,
lo que hizo con su compasión
y su gran misericordia.
8Él dijo: "Son mi pueblo, hijos que no engañarán".
9Él fue su salvador en el peligro:
no fue un mensajero ni un enviado,
él en persona los salvó,
por su amor y su clemencia los rescató,
y los liberó y los llevó siempre a cuestas
en todos los peligros.
10Pero ellos se rebelaron
e irritaron su santo espíritu;
entonces él se volvió su enemigo
y guerreó contra ellos.
11Se acordaron del pasado,
del que sacó a su pueblo:
¿Dónde está el que sacó de las aguas
al pastor de su rebaño?
¿Dónde el que metió en su pecho
su santo espíritu?
12¿El que estuvo a la derecha de Moisés
guiándolo con su brazo glorioso?
¿El que dividió el mar ante ellos,
ganándose renombre perpetuo?
13¿El que los hizo andar
por el fondo del mar
como el caballo por la estepa sin tropezar,
14y como ganado que baja a la cañada?,
es espíritu del Señor
los llevó al descanso:
así condujiste a tu pueblo
ganándote renombre glorioso.

Invocación a Dios Padre (Sal 103)

15Otea desde el cielo, mira
desde tu morada santa y gloriosa:
¿dónde está tu celo y tu valor,
tu entrañable ternura y compasión?
16No la reprimas, que tú eres nuestro padre:
Abrahán no sabe de nosotros,
Israel no nos conoce;
tú, Señor, eres nuestro padre,
tu nombre de siempre
es "Nuestro Redentor".
17Señor, ¿por qué nos extravías
lejos de tus caminos
y endureces nuestro corazón
para que no te respete?
Vuélvete, por amor a tus siervos,
a las tribus de tu heredad.
18Por un momento nuestros enemigos
se apoderaron de tu pueblo santo,
y pisotearon tu santuario.
19Estamos como antaño,
cuando no nos gobernabas
y no llevábamos tu nombre.

Explicación.

63,1-6 La invitación a los centinelas parece iniciar un diálogo a las puertas de la ciudad, al estilo de los salmos 24 y 118. Dos preguntas y dos respuestas en primera persona. El rey ha tenido que enfrentarse con el enemigo, que retenía a su presa (49,24); no ha sido fácil hacer triunfar el derecho de los oprimidos (42,1-3). Por eso la liberación ha sido dramática, y el guerrero lleva las señales de la batalla (9,4). El día de gracia era un día de desquite (61,2). El "desquite" ejecuta la legislación sobre el "vengador de la sangre" (Nm 35,9.29; Dt 9,11-13). Es un acto de justicia vindicativa, una obligación que recae sobre los familiares según orden preciso. Dios, como pariente cercano, tiene que salir por su pueblo para rescatarlo (62,212).

         La especificación jurídica induce la imagen dominante de la sangre, con su color rojo de vino. Es una escena en "rojo mayor": rojo se dice adam, el enemigo edom; vendimiar se dice bsr, y el campo de batalla se llama Bosra. La sangre es de color del vino, y la pelea es como pisar en el lagar. El vino-sangre salpica los vestidos, el vino embriaga mortalmente a los vencidos y su sangre empapa la tierra. En hebreo "manchar" es homófono de "rescatar".

63,3 Ante la opresión, otros pueblos se desentienden; entonces élo, indignado ante la injusticia, se rebela y toma fuerzas de su "furor", que es sentido de justicia (59,16).

63,6 La sangre de los culpables queda cubierta y no clama al cielo (Job 16,18). Cita una frase Ap 19,15, y la liturgia cristiana lee este pasaje en la semana santa.

63,7-64,11 En posición simétrica respecto a 59,1-15, estos versos forman una unidad poco ordenada, con elementos de súplica y confesión de pecados. En una situación de desgracia nacional, el pueblo pide a su Dios que intervenga. Y como la desgracia ha sido provocada en parte por sus pecados, el pueblo confiesa la culpa y pide perdón (compárese con oraciones penitenciales postexílicas: Esd 9; Neh 9; Bar 1,15-3,8 etc). El pecado contrasta con los beneficios precedentes del Señor. Por el modo de argumentar, el texto forma grupo con los salmos 44, 74, 77, 79 y 89.

                Es característica de la pieza: a) el remover a segundo plano las mediaciones humanas: no Moisés ni Abrahán ni Israel; b) el apelar a la relación de filiación y paternidad; en la tradición de Os 11; Is 1,2-4; Jr 31,9.20; c) la acción del espíritu y la función del nombre. Se puede proponer otra distribución:

7-14 recuerdo histórico; 15-16 petición;
17-19a situación trágica; 19b-4a petición;
4b-6 pecado y castigo; 7-11 petición.

63,7 La iniciativa generosa y cordial del Señor servirá de contraste: a la rebeldía del pueblo, a la actitud presente del Señor.

63,8 Compárese con Dt 32,5-6; la filiación es agravante del delito. La esperanza de Dios termina en desilusión.

63,9 Como corrigiendo textos tradicionales que introducían mensajeros: Ex 23,20-23; 32,34; 34,2s.

63,10 De amigo se vuelve enemigo: Dt 32,15.19-20.22-25. El "santo espíritu": Sal 51,13.

63,11 El paso a la memoria es típico del Sal 78. La memoria contiene en germen salvación: recordando, el pueblo está suplicando. "Sacar" consuena en hebreo con "Moisés". Sobre el espíritu carismático de Moisés, véase Nm 11,17.

63,12-14a El paso del Mar Rojo simboliza cualquier clase de peligro que haya que atravesar (43,2; cfr. Sal 77).

63,14b Con la tercera mención del espíritu concluye la meditación histórica.

63,15-19 Súplica con motivaciones clásicas: cualidades, títulos, agresión enemiga, desgracia del pueblo. Las cuatro cualidades sintetizan afecto y eficacia. Dos títulos: Padre y Redentor, e implícito, Gobernante.

63,16 Como corrigiendo la frase divina de 51,2, apelando a otra suya de Ex 4,23. Si bien los patriarcas llevan el título genérico de "nuestros padres", no pueden actuar como tales a lo largo de la historia. Son recuerdo, no presencia, y el pueblo necesita uno que se haga responsable ahora.

63,17 La primera pregunta parece hacer al Señor culpable del pecado del pueblo. Es pregunta retórica y sincera. Como si no pudieran entender esa dureza interior que mantienen y sufren, que lamentan y no logran extirpar; hasta imaginar que ha de ser Dios el autor de esa fuerza superior a sus fuerzas. ¿Dónde queda el corazón de carne (Ez 36,26)?

63,18a El texto es dudoso. Otros corrigen y traducen: "¿Por qué los malvados han hollado tu santuario?"

63,19 Ahora (bajo los persas) como antño en Egipto, los judíos viven sometidos a un poder extranjero, y el Señor no ejerce como su rey.


ISAÍAS III. CAPÍTULO 62.

621Por amor de Sión no callaré,
por amor de Jerusalén no descansaré,
hasta que rompa la aurora de su justicia
y su salvación llamee como antorcha. 
2Los pueblos verán tu justicia,
y los reyes, tu gloria;
te pondrán un nombre nuevo
impuesto por la boca del Señor.
3Serás corona fúlgida en la mano del Señor
y diadema real en la palma de tu Dios.
4Ya no te llamarán "la Abandonada"
ni a tu tierra "la Devastada",
a ti te llamarán "Mi Preferida"
y a tu tierra "La Desposada",
porque el Señor te prefiere a ti,
y tu tierra tendrá marido.
5Como un joven se casa con una doncella,
así te desposa el que te construyó;
la alegría que encuentra
el marido con su esposa
la encontrará tu Dios contigo.
6Sobre tus murallas, Jerusalén,
he colocado centinelas:
nunca callan, ni de día ni de noche,
los que invocáis al Señor no os deis descanso;
7no le deis descanso hasta que la establezca,
hasta que haga de Jerusalén
la admiración de la tierra.
8El Señor lo ha jurado por su diestra
y por su brazo poderoso:
ya no entregará tu trigo
para que se lo coman tus enemigos;
ya no se beberán extranjeros tu vino,
por el que tú trabajaste.
9Los que lo cosechan lo comerán
y alabarán al Señor;
los que lo vendimian lo beberán
en mis atrios sagrados.

Llegada del salvador victorioso (Is 40,3-10; Is 57,14-17)

10Pasad, pasad por las puertas,
despejad el camino al pueblo;
allanad, allanad la calzada,
limpiadla de piedras,
alzad una enseña para los pueblos.
11El Señor envía un pregón
hasta el confín de la tierra:
Decid a la ciudad de Sión:
Mira a tu Salvador, que llega,
el premio de su victoria lo acompaña,
la recompensa lo precede;
12los llamarán "Pueblo Santo",
"redimidos del Señor",
a ti te llamarán "la Buscada",
"Ciudad no abandonada".

Explicación.

62,1 Sal 130,5.

62,1-9 Tiene tantos puntos de contacto con poemas de los capítulos 49, 51, 52, 49 y 54, que algunos lo consideran obra del mismo autor. Cabe explicarlo como imitación consciente de un discípulo. Tenemos la conocida imagen de la ciudad como esposa del Señor. Lo original es que, salvo una referencia con sordina, "abandonada", no habla de reconciliación de consortes maduros, sino de boda juvenil. Incluso la alusión al pasado sirve para realzar la frescura y novedad del acontecimiento. No se puede expresar con más vigor la fuerza del amor, su capacidad de rejuvenecer, su novedad inagotable. Divido el poema en dos secciones: dirigida a la novia (1-5); a los centinelas acerca de los dones (6-9).

62,1-5 En el poema se sobreponen y funden la imagen solar y la del rey victorioso el día de su boda: en términos conceptuales, el rey es el sol. Un centinela aguarda impaciente la salida de la aurora (Sal 130,5s), la anuncia e invoca (Sal 57,9); o espera una antorcha que llamee alumbrando a un cortejo. Con su canto despierta a la ciudad (52,1s). La aurora ilumina la ciudad (60,1s), que con su muralla almenada parece una corona refulgente sobre el monte (28,4), visible desde lejos y magnífica.

           Es el amanecer de un día gozoso de boda (Cant 3,11). El rey había salido a defender el derecho o "justicia" de la ciudad, y retorna "vencedor". Toma la ciudad-novia como una corona (Prov 12,4). Da su nombre a la esposa (60,14; 61,3.6). Terminados los festejos, comienza el gozo del marido con la esposa.

          Ha entrado sutilmente un tercer elemento: la tierra fértil, también en imagen matrimonial. No regada por Baal, sino por quien controla la lluvia (Os 2,23-24).

62,4 Devastada y abandonada: 49,8.14; 54,1.4; 60,15.

62,5 Corrijo el hebreo, que introduce un contrasentido vocalizando "tus hijos". "Constructor": el mismo verbo para la formación de Eva (Gn 2,22). El gozo: Isaac y Rebeca (Gn 24,67).

62,6-9 La segunda parte se ocupa de los dones que debe el marido a la esposa (Ex 21,10s) en pago de su gozo. El heraldo moviliza un coro de suplicantes que recuerden al Señor sus promesas.

62,7 "Admiración" o alabanza. De Jerusalén, por su hermosura reconocida (cfr. Gn 12,15; Cant 6,9; Ez 16,14). O bien la fama que redunda en gloria del Señor.

62,8-9 Trabajar para que otros se lleven los frutos es maldición, gozar del fruto del propio trabajo es bendición (Dt 28). El ritmo de producción y consumo desemboca en el acto religioso de la alabanza agradecida (cfr. Dt 8,10-18), en el templo (Sal 63).

62,10-12 Se pueden leer estos versos como continuación. Está llegando el Salvador y se le prepara una entrada triunfal (Mt 21,5). Todos los pueblos son invitados a contemplar el espectáculo (45,21; 49,6). Premio y recompensa de la victoria son los rescatados (40,10), de nuevo consagrados al Señor. "Salvación y Salvador" dominan los tres cánticos de Lucas 1-2.

ISAÍAS III. CAPÍTULO 61.

Misión del profeta (Lc 4,18s; Is 42,1-4)

611El espíritu del Señor está sobre mí,
porque el Señor me ha ungido.
Me ha enviado para dar
una buena noticia a los que sufren,
para vendar los corazones desgarrados,
para proclamar la amnistía a los cautivos
y a los prisioneros la libertad,
2para proclamar el año de gracia del Señor,
el día del desquite de nuestro Dios;
para consolar a los afligidos,
los afligidos de Sión;
3para cambiar su ceniza en corona
su luto en perfume de fiesta,
su abatimiento en traje de gala.

Restauración

Los llamarán Robles del Justo,
plantados por el Señor, para su gloria.
4Reconstruirán las viejas ruinas,
levantarán los antiguos escombros;
renovarán las ciudades en ruinas,
los escombros de muchas generaciones.
5Se presentarán extranjeros
a pastorear vuestros rebaños,
y forasteros serán 
vuestros labradores y viñadores.
6Vosotros os llamaréis "Sacerdotes del Señor",
dirán de vosotros: "Ministros de nuestro Dios".
Comeréis la opulencia de los pueblos,
y tomaréis posesión de sus riquezas.
7A cambio de su vergüenza y sonrojo,
ellos obtendrán una porción doble;
poseerán el doble en su país,
y gozarán de alegría perpetua.
8Porque yo, el Señor, amo la justicia,
detesto la rapiña y el crimen.
Les daré su salario fielmente
y haré con ellos un pacto perpetuo.
9Su estirpe será célebre entre las naciones,
y sus vástagos entre los pueblos.
Los que vean reconocerán
que son la estirpe que bendijo el Señor.
11Como el suelo echa sus brotes, como un jardín
hace germinar sus semillas,
así el Señor hará brotar la justicia
y su fama frente a todos los pueblos.

La nueva Jerusalén (Is 49; 54; 60)

10Desbordo de gozo con el Señor,
y me alegro con mi Dios:
porque me ha vestido un traje de gala
y me ha envuelto en un manto de triunfo,
como novio que se pone la corona
o novia que se adorna con sus joyas.

Explicación.

61,1-9.11 Acepto la inversión de 10 y 11, con la cual el v.10 pasa a la perícopa siguiente, y el capítulo se articula en dos partes: vocación y misión del mensajero, mensaje de esperanza. El capítulo tiene numerosos contactos verbales con el 58.

61,1-3a En el tercer bloque del libro, estos versos funcionan como relato de vocación: véanse 42,1-4 y 49,1-6. Como en 40,9 su misión es pregonar una buena noticia. Para la tarea está equipado con el carisma del espíritu (48,16). Promulga un año jubilar de parte del Señor: Lv 25,10. "Desquite": porque el Señor paga a sus enemigos por su agresión; "gracia": porque resarce al pueblo de sus sufrimientos (Mt 11,5; Lc 7,22). Por su posible ambigüedad, suprimió Jesús la frase del desquite cuando leyó el rollo en la sinagoga de Nazaret (lc 4,18s), El gozo cambiará los ritos de luto en ritos de fiesta: Sal 30; lo contrario de Is 3,24.

61,3b-9.11 Dificultan la lectura los cambios de persona verbal: segunda persona plural en 5-6, tercera en el resto; habla el Señor en 8, se habla del Señor en el resto. Con todo, el conjunto se entiende como anuncio del heraldo en nombre de Dios.

61,3b El camino queda sellado con la imposición de un nuevo nombre. Por el paralelismo, refiero "el Justo" al Señor. Asignando función adjetival al término, resulta "Robles legítimos", semejante al "vástago legítimo" de Jr 23,5.

61,4-5 Reconstrucción de ciudad y campo, restauración de agricultura y pastoreo (49,8). Las tareas del campo se encomiendan a extranjeros, dejando así libre al pueblo para oficios sagrados.

61,6 Un nuevo nombre que indica el cambio de oficio: el pueblo entero será sacerdotal ( 1 Pe 2,9) y recibirá como estipendio las riquezas de los pueblos.

61,7 Los términos son de gran densidad. Vergüenza inferida por otros; "poseer" es verbo del primer éxodo. Aunque los judíos ya han vuelto a la patria, queda pendiente la posesión, el proceso se abre de nuevo. Si la compensación es doble en cantidad (cfr. 40,2), la duración será sin límites (35,10). Sew apunta la apertura escatológica.

61,8 "Ama la justicia" como juez imparcial de la historia (Sal 11,7; 33,5; 37,28). El signo del juicio se cierne sobre la restauración de los últimos capítulos del libro. El salario corresponde a la justicia conmutativa; el pacto instaura otro sistema de relaciones mutuas.

61,9 En imagen vegetal, la bendición patriarcal que revela la acción de Dios.

61,11 Más importante es la bendición de la justicia que distinguirá a la estirpe elegida. Se anulará la maldición del pecado (59,9-15); la nueva vid dará el fruto esperado (5,7); en virtud de ella, serán Robles del Justo (61,3). La ciudad, hecha un jardín de justicia, empieza a resonar con cánticos de alabanza que escuchan otros pueblos; porque la alabanza sin la justicia no se aceptaba (1,10-20). La ciudad se podrá llamar Villafiel (1,26) y las puertas Alabanza (60,18).

61,10 Si bien este verso forma inclusión con el 1, por el tema de los novios, prefiero leerlo como introducción a lo que sigue. También se podría leer como transición: entre un mensaje para el puebo y otro para Jerusalén (cambios que suceden varias veces en 40-55). El heraldo se viste como pide la fiesta.

ISAÍAS III. CAPÍTULO 60.

La luz de la nueva Jerusalén (Ap 21,10-14.23-25)

601¡Levántate, brilla, que llega tu luz;
la gloria del Señor amanece sobre ti!
2Mira: las tinieblas cubren la tierra,
la oscuridad los pueblos;
pero sobre ti amanecerá el Señor,
su gloria aparecerá sobre ti;
3y acudirán los pueblos a tu luz,
los reyes al resplandor de tu aurora.
4Echa una mirada en torno, mira:
todos ésos se han reunido, vienen a ti;
tus hijos llegan de lejos,
a tus hijas las traen en brazos.
5Entonces lo verás, radiante de alegría;
tu corazón se asombrará, se ensanchará,
cuando vuelquen sobre ti el tráfico del mar
y te traigan las riquezas de los pueblos.
6Te inundará una multitud de camellos,
de dromedarios de Madián y de Efá.
Vienen todos de Sabá, trayendo incienso y oro
y proclamando las alabanzas del Señor.
7Reunirá para ti los rebaños de Cadar
y los carneros de Nebayot
estarán a tu servicio;
subirán a mi altar como víctimas gratas
y honraré mi noble casa.
8¿Quiénes son esos que vuelan como nubes
y como palomas al palomar?
9Son navíos que acuden a mí,
en primera línea las naves de Tarsis,
trayendo a tus hijos de lejos,
y con ellos su plata y su oro,
por la fama del Señor, tu Dios,
del Santo de Israel, que así te honra.

Homenaje de los pueblos (Is 49,14-26; 54,11-17)

10Extranjeros reconstruirán tus murallas
y sus reyes te servirán;
si te herí con ira, con amor te compadezco.
11Tus puertas estarán siempre abiertas,
ni de día ni de noche se cerrarán;
para traerte las riquezas de los pueblos
con sus reyes desfilando.
12El puebloy el rey
que no se te sometan, perecerán;
las naciones serán arrasadas.
13Vendrá a ti el orgullo del Líbano,
con el ciprés y el abeto y el pino,
para adornar el lugar de mi santuario
y ennoblecer mi estrado.
14Los hijos de tus opresores
vendrán a ti encorvados,
y los que te despreciaban
se postrarán a tus pies;
te llamarán Ciudad del Señor,
Sión del Santo de Israel.
15Estuviste abandonada, aborrecida,
sin un transeúnte,
pero te haré el orgullo de los siglos,
la delicia de todas las edades.
16Mamarás la leche de los pueblos,
mamarás al pecho de reyes;
y sabrás que yo, el Señor, soy tu salvador,
que el Campeón de Jacob es tu redentor.
17En vez de bronce, te traeré oro;
en vez de hierro, te traeré plata;
en vez de madera, bronce,
y en vez de piedra, hierro;
te daré por inspector la paz,
y por capataces, la justicia.
18No se oirá más en tu tierra "¡Violencia!",
ni dentro de tus fronteras
"¡Ruina, destrucción!";
tu muralla se llamará "Salvación",
y tus puertas, "Alabanza".

Luz perpetua (Zac 14,6-7; Ap 21,23; 22,5)

19Ya no será el sol tu luz en el día,
ni te alumbrará la claridad de la luna;
será el Señor tu luz perpetua,
y tu Dios será tu esplendor;
20tu sol ya no se pondrá ni menguará tu luna,
porque el Señor será tu luz perpetua
y se habrán cumplido los días de tu luto.
21En tu pueblo todos serán justos
y poseerán por siempre la tierra:
es el brote que yo he plantado,
la obra de mis manos, para gloria mía.
22El pequeño crecerá hasta mil,
y el menor se hará pueblo numeroso:
yo soy el Señor y apresuraré el plazo.

Explicación.

60 Con este capítulo comienza una sección que se extiende al menos hasta el final del capítulo 62. Forma una unidad amplia y bien trabada, que se articula así: mensaje para Jerusalén, vocación del profeta, mensaje a Jerusalén, llegada del Salvador. Tiene notables parentescos, formales y temáticos con 40-55, pero está fuertemente arraigada en esta parte del libro.

60,1-22 Ese poema canta con espléndidas imágenes y entusiasmo nacional el triunfo de la luz en Jerusalén y la peregrinación de los pueblos. Por lo segundo, el sentimiento es nacionalista, ceñido al contexto histórico; por lo primero, se desprende y transforma la ciudad en símbolo de gran alcance. El punto de partida de la inspiración puede ser el poema del monte, 2,2-5.

          El esquema nos hace apreciar la función de la luz: una aurora, 1-3, sin ocaso, 19-20; en medio la venida, 4-9, y la reconstrucción, 10-18. Una paráfrasis del esquema facilitará la lectura. Es de noche: oscuridad universal; el centinela anuncia la aurora. Va esclareciendo en un punto central, no en oriente, y todos se vuelven a contemplar esa luz inesperada, que los cita. Se ponen en movimiento los hijos dispersos, y pueblos extranjeros se ofrecen a llevarlos. Van llegando una inundación de camellos y un volar de navíos. Se hace de día: trabajos de reconstrucción, acumulación de tesoros. Triunfan la justicia y la paz. Pasa el día y la noche no llega: ha comenzado el día sin término, de luz y vida, justicia y fecundidad.

60,1 El doble imperativo inicial empalma con 51,17 y 52,1. El nombre de la ciudad se sobrentiende. La gloria del Señor es la nueva aurora (compárese con 40,5).

60,2-3 La luz baña primero la ciudad, y ésta la refleja en torno, a distancia. Compárese con Ez 10-11 y 43,1-5. En 2,5 inicia la marcha la Casa de Jacob.

60,4 Desde su altura, la ciudad ha de contemplar la peregrinación convergente: caravanas desde oriente, flotas desde poniente. Reconocerá a sus hijos que vuelven: 43,6; 49,18.22. Es la tercera reunión, la definitiva, más gloriosa que el éxodo de Egipto o el de Babilonia.

60,5 "Radiante": verbo homófono de confluir (2,2). "Tráfico": la palabra significa ruido y multitud; se aplica al movimiento de las olas marinas (17,12; 51,15; Sal 46,4). El oleaje es ahora el tráfico comercial de los que traen y vuelcan tesoros. Una interpretación más comedida traduce "marineros o tropa marina".

60,6 "Multitud"; se aplica también al mar (Dt 33,19; job 22,11; 38,34), o a un tropel montado (2 Re 9,17; Ez 26,10). En el contexto conserva cierta ambigüedad imaginativa.

60,8 Las velas de las naves que se divisan a lo lejos se deslizan como nubes, se agitan como alas de paloma.

60,9 Aceptamos la corrección del texto, armonizado en hebreo con 51,5.

60,10 A los dones se añade la prestación personal del trabajo (cfr. Jos 9,23.27). El Señor ha pasado de la ira a la compasión: 40,2; 54,8.

60,11 Las puertas se cerraban al oscurecer, para seguridad de la ciudad. Ahora no hay peligro de agresión (54,15-17), y la afluencia de dones es tan grande, que no se interrumpe el acarreo. "Día y noche" es expresión convencional de continuidad, que será pronto desmentida.

60,12 Disuena por forma y contenido. Parece adición, al estilo de Zac 14,17-19.

60,14 Relevo de generaciones y cambio de puestos: la humillada recibirá el homenaje de los vasallos. El nombre de la ciudad: a la luz de 1,26 y 62,4, puede ser el nombre que recibe del marido.

60,15 El tema matrimonial pasa a primer plano, sobre el fondo citado o aludido de 49,14.21 y 54,6.11.

60,16 La imagen es insólita para nosotros, su sentido es claro y expresivo: la ciudad es como una niña glotona que se alimenta a costa de otros. Pueblos y reyes actúan como genios nutricios. Con todo, la ciudad no olvida a su Dios (cfr. Dt 32,13-15), sino que lo reconoce agradecida (49,23.26).

60,17a Es como una vuelta a los tiempos de Salomón, transfigurados (1 Re 10,21-27).

60,17b-18 Más importante es la transformación interna, marcada por las correspondencias acumuladas con el capítulo precedente. Los "capataces" tienen mala fama de crueles ( Is 9,3); si la justicia en persona ocupa su puesto, nada hay que temer. Murallas y puertas cambian de nombre y de oficio (compárese con Zac 2,5-9).

60,19-20 Esto supera la visión de 30,26 y está más cerca de Zac 14,7; concuerdan en la perspectiva escatológica. La creación queda superada por la presencia de Dios mismo, y las lumbreras que dividen el tiempo cesan en su función. El tema se aplica a la Jerusalén celeste en Ap 21,23 y 22,5.

60,21-22 Se cumple la bendición del Génesis fundida con la de Abrahán. Un pueblo compuesto totalmente de hombres honrados (Sal 104,35)es la gran creación de Dios. "Brote", uno de los títulos de 11,1, se extiende a todo el pueblo. La última frase deja el sentido suspenso: siempre hay que estar esperando a un Dios que siempre está por llegar. El capítulo acumula elementos que desbordan el realismo histórico; el Apocalipsis nos ofrece una clave para prolongar esas sugerencias.