domingo, 1 de noviembre de 2015

ISAÍAS III. CAPÍTULO 59.

Liturgia penitencial. El pecado, obstáculo a la salvación (Is 1,10-20; Jr 2)

591Mira, la mano del Señor
no se queda corta para salvar
ni es duro de oído para oír;
2son vuestras culpas las que se interponen
entre vosotros y vuestro Dios;
son vuestros pecados los que os ocultan su rostro,
e impiden que os oiga;
3pues vuestras manos están manchadas de sangre,
vuestros dedos, de crímenes;
vuestros labios dicen mentiras,
vuestras lenguas susurran maldades.
4No hay quien invoque la justicia
ni quien pleitee con sinceridad;
se apoyan en la mentira, afirman la falsedad,
conciben el crimen y dan a luz la maldad.
5Incuban huevos de serpiente y tejen telarañas:
quien coma esos huevos morirá;
si se cascan, salen víboras.
6Sus telas no sirven para vestidos;
son tejidos que no pueden cubrir.
Sus obras son obras criminales,
sus manos ejecutan la violencia.
7Sus pies corren al mal,
tienen prisa por derramar sangre inocente;
sus planes son planes criminales,
destrozos y ruinas jalonan sus calzadas.
8No conocen el camino de la paz,
no existe el derecho en sus rodadas,
se abren sendas tortuosas;
quien las sigue, no conoce la paz.

Confesión del pecado (Sal 51; Bar 1,15-3,8)

9Por eso está lejos de nosotros el derecho
y no nos alcanza la justicia:
esperamos la luz, y vienen tinieblas;
claridad, y caminamos a oscuras.
10Como ciegos vamos palpando la pared,
andamos a tientas como gente sin vista;
en pleno día tropezamos como al anochecer,
en pleno vigor estamos como los muertos.
11Gruñimos todos igual que osos
y nos quejamos como palomas.
Esperamos en el derecho, pero nada;
en la salvación, y está lejos de nosotros.
12Porque nuestros crímenes contra ti son muchos,
y nuestros pecados nos acusan;
tenemos presentes nuestros crímenes
y reconocemos nuestras culpas:
13rebelarnos y negar al Señor,
volver la espalda a nuestro Dios,
tratar de opresión y revuelta,
urdir por dentro engaños;
14y así se tergiversa el derecho
y la justicia se queda lejos,
porque en la plaza tropieza la lealtad,
y la sinceridad no encuentra acceso;
15la lealtad está ausente,
y expolian a quien evita el mal.

Interviene el Señor

El Señor contempla disgustado
que ya no existe la justicia.
16Ve que no hay nadie,
se extraña de que nadie intervenga.
Entonces su brazo le dio la victoria,
y su justicia lo mantuvo:
17por coraza se puso la justicia
y por casco la salvación;
por traje se vistió la venganza
y por manto se envolvió en la indignación.
18A cada uno va a pagar lo que merece:
a su enemigo, furia; a su adversario, represalia.
19Los de occidente temerán al Señor,
los de oriente respetarán su gloria;
porque vendrá como torrente encajonado,
empujado por el soplo del Señor.
20Pero a Sión vendrá un Redentor
para alejar los crímenes de Jacob
-oráculo del Señor-.

Oráculo de salvación (Jr 31,31-33)

21Por mi parte, dice el Señor,
éste es mi pacto con ellos:
el espíritu mío, que te envié;
las palabras mías, que puse en tu boca,
no se caerán de tu boca,
ni de la boca de tus hijos,
ni de la boca de tus nietos,
nunca jamás -lo ha dicho el Señor-.

Explicación.

59,1-21 Las piezas de este capítulo pueden componer una liturgia penitencial, con cambios significativos. Reconocemos la querella de las dos partes (1-8); la confesión del pecado (9-15a); la sentencia y reconciliación (15b-20); una promesa final (21). El esquema está oscurecido por varias anomalías.

            En la primera parte una queja del pueblo está implícita; el Señor interpela en segunda persona, y de repente salta a la tercera persona: ¿sigue hablando él? En la segunda parte el pueblo se siente a la vez culpable y víctima. En la tercera parte Dios actúa como juez por encima de las partes. La promesa es para los rescatados. Varios géneros se entrecruzan en el capítulo.

59,1 Véanse 50,2 y Nm 11,23. La queja implícita es que Dios no se entera o no interviene, como en algunos salmos: p. ej. 74,11.

59,2 Entre la oración humana que asciende y la mano divina que desciende para actuar se interpone una barrera: el pecado, que rompe las relaciones.

59,3 Todavía en segunda persona. Resumen de delitos, de palabra y obra. Véanse 1,15 y algunos salmos: 15; 24; 101.

59,4 Pasa a la tercera persona, como si tomase la palabra un fiscal. Compárese la primera frase con Sal 14,1-3, la última frase con Sal 7,15.

59,5-6a Valoración de la conducta por sus consecuencias, en dos imágenes originales.

            Los pecados, especialmente las injusticias son fecundas... en huevos venenosos (Sal 58,5-6); son productivas... de telarañas. De la serpiente del paraíso pasamos al veneno, que se difunde y contagia mortalmente. 

59,6b-7 Continúa la enumeración, algo tópica, de delitos: manos y pies y mente, acciones y modo de proceder y proyectos.

59,8 Desenlace de esa conducta. Destruyen la paz ajena y pierden la suya, al implantar un sistema encadenado de injusticias. Citado en el florilegio de Rom 3,11-18.

59,9-15 El pueblo toma la palabra: ¿para confesar o para quejarse? ¿Se confiesa culpable (12,13) o se siente víctima (9-11)? No presentan tal ambigüedad las confesiones clásicas de pecados. Aquí las actitudes se entremezclan y eso es lo más significativo. Equivale a un análisis certero de situaciones semejantes. Imaginemos tiempos de crisis: la justicia y el derecho no logran imponerse, y la gente se queja de los tiempos; pero reflexionando se descubre cómplice de la situación. Quisiera romper la espiral, salir del cerco, y no encuentra el modo. Una conversión individual no basta para cambiar el sistema, haría falta una conversión colectiva; y hasta que llegue el cambio general, la enmienda individual resultaría fatal: pagarían justos por pecadores. Hace falta una intervención desde fuera o desde arriba, desde una instancia más poderosa.

59,9 Justicia y derecho son como luz del orden social, victoria sobre lo tenebroso del hombre, esperanza cotidiana de amanecer. Tenemos aquí una prolongación de 58,8.10 y una resonancia de Sal 82,5.

59,10 Véanse la maldición de Dt 28,29 y el anuncio de Sof 1,17.

59,11 La combinación de palomas y osos es curiosa: si la paloma es inofensiva en su queja, el oso figura de ordinario como animal feroz. ¿Intenta distinguir entre culpable y víctima? En cualquier caso, nada se saca con quejarse y gruñir.

59,12-13  A la luz de la acusación divina, el hombre descubre su pecado y lo confiesa.

59,14-15a Las cualidades están personificadas, como miembros de la sociedad: Derecho, Justicia, Lealtad, Sinceridad. Personajes que habrían de regir y vigilar la vida ciudadana; pero uno está lejos, el otro retrocede, la otra tropieza, la cuarta no encuentra acceso.

               Compárese con Sal 55,10-12 y 85,10-14.

59,15b-16 El Señor contempla la situación y no puede quedarse indiferente (Sal 14,2; 53,3). Ante la impotencia del hombre, decide intervenir para implantar su justicia.

59,16b-17 Su intervención toma aire militar y es la ejecución de una sentencia judicial. Requiere su panoplia: justicia, victoria, venganza, celo. La "venganza" es justicia vindicativa que reivindica a las víctimas que son inocentes.

59,18-19 Los enemigos pueden ser externos o internos (1,24). Una glosa añade: "dará su merecido a las costas". El Señor acude en una teofanía de agua y viento (30, 27-30), que será contemplada a distancia y provocará el consiguiente temor numinoso (Sal 76,9s).

59,20 Finalmente, en la ciudad santa donde se ha celebrado la liturgia penitencial, él mismo se encarga de "remover el pecado" que "se interponía". Rom 11,26 cita este verso según la versión griega, dándole extensión universal.

59,21 Se inaugura una nueva era: una alianza garantizada por el espíritu y actualizada en cada generación por la palabra de Dios. Espíritu y palabra, que son dones para el profeta, se vuelven dones para todo el pueblo. El oráculo se abre a un horizonte escatológico.

ISAÍAS III. CAPÍTULO 58.

El ayuno (Is 1,10-20; Zac 7)

581Grita a voz en cuello, sin cejar,
alza la voz como una trompeta,
denuncia a mi pueblo sus delitos,
a la casa de Jacob sus pecados.
2Consultan mi oráculo a diario,
muestran deseo de conocer mi camino
como un pueblo que practicara la justicia
y no abandonase el mandato de su Dios.
Me piden sentencias justas,
desean tener cerca a Dios.
3¿Para qué ayunar, si no haces caso?
¿Mortificarnos, si tú no te fijas?
Mirad: el día de ayuno buscáis vuestro interés,
y apremiáis a vuestros servidores;
4mirad: ayunáis entre riñas y disputas,
dando puñetazos sin piedad.
No ayunáis como ahora,
haciendo oír en el cielo vuestras voces.
5¿Es ése el ayuno que el Señor desea,
el día en que el hombre se mortifica?
Mover la cabeza como un junco,
acostarse sobre estera y ceniza,
¿a eso lo llamáis ayuno, día agradable al Señor?
6El ayuno que yo quiero oír es éste:
abrir las prisiones injustas,
hacer saltar los cerrojos de los cepos,
dejar libres a los oprimidos,
romper todos los cepos;
7partir tu pan con el hambriento,
hospedar a los pobres sin techo,
vestir al que ves desnudo
y no cerrarte a tu propia carne.
8Entonces romperá tu luz como la aurora,
en seguida te brotará la carne sana;
te abrirá tu camino tu justicia,
detrás irá la gloria del Señor.
9Entonces clamarás al Señor, y te responderá;
pedirás auxilio, y te dirá: Aquí estoy.
Si destierras de ti los cepos,
y el señalar con el dedo, y la maledicencia;
10si das tu pan al hambriento
y sacias el estómago del indigente,
surgirá tu luz en las tinieblas,
tu oscuridad se volverá mediodía.
11El Señor te guiará siempre,
en el desierto saciará tu hambre,
hará fuerte tus huesos,
serás un huerto bien regado,
un manantial de aguas
cuya vena nunca engaña,
12reconstruirás viejas ruinas,
levantarás sobre los cimientos de antaño;
te llamarán tapiador de brechas,
restaurador de casas en ruinas.

El sábado (Jr 17,19-27)

13Si detienes tus pies el sábado,
y no traficas en mi día santo;
si llamas al sábado tu delicia,
y honras el día consagrado al Señor;
si lo honras absteniéndote de viajes,
de buscar tu interés, de tratar tus negocios,
14entonces el Señor será tu delicia.
Te pondré a caballo de las alturas de la tierra,
te alimentaré con la herencia
de tu padre Jacob
-ha hablado la boca del Señor-.

Explicación.

58,1-14 Requisitoria de Dios contra el pueblo, con elementos típicos: invalidez del culto (2,5); denuncia de injusticias (4,6); preceptos específicos (6-7.9-10.13); exhortación con promesas (8-9.11-12.14). A este esquema se sobrepone la consulta religiosa y la respuesta oracular: ejemplos típicos en Ageo.

58,1-12 Como en casos semejantes (Sal 50; Is 1,10-20; Jr 7), lo importante es la tensión entre actos cúlticos -aquí el ayuno- y la justicia social. La raíz de ayunar suena siete veces. Los hombres lo definen y consideran eficaz para "agradar" a Dios, para que "se fije" y "responda"; al fallar esos resultados, acusan a Dios y o a su ayuno. Pero Dios se burla de los gestos, desenmascara la falsedad, "como si...", denuncia las injusticias de los devotos ayunadores.
           
           Después define el ayuno que él "prefiere", que consiste en obras de misericordia. Si se enmiendan, Dios promete estar cerca y escuchar las súplicas.

58,1 En una jornada de ayuno litúrgico, la voz del profeta ha de resonar como trompeta: Jl 2,15; Os 8,1; Sal 81,4. Se dice "mi pueblo" aludiendo a la alianza (Sal 50,4.7), base de la querella.

58,2-3a El pueblo viene a Dios con pretensiones, alegando como méritos sus buenos deseos: de conocer el camino de Dios, el mandato de Dios, la cercanía de Dios. Vanas pretensiones mientras siguen su camino (56,11), no cumplen los mandatos (cfr. Sant 1,22-24), buscan una cercanía mecánica (Jr 7). Como si bastara consultar.

58,3b-5 La respuesta del Señor es irónica. Desenmascara la farsa piadosa: ayunar y perseguir el negocio, mortificarse uno y golpear al prójimo. "Apremiar" trae dolorosas resonancias de la opresión egipcia: Ex 3,7; 5,9.13.14; y va contra la legislación de Dt 15, 2s. La voz que se debe escuchar en el cielo es la de la oración sincera (p. ej. Sal 5,4; 27,7; 55,18); ahora se escuchan voces y ruidos, de golpes y riñas. De rodillas e inclinándose rítmicamente parecen un campo de juncos que se comban al paso del viento: ¿qué viento los mueve?

58,6-7 "Liberar cautivos": el don de la libertad se aprecia más después de la experiencia del destierro. En vez de "afligirse" uno mismo, debe sentir la "aflicción" del prójimo. "Carne" subraya la debilidad e invalidez común a todos. Si el egoísmo cierra, la compasión abre. El dolor compartido establece y mantiene la solidaridad.

58,8-9 Mäs aún. El ayuno auténtico, las obras de misericordia, transfiguran al hombre, casi lo divinizan, como sol que amanece (cfr. Sal 112,4). Abre su cortejo la Justicia, lo cierra la Gloria del Señor (cfr. Sal 85,14; 97,2). Por la caridad el hombre resplandece, porque revela la gloria de Dios (Mt 5,16).

58,10 "Pan": corrigiendo el hebreo según testimonios antiguos. La aurora culmina en mediodía. (Véase la relación entre luz y generosidad en Mt 6,22-23).

58,11-12 Vuelve a dos piezas del esquema del éxodo, introduciendo algunas transformaciones. La comida en el desierto se conserva sin cambio. El agua y la sed: son ellos el desierto, en el que aflora el agua (la beneficencia) que los transforma en huerto. La tierra es ahora la ciudad que será reconstruida. Hay que salir del egoísmo y construir con la caridad. Si ellos reparten pan, no habrá hambre y el desierto será un paraíso; si ellos dan casa, la ciudad será reconstruida. "Tapiador de brechas": véase Am 9,11 y Neh 5.

58,13-14 El sábado crece en importancia después del destierro. Como un templo es un espacio acotado para la divinidad, así el sábado es un tiempo sustraído al interés humano y dedicado a Dios. No artificio para aumentar la productividad, sino sacrificio de ella para profesar un valor más alto. Y se ha de observar con gozo, con "delicia". En el reposo del sábado culmina el nuevo éxodo.

ISAÍAS III. CAPÍTULO 57.

571Perece el inocente, y nadie hace caso;
se llevan a los hombres fieles,
y nadie comprende
que ante la maldad se llevan al inocente,
2para que entre en la paz
y descanse en su lecho
el que procedía con sinceridad.

Idolatría (Is 65,1-7; Ez 16)

3Acercaos vosotros, hijos de bruja,
estirpe de adúltera y prostituta:
4¿De quién os burláis abriendo la boca
y sacando la lengua?
¿No sois vosotros hijos ilegítimos,
prole bastarda?
5Vosotros, que os enceláis entre los robles,
bajo cualquier árbol frondoso;
que degolláis niños en la torronteras
y entre los huecos de las peñas.
6Los cantos del torrente serán tu herencia,
ellos serán tu lote:
en su honor derramabas libaciones
y ofrecías sacrificios.
7Sobre un monte alto y elevado colocabas tu lecho;
allá subías a ofrecer sacrificios.
6d (¿Podrá eso aplacarme?).
8Tras las jambas de la puerta
colocabas tu emblema;
prescindiendo de mí, te desnudabas,
subías al lecho y hacías sitio;
sacabas partido de tus amantes,
con los que te gustaba acostarte,
mirando el falo.
9Ibas a Moloc con ungüento,
prodigando perfumes;
despachabas lejos a tus mensajeros,
los hacías bajar hasta el Abismo.
10Te cansabas de tanto caminar,
pero no decías "es inútil",
recobrabas fuerzas y no desfallecías.
11¿Quién te asustaba, a quién temías para negarme
y no acordarte de mí ni pensar en mí?
¿No es que yo callaba y disimulaba,
y por eso no me temías?
12Pero yo te denunciaré tu justicia y tus obras,
no te aprovecharán tus ídolos
13ni te librarán cuando grites;
a todos los barrerá el viento,
un soplo los arrebatará.
Pero el que se refugia en mí, heredará elpaís
y poseerá mi Monte Santo.

Consuelo (Is 63,10-12)

14Allanad, allanad, despejad el camino,
quitad todo tropiezo
del camino de mi pueblo,
15porque así dice el Alto y Excelso,
Morador eterno, cuyo nombre es Santo:
Yo moro en la altura sagrada,
pero estoy con los de ánimo
humilde y quebrantado,
para reanimar a los humildes,
para reanimar el corazón quebrantado.
16No estaré en pleito perpetuo
ni me irritaré por siempre,
porque ante mí sucumbirán el espíritu
y el aliento que yo he creado.
17Por su delito me irrité un momento,
lo herí y me oculté irritado,
él se apartó y tiró por su camino.
18Yo vi sus andanzas, pero lo curaré,
lo guiaré, lo pagaré con consuelos;
19y a los que hacen duelo por él,
les haré brotar en los labios este canto:
"Paz al lejano, paz al cercano
-dice el Señor-, y lo curaré".

Contraste

20Los malvados son como el mar borrascoso,
que no pueden calmarse:
sus aguas remueven cieno y lodo.
21No hay paz para los malvados -dice mi Dios-.

Explicación.

57,1 La despreocupación de los jefes ocasiona la desgracia del inocente: los jefes no se ocupan de él (Is 1,23) o lo condenan, los demás no se dan por enterados; véase Am 5,13.

57,2 Texto e interpretación son dudosos. En el horizonte de Sab 3,1-4, anunciaría el premio final de la víctima inocente. Con sentido adversativo, la frase anunciaría tiempos mejores, de paz y descanso para el inocente.

57,3-13 Sombrío cuadro de la idolatría, que puede competir con los más ásperos de Jeremías o Ezequiel; en particular, el autor parece inspirarse en Ez 16 y 23. ¿Describe este cuadro la conducta de repatriados algún tiempo después del retorno? Sería extraña tan rápida degeneración. Entonces ¿se dirige a grupos particulares, samaritanos o gente que permaneció en Palestina? El lenguaje en segunda persona femenina suele personificar a la nación o la ciudad.

           El cuadro se articula en cuatro partes: introducción (3); delito y condena (4-6); delito y condena (7,13a); promesa para los fieles (13b).

57,3 Interpelación violenta, no menos que 1,10 (Sodoma y Gomorra) o Ez 16,2.

57,4 La comunidad de Israel está desposada con el Señor por la alianza, sus hijos son hijos de Dios (Dt 14,1), pueblo santo o consagrado. Cuando Israel es infiel y comete adulterio, los hijos son bastardos (Os 2,6). No tienen derecho a burlarse de otros pueblos, apelando a privilegios que ellos han invalidado.

57,5 Cultos idolátricos con sacrificios humanos: Jr 7,31; Ez 16,20; 23,37. La función de torrentes y barrancos no tienen antecedentes; ¿o alude al valle de Hinnón?

57,6 El castigo responde al delito: tendrán como lote (Jos 18), estéril e infecundo, las piedras a las que ofrecían libaciones. O bien, las piedras del torrente servirán para apedrearlos y cubrir como sepultura sus cadáveres (Jos 7,24-26); hasta podría haber una reminiscencia de 1 Sm 17,40.49.

57,7-8 La segunda acusación se refiere al culto de Baal, en altozanos coronados de árboles sagrados; en ellos se  practicaban ritos de fecundidad, quizá con prostitución sagrada. El "emblema" podría ser señal del oficio, y la palabra yad parece referirse a un signo fálico. Véanse las descripciones de Ez 16,16-17.31; 23,41.

57,9-10 No contenta con los dioses cananeos (Jos 24), la infiel esposa viaja para importar más divinidades, hasta dioses infernales del Abismo. Compárese este afán infatigable con la fatiga de 40,29-31.

57,11 Amor y temor, seducción e intimidación, pueden ser dos fuentes de idolatría. Como su Dios no castiga, Israel siente miedo de otros dioses o de poderes terrenos: 8,12; 51,12s. Ahora bien, si el Señor no castigaba, era porque esperaba pacientemente (Rom 3,25-27).

57,12-13a Sentencia. La fórmula parece irónica: "anunciar tu justicia" es proclamar la justicia de Dios: p. ej. Sal 22,32; 50,6; 97,6. El Señor desenmascara la pretendida inocencia de la otra parte. Frente a la sentencia del Señor, "no aprovechan" los ídolos (Jr 2,8.11; Hab 2,18; 1 Sm 12,21).

57,13b Conclusión (o adición) por contraste, especialmente con el verso 6: lote / posesión, cantos / Monte Santo.

57,14-21 Si abarcamos hasta el final del capítulo, reconocemos el apéndice de contraste que venimos observando: denuncia (56,9-57,1); promesa (2; 57,3-13a y 13b idem): promesa (57,14-19): amenaza (20-21).

57,14 El comienzo con doble imperativo y los temas del éxodo recuerdan a Isaías Segundo. Es como si el pueblo no hubiera llegado aún o llegara una nueva caravana. Para los ya repatriados "camino y tropiezo" adquieren valor metafórico: 8,14; Ez 3,20; 14,3.4.7.

57,15 Títulos de realeza. Desde su altura, Dios condesciende: Sal 113,6 y el Magnificat. "Espíritu humilde" (Prov 16,19). "Corazón quebrantado" (Sal 51,19).

57,16 Reminiscencia de Sal 103,9 y de Jr 3,4.12, que resuelve el pleito de Dios con su pueblo. El Señor es "Dios de los espíritus de todos los vivientes" (Nm 27,16); retira y restituye el aliento vital (Sal 104,29s).

57,17-18 Puede referirse al destierro reciente, pero desborda el caso particular. Un "momento": 54,7 (el hebreo vocaliza "codicia", que no fue el delito denunciado por Jeremías como causa del destierro). Al ocultar Dios el rostro, el pueblo sigue su camino y se extravía.

57,19 La expresión hebrea es elíptica y audaz: "Voy a crear un brote de labios", o sea, un canto nuevo de alabanza inspirado por Dios. El himno tendrá algo de lozanía vegetal (cfr. Sal 92,15 y Eclo 39,14); brota de la experiencia interior. "Lejanos y cercanos": puede referirse a dispersos y repatriados, a paganos y judíos. Citado en Ef 2,17.

57,20-21 La paz ofrecida no es para los malvados: 48,2. Compárese esta visión del mar agitado (Am 8,8) con la tranquila plenitud de Is 11,9. Un tema de estirpe mitológica se traslada al campo ético.

ISAÍAS III. CAPÍTULO 56.

Fin del exclusivismo (Hch 8,26-40)

561Así dice el Señor:
Guardad el derecho, practicad la justicia,
que mi salvación está para llegar
y se va a revelar mi victoria.
2Dichoso el hombre que obra así,
dichoso el mortal que persevera en ello,
que guarda el sábado sin profanarlo
y guarda su mano de hacer cualquier mal.
3No diga el extranjero que se ha dado al Señor:
"El Señor me excluirá de su pueblo".
No diga el eunuco: "Yo soy un árbol seco".
4Porque así dice el Señor:
A los eunucos que guarden mis sábados,
que escojan lo que me agrada
y perseveren en mi alianza,
5les daré en mi casa y en mis murallas
un monumento y un nombre
mejores que hijos e hijas;
nombre eterno les daré que no se extinguirá.
6A los extranjeros que se hayan dado
al Señor, para servirlo,
para amar al Señor y ser sus servidores,
que guarden el sábado sin profanarlo
y perseveren en mi alianza,
7los traeré a mi Monte Santo,
los alegraré en mi casa de oración;
aceptaré sobre mi altar
sus holocaustos y sacrificios;
porque mi casa es casa de oración,
y a mi casa la llamarán todos los pueblos
Casa de Oración.
8Oráculo del Señor,
que reúne a los dispersos de Israel,
y reunirá otros a los ya reunidos.

Perros mudos

9Fieras salvajes, venid a comer;
fieras todas de la selva:
10que los guardianes están ciegos
y no se dan cuenta de nada,
son perros mudos incapaces de ladrar,
vigilantes tumbados, amigos de dormir,
11son perros con un hambre insaciable,
son pastores incapaces de comprender;
cada cual va por su camino
y a su ganancia, sin excepción.
12"¡Ea! Voy por vino, emborrachémonos de licor;
y mañana lo mismo que hoy,
hay provisión abundante".

Explicación.

56,1-8 Algo nuevo está por llegar: salvación (victoria) y justicia: hay que prepararse para recibirlo. ¿En qué consiste la novedad? En la apertura universal, indicada en la denominación "hombre, mortal" y especificada en dos categorías hasta ahora excluidas: el extranjero y el eunuco. En adelante y para todos bastará practicar la justicia y observar el sábado como signo de una nueva alianza (cfr. Ex 31,13.17). De la "separación" se pasa a la "incorporación". Este espíritu de apertura contrasta con la política exclusivista de Esdras y Nehemías: Esd 9,1-2; 10,1-17; Neh 10,31.

56,1 En cierto sentido, la salvación de 51,5 se ha diferido. La etapa se abre bajo el signo de la expectación.

56,2 La fórmula "dichoso", frecuente en salmos y sapienciales, es rara en los profetas: Is 30,18; 32,20.

56,3 La legislación de Dt 23,2-9 excluye de la comunidad cúltica a eunucos y extranjeros o hijos de extranjeros. El israelita se inserta en la comunidad por la generación y en ella perpetúa su nombre. El forastero se lamenta de no poder participar en el culto, el eunuco se lamenta de no dar fruto en esa comunidad (véanse Sal 1,3; 92,13-15).

56,4-5 Dicha legislación queda abolida: Dios transforma el "árbol seco" en "monumento imperecedero". Les da un nombre más valioso y duradero, no sometido a los azares de la generación humana.

56,6-7 Como "casa de oración", el templo está abierto a todo el mundo (Mt 21,13 par). Los extranjeros, una vez incorporados, podrán participar también en los sacrificios y otras ceremonias festivas del culto.

56,8 La abolición de la antigua ley suena en un oráculo del Señor. Tendrá fuerza expansiva, porque el mismo Señor seguirá atrayendo y reuniendo.

56,9-57,13 Después de lo anterior, nos parece dar un salto atrás. Denuncia de jefes indignos, como en 1,21-26, discurso contra la idolatría, como en 1,29s. ¿Se han disipado las esperanzas del visionario soñador y hace falta remontarse al viejo maestro, crítico y realista?, ¿ha sido un incentivo engañoso el pregón del heraldo? Indudablemente estos capítulos brotan de una situación nueva en la que renacen viejos problemas. Por otra parte, los versos precedentes exigían "practicar la justicia" y "escoger lo que Dios quiere". Es imposible reconstruir la situación concreta, aunque Ageo y Zacarías arrojen alguna luz. ¿Se dirige el profeta a los repatriados o también a los que permanecieron en Palestina?,  ¿entran ya en escena los sincréticos samaritanos? La identificación concreta es imposible y hemos de contentarnos con una descripción típica.

56,9-12 Por el tipo de delito, estamos cerca de Am 6,1-6: buena vida y despreocupación de los indefensos; también de loa ayes de 5,11-12.22-23. El brindes insaciable despierta ecos de Am 4,1 y más próximos de Is 22,13. La imagen pastoril, con sustitución de los pastores por perros, puede enlazar con Ez 34.

56,10 Israel es el rebaño de Dios, sus jefes son los guardianes y vigilantes, que deben descubrir el peligro y avisar (Ez 33 en imagen de centinela).

56,11 La codicia es su vicio capital, que vicia la justicia: Jr 6,13; 8,10; 22,17; Ez 22, 13.27.

56,12 Cita o imitación de un canto de brindis. Recuérdense la visión irónica de Prov 23,29-35 y la trágica de Is 28,7s.

ISAÍAS III. INTRODUCCIÓN.

TRITOISAÍAS

                   Asignar el bloque de capítulos 56-65 a un Isaías III o Tritoisaías fue durante decenios opinión difundida, hoy abandonada. Algunos atribuían a Isaías II el entero bloque 40-66; otros asignaban 56-66 a un discípulo suyo. Hoy se piensa que forman una colección planeada de oráculos heterogéneos.

                  Indudablemente, muchos fragmentos continúan el estilo del maestro: poca construcción, amplitud al desarrollar, imágenes visionarias. Pasa a segundo plano el tema del éxodo y ocupa el primer plano la ciudad transfigurada.

                  Comparando las diversas piezas se observan claras tensiones: entre la preocupación presente y la esperanza futura, la denuncia de delitos y los mensajes de aliento, el desencanto presente y la expectación escatológica, la apertura a los extranjeros y la condena sin matices.

                   Las diversidades y oposiciones arguyen pluralidad de autores, difícilmente identificables. Pero hay que explicar sus puntos de vista. Para hacerlo los autores apelan a condiciones sociológicas sincrónicas y al proceso o evolución diacrónica. Al volver del destierro y no cumplirse las maravillosas promesas del profeta, sucede el desencanto, decae la fidelidad al Señor; se forman y consolidan grupos opuestos, de conservadores realistas o exclusivistas y de idealistas ilusionados. La proyección escatológica cobra fuerza y se afirma al final, como sucesora de la profecía.

                 En un par de ocasiones el autor habla de sí: 61,1-3 y 62,1.6. Algunos autores descubren en el bloque una disposición "concéntrica", de tipo ABCDEFEDCBA, con el centro en el cap. 61 y las siguientes correspondencias: 56,1-8 = 66,18-24; 56,9-57,21 = 65,1-66,17; 59,1-15a = 63,7-64,11; 59,15b-20 = 63,1-6; 60 = 62.

                Estos capítulos son bastante citados o aludidos en el NT, como iremos viendo.

ISAÍAS III - TRITOISAÍAS (56-66)

viernes, 16 de octubre de 2015

ISAÍAS II. CAPÍTULO 55.

Alianza del Señor (2 Sm 7; Sal 89)

551¡Atención, sedientos!, acudid por agua,
también los que no tenéis dinero:
venid, comprad trigo, comed sin pagar,
vino y leche de balde.
2¿Por qué gastáis dinero en lo que no alimenta?,
¿y el salario en lo que no da hartura?
Escuchadme atentos, y comeréis bien,
saborearéis platos sustanciosos.
3Prestad oído, venid a mí, escuchadme y viviréis.
Sellaré con vosotros alianza perpetua,
la promesa que aseguré a David:
4a él le hice mis testigo para los pueblos,
caudillo y soberano de naciones;
5tu llamarás a un pueblo desconocido,
un pueblo que no te conocía correrá hacia ti:
por el Señor, tu Dios;
por el Santo de Israel, que te honra.

La palabra del Señor (Is 40,6-8)

6Buscad al Señor mientras se deje encontrar,
invocadlo mientras esté cerca;
7que el malvado abandone su camino
y el criminal sus planes;
que regrese al Señor, y él tendrá piedad;
a nuestro Dios, que es rico en perdón.
8Mis planes no son vuestros planes,
vuestros caminos no son mis caminos
-oráculo del Señor-.
9Como el cielo está por encima de la tierra,
mis caminos están por encima de los vuestros
y mis planes de vuestros planes.
10Como bajan la lluvia y la nieve del cielo,
y no vuelven allá, sino que empapan la tierra,
la fecundan y la hacen germinar,
para que dé semilla al sembrador
y pan para comer,
11así será mi palabra, que sale de mi boca:
no volverá a mí vacía,
sino que hará mi voluntad
y cumplirá mi encargo.

Epílogo: Salida de Babilonia (Is 48,20-22; 52,11-12)

12Saldréis con alegría, os llevarán seguros:
montes y colinas
romperán a cantar ante vosotros
y aplaudirán los árboles silvestres.
13En vez de espinos, crecerá el ciprés;
en vez de ortigas, el arrayán:
serán el renombre del Señor
y monumento perpetuo, imperecedero.

Explicación.

55,1-3a El heraldo adopta el estilo de un pregonero ambulante (cfr. Prov 1,20; 8,1), que ofrece de balde una mercancía abundante y excelente: agua y pan del primer éxodo, leche de la tierra prometida, vino del banquete, enjundia del sacrificio de comunión (Sal 63,6; 65,12). Y la vida prometida en Dt.

55,3b-5 Coincide con varios temas y expresiones del salmo 89: alianza, perpetua, lealtad y fidelidad, testigo. Es como si en el texto presente el Señor respondiese al problema planteado en dicho salmo. En cambio, 5a procede de otro salmo davídico: 18,44.

55,6-11 Palabra y camino. El heraldo ha pronunciado muchas palabras: tan magníficas que resultan increíbles; además algunas eran tan extrañas. ¿Serán verdad? Sí, porque el Señor que las pronunció las cumplirá. Lo que pasa es que Dios tiene otro estilo o modo de planear y actuar (40,14s).

            El hombre tiene que superar su perspectiva a ras de tierra para remontarse a la perspectiva celeste y comprender el acierto del "camino" de Dios.

            En transposición ética: el pueblo emprenderá pronto el camino de vuelta; pero ese camino pasa por la vuelta al Señor (Éx 19,4). Por el pecado desterrados, por la conversión repatriados.

55,7 "Rico en perdón": Ex 34,9; 1 Re 8, 30.34.36.39.50.

55,10-11 Entre la cercanía (6) y la lejanía (9) de Dios media su palabra, que baja del cielo para realizar y revelar la salvación. Es como la lluvia: bendición primaria, don activo que desata actividad, riego que fecunda y hace engendrar. Su ritmo no es el de la eficiencia, sino el de la fecundidad. La lluvia pone en movimiento un ciclo: alimento hoy, semilla para la cosecha de mañana.

55,12-13 En un epílogo resuenan temas del nuevo éxodo: salida (Is 48,20; 49,9; 52,11s), alegría (35,10; 51,3.11), ser llevados (40,11; 46,3.7), seguridad y paz (48,18; 52,7), himno de la naturaleza (44,23; 49,13), parque (41,19). Todo para su gloria, para su nombre: 41,25; 42,8; 43,7; 48,1.9; 50,10.