viernes, 16 de octubre de 2015

ISAÍAS II. CAPÍTULO 47.

Humillación de Babilonia y de sus magos (Jr 50-51; Ap 18; Ez 28)

471Baja, siéntate en el polvo, joven Babilonia;
siéntate en tierra, sin trono,
capital de los caldeos,
que ya no te volverán a llamar
blanda y refinada.
2Agarra un molino, muele harina, quítate el velo,
alza las faldas, descubre el muslo,
vadea los canales,
3aparezca tu desnudez, véanse tus vergüenzas.
Tomaré venganza inexorable.
4Nuestro redentor, que se llama
el Señor de los ejércitos,
el Santo de Israel, dice:
5Siéntate y calla, entra en las tinieblas,
capital de los caldeos,
que ya no te llamarán Emperatriz.
6Airado contra mi pueblo, profané mi heredad,
la entregué en tus manos:
no tuviste compasión de ellos,
abrumaste con tu yugo a los ancianos,
7diciéndote: "Seré señora por siempre jamás",
sin considerar esto, sin pensar en tu desenlace.
8Pues ahora escúchalo, lasciva,
que reinabas confiada,
que te decías: "Yo y nadie más.
No me quedaré viuda, no perderé a mis hijos".
9Las dos cosas te sucederán,
de repente en un solo día:
viuda y sin hijos te verás a la vez,
a pesar de tus muchas brujerías
y del gran poder de tus sortilegios.
10Tú te sentías segura en tu maldad,
diciéndote: "Nadie me ve";
tu sabiduría y tu ciencia te han transformado,
mientras pensabas: "Yo y nadie más".
11Pues vendrá sobre ti una desgracia
que no sabrás conjurar,
caerá sobre ti un desastre
del que no te podrás librar;
vendrá sobre ti de repente
una catástrofe que no te imaginabas.
12Insiste en tus sortilegios,
en tus muchas brujerías,
que han sido tu tarea desde joven;
quizá te aprovechen, quizá los espantes.
13Estás harta de consejos:
que se levanten y te salven
los que conjuran al cielo,
los que observan las estrellas,
los que pronostican cada mes
lo que te va a suceder.
14Míralos convertidos en pajas:
el fuego los consume
y no pueden librarse del poder de las llamas;
ni siquiera son brasas para calentarse
ni hogar para sentarse enfrente.
15En eso han parado
aquellos con quienes traficabas,
con quien te atareabas desde joven:
cada uno se pierde por su lado,
y no hay quien se salve.

Explicación.

47,1-15 El oráculo contra Babilonia sigue modelos conocidos: pecado y castigo o denuncia del delito y sentencia de condena. Al presentar a la capital en figura de matrona, el poema prepara por contraste la figura de Jerusalén (49 y 54). Es notable el acoso irónico de imperativos, que el poeta dispara contra ella, sin dejarle siquiera hablar. Incluso su grito de triunfo se reduce a cita trágica o burlesca (7.8.10). "Yo y nadie más" es afirmación que sólo el Señor tiene derecho a pronunciar (45,6; 46,9).

47,1-3 La soberana de título ilustre tiene que ocuparse en menesteres domésticos de esclava, expuesta a la vergüenza.

47,3 Lam 1,8.

47,4 "Señor de los Ejércitos" es título clásico; "Santo de Israel" es típico de Isaías; "Redentor" es frecuente en Isaías II.

47,6 El destierro no fue simple triunfo humano, sino castigo divino. Babilonia se excedió cruelmente, incurriendo en delito.

47,7 "Se por siempre" es prerrogativa divina: Eclo 7,36.

47,8-9 Conmina la pena. "Viuda y sin hijos" son temas fundamentales de Is 49 y 54,  referidos a Jerusalén. La última frase podría ser causal: "por tus muchas..."

47,10-11 De nuevo delito y castigo. "Nadie me ve" puede equivaler a ateísmo práctico: Sal 10,4; 73,11; 94,7; Eclo 16,17-23. Babilonia comparte con otras potencias la actividad intelectual, especialmente de carácter mágico. El castigo frustrará la seguridad del saber, y Babilonia no "sabrá ni podrá" librarse. Hace falta humildad para prever y prevenir la desgracia.

47,12-15 Desarrolla irónicamente el tema de la magia, en particular la predicción mensual, casi burocrática. Puesto especial ocupa la astrología, especialidad babilonia. Todo el esfuerzo y el cúmulo de predicciones acaban en paja y la paja en el fuego.

ISAÍAS II. CAPÍTULO 46.

Contra los dioses de Babilonia (Dn 14)

461Se encorva Bel, se deploma Nebo;
sus imágenes las cargáis sobre bestias y acémilas,
y las estatuas que les cargan en andas
son una carga abrumadora;
2a una se encorvan y se desploman;
incapaces de librar al que los lleva,
ellos mismos marchan al destierro.
3Escuchadme, casa de Jacob,
resto de la casa de Israel,
con quien he cargado desde que nacisteis,
a quien he llevado
desde que salisteis de las entrañas:
4hasta vuestra vejez yo seré el mismo,
hasta las canas yo os sostendré;
yo lo he hecho, yo os seguiré llevando,
yo os sostendré y os libraré.
5¿A quién me compararéis, me igualaréis 
o me asemejaréis que se me pueda comparar?
6Sacan oro de la bolsa y pesan plata en la balanza;
asalarian un orfebre
que con ello fabrique un dios,
se postran y lo adoran.
7Se lo cargan a hombros, lo transportan;
donde lo ponen, allí se queda;
no se mueve de su sitio.
Por mucho que le griten, no responde,
no los salva del peligro.

Dios, dueño del futuro (Is 48,1-11)

8Recordadlo y meditadlo:
reflexionad, rebeldes,
9recordando el pasado predicho.
Yo soy Dios, y no hay otro;
no hay otro dios como yo.
10De antemano yo anuncio el futuro;
por adelantado,
lo que aún no ha sucedido.
Digo: "Mi designio se cumplirá,
mi voluntad la realizo".
11Llamo al buitre de oriente, de tierra lejana
al hombre de mi designio.
12Escuchadme, los valientes,
que os quedáis lejos de la victoria:
13Yo acerco mi victoria, no está lejos;
mi salvación no tardará;
traeré la salvación a Sión
y mi honor a Israel.

Explicación.

46,1-7; 8-13 Los desterrados en Babilonia están expuestos a dos tentaciones que los atenazan: por un lado la victoria aparente de los dioses ajenos, demostrada en la guerra y la política; por otro lado la impotencia o cansancio de su Dios. A las dos responde este texto, descalificando a los dioses paganos e invitando al pueblo a la esperanza.

46,1-7 Forman el eje semántico tres verbos: cargar, llevar, transportar. Los dioses no pueden cargar con el pueblo porque tienen que ser transportados en bestias de carga; son transportados en procesión, y lo serán, para salvarse, camino del destierro. En cambio el Señor ha cargado con su pueblo (Ex 19,4): desde que nació, como una nodriza (Nm 11) y hasta la vejez (Sal 71,9.18). El Señor no se cansa: 40,28-31.

46,1 Nebo es nombre, Bel (=Baal) es título. Recuérdese el episodio de Dagón que aparece en 1 Sm 5,3s.

46,7 No son esos dioses quienes dan la riqueza, sino que hace falta riquezas para fabricar tales dioses. Véase el desarrollo burlesco de la Carta de Jeremías.

46,8 El pueblo no acaba de creer, es decir, de esperar.

46,9-13 Mientras la consistencia de los ídolos es su peso e inercia, la del Señor es cumplir su palabra. Tiene un plan y designio cuyo contenido es salvación y victoria. Puede parecer que está lejos la ejecución y el ejecutor, pero no es así, porque el encargado se presentará con la rapidez del buitre.

46,12 "Valientes" o esforzados suena a título irónico. La versión griega ha leído "desanimados".

ISAÍAS II. CAPÍTULO 45.

Investidura de Ciro (Is 41,1-15; 48,12-19)

451Así dice el Señor a su ungido, Ciro,
a quien lleva de la mano:
Doblegaré ante él naciones,
desceñiré las cinturas de los reyes,
abriré ante él las puertas,
los batientes no se le cerrarán.
2Yo iré delante de ti allanándote cerros;
haré trizas las puertas de bronce,
arrancaré los cerrojos de hierro,
3te daré tesoros ocultos, caudales escondidos.
Así sabrás que yo soy el Señor,
que te llamo por tu nombre, el Dios de Israel.
4Por mi siervo, Jacob; por Israel, mi elegido.
Te llamé por tu nombre, te di un título,
aunque no me conocías.
5Yo soy el Señor, y no hay otro;
fuera de mí no hay dios.
Te pongo la insignia, aunque no me conoces,
6para que sepan de oriente a occidente
que no hay otro fuera de mí.
Yo soy el Señor, y no hay otro:
7artífice de la luz, creador de las tinieblas,
autor de la paz, creador de la desgracia;
yo, el Señor, hago todo esto.
8Cielos, destilad el rocío;
nubes, derramad la victoria;
ábrase la tierra y brote la salvación,
y con ella germine la justicia:
yo, el Señor, lo he creado.

"Yo soy el Señor" (Is 44,24-28)

9¡Ay del que pleitea con su artífice,
loza contra el alfarero!
¿Acaso dice la arcilla al artesano:
"Qué estás haciendo".
"Tu vasija no tiene asas"?
10¡Ay del que le dice al padre:
"¿Qué engendras?",
o a la mujer: "¿Por qué te retuerces?".
11Así dice el Señor, el Santo de Israel, su artífice:
Y vosotros, ¿vais a pedirme
cuentas de mis hijos?
¿Me vais a dar instrucciones
sobre la obra de mis manos?
12Yo hice la tierra y cree sobre ella al hombre;
mis propias manos desplegaron el cielo,
y doy órdenes a su entero ejército.
13Yo lo he suscitado para la victoria
y allanaré todos sus caminos:
él reconstruirá mi ciudad,
libertará a mis deportados
sin precio ni soborno
-dice el Señor de los ejércitos-.
14Así dice el Señor:
Los obreros de Egipto, los mercaderes de Nubia
y los sabeos de alta estatura
a ti pasarán, tuyos serán, tras de ti marcharán,
desfilarán en cadenas;
se postrarán ante ti y te suplicarán:
"Sólo en ti está Dios, y no hay más dioses".
15Es verdad: Tú eres el Dios escondido,
el Dios de Israel, el Salvador.
16Derrotados, fracasados todos juntos,
se marchan con su fracaso
los fabricantes de ídolos,
17mientras el Señor salva a Israel
con una salvación perpetua,
y no serán derrotados
ni fracasarán nunca jamás.
18Así dice el Señor, creador del cielo -él es Dios-,
el que modeló la tierra, la fabricó y la afianzó;
no la creó vacía, sino que la formó habitable:
"Yo soy el Señor y no hay otro".
19No hablé a escondidas, en un país tenebroso;
no dije a la estirpe de Jacob:
"Buscadme en el vacío".
Yo soy el Señor que pronuncia sentencia
y declara lo que es justo.
20Reuníos, venid, acercaos juntos,
supervivientes de las naciones:
No discurren los que llevan su ídolo de madera
y rezan a un dios que no puede salvar.
21Declarad, aducid pruebas, que deliberen juntos:
¿Quién anunció esto desde antiguo,
quién lo predijo desde entonces?
¿No fui yo, el Señor?
No hay otro Dios fuera de mí.
Yo soy un Dios justo y salvador,
y no hay ninguno más.
22Acudid a mí para salvaros, confines de la tierra,
pues yo soy Dios, y no hay otro.
23Lo juro por mi nombre,
de mi boca sale una sentencia,
una palabra irrevocable:
"Ante mí se doblará toda rodilla,
por mi jurará toda lengua".
24Dirán: "Sólo el Señor
tiene la justicia y el poder".
A él vendrán derrotados
los que se enardecían contra él,
25por el Señor triunfará
y se gloriará la estirpe de Israel.

Explicación.

45,1-5 Oráculo de investidura. Véanse los oráculos reales de Sal 2 y 110; sobre Ciro Esd 1,2-4; 6,3-6.

45,1a Por primera vez en la historia del pueblo escogido dirige Dios una palabra favorable a un monarca extranjero llamándolo su ungido; emparejándolo de algún modo con el monarca davídico. A Nabucodonosor lo llamó "siervo" (Jr 27,6).

45,1b-3a El Señor, como verdadero soberano de la historia, dispone de reinos, reyes ciudades y tesoros. Véanse Sal 2; 18; 20; 72.

45,3b El reconocimiento no expresa, ni siquiera implica, conversión al culto del Señor. El texto citado de Esd lo expresa en términos de cancillería imperial. Nunca reconoce a Ciro que el Señor sea el Dios único ni lo adopta como su Dios.

45,4-5 Rito de investidura: nombre, título, insignia (Is 11,5; 22,21). En función de Israel: porque el pueblo escogido es centro de la historia, no es límite.

45,6-7 Continúa el autohimno con fórmulas audaces. La creación es una realidad polar y existe un solo creador: las tinieblas en el orden natural, la desgracia en el orden histórico. Ben Sira desarrolla esta doctrina (Eclo 39,12-35).

45,8 Al himno responde una invocación: a la fecundación celeste y la fecundidad terrestre (42,9; 43,19). Ambas conjugadas producirán la salvación, como nueva creación.

45,9-15 Al escuchar dos veces el nombre de Ciro, los oyentes reaccionan con extrañeza, quizá con protestas: ¿cómo va a ser un rey extranjero el Ungido del Señor?, ¿no continuará la dinastía davídica? En la profecía de Isaías Segundo se menciona David sólo al final, y Ciro no restauró la realiza ni la independencia de los judíos.

45,9-10 El primer ay propone la imagen del artesano (Is 29,16; Jr 18; Rom 9,19-21), el segundo, la del padre que engendra. Teniendo en cuenta que Dios forma al hombre como artesano (Gn 2), el paralelismo queda aclarado.

45,11 En efecto, "obra de mis manos" e "hijos" son dos denominaciones de la misma realidad. Dios puede escoger a quien quiera (Ex 19,5). Como no recibió instrucciones para crear (40,13s), tampoco las acepta para gobernar.

45,12-13 Tres frases comienzan enfáticamente por "yo", y el paralelismo de las cláusulas es significativo: creador del hombre sobre la tierra, de los astros en el cielo, soberano del rey extranjero. La actividad de éste es simple consecuencia.

45,14-15 A la liberación espectacular de los judíos responderá el vasallaje de extranjeros, con un reconocimiento sumiso del Señor, aunque sea de mala gana (el faraón se resistía, Ex 5,2). No sabemos por qué escoge esos pueblos (cfr. Sal 68,32; 72,10) Nubia 18,7, Egipto 23,18.

              Ensayamos una interpretación hipotética, combinando 14 y 15. Ante la derrota y deportación de los judíos, los extranjeros podían pensar que su Dios era importante. Al presenciar su inesperada repatriación, comprenden que ese Dios que "se escondía" es el único Dios.

45,15 Pero la atribución de este verso es dudosa: si 16 forma inclusión con 24 , 15 puede formarla con 26. La frase, como tantas otras literarias, se desprende del contexto próximo y adquiere vida independiente y validez más dilatada. La tradición cristiana se la ha aplicado a la divinidad de Jesucristo escondida.

45,16-25 El eje semántico de esta pieza es fracaso // salvación. Si los "fabricantes de ídolos" y los que "se enardecen contra ti" son los mismos, sintetizan la doble dimensión de idolatría y agresión. Los idólatras son injustos, los injustos veneran dioses falsos: véanse Ex 5,2 y Sab 14,22-31.

45,18-19 Contrastan los enunciados positivos con los negativos. Dios creó un mundo rico, poblado, no vacío; cuando habla no busca el vacío o lo oculto, porque pronuncia lo que es recto y no necesita esconderse; y ahora quiere publicidad. Son los dioses quienes actúan a oscuras (Sal 82,5). Tampoco los israelitas deben esconderse o alejarse para encontrar al Señor, pues lo hallarán en una tierra poblada y en el curso de la historia. Tohu significa vacío y puede designar al ídolo (41,29). Si Dios no quiere que la tierra quede desierta, Palestina tendrá que ser repoblada y el páramo transformado.

45,23 Lo cita Rom 14,11; alude a ello Flp 2,10.

45,25 Como el Señor es el único salvador, así es el único justo o inocente. En el esquema de juicio bilateral, él es inocente y los paganos son reos convictos. Israel, que debería aparecer como culpable, ha sido perdonado y restablecido así en la justicia.

ISAÍAS II. CAPÍTULO 44.

Dios consuela a su pueblo


441Y ahora escucha, Jacob, siervo mío;

Israel, mi elegido:
2Así dice el Señor que te hizo,
que te formó en el vientre y te auxilia:
No temas, siervo mío,
Jacob, mi cariño, mi elegido;
3voy a derramar agua sobre el sequedal
y torrentes en el páramo;
voy a derramar mi aliento sobre tu estirpe
y mi bendición sobre tus vástagos.
4Crecerán como hierba junto a la fuente,
como sauces junto a las acequias,
5Uno dirá: Soy del Señor;
otro se pondrá el nombre de Jacob;
uno se tatuará en el brazo:
"Del Señor", y se apellidará Israel.


Pleito con los ídolos (Is 40,12-26; 41,21-29)



6Así dice el Señor, Rey de Israel,

su redentor, el Señor de los ejércitos:
Yo soy el primero y yo soy el último;
fuera de mí no hay dios.
7¿Quién se parece a mí?, que hable,
que lo explique y me lo exponga.
¿Quién anunció de antemano el porvenir,
quién nos predice lo que ha de suceder?
8No temáis, no tembléis:
¿no lo anuncié y lo predije por adelantado?
Vosotros sois testigos: ¿Hay un dios fuera de mí?
No existe roca que yo no conozca.


Sátira contra la idolatría (Jr 10,1-16; Sab 13-15)



9Los que modelan ídolos son todos nada,

y es inútil lo que ellos aman,
sus devotos no ven nada ni conocen;
por eso quedan defraudados.
10¿Quién modela un dios o funde una imagen
si no es para sacar algo?
11Mirad: todos sus socios quedarán defraudados,
porque los artífices no son más que hombres.
Que se reúnen todos para comparecer:
sentirán espanto y vergüenza a la vez.
12El herrero lo trabaja en las brasas, la va modelando con el martillo, lo trabaja con brazo robusto; pasa hambre, se agota, no bebe 13y está exhausto. El tallista aplica la regla, lo diseña a lápiz, lo trabaja con la gubia y lo delinea con el compás: le da figura de hombre y belleza humana, para instalarlo en una hornacina.
14Se corta cedros, se escoge una encina o un roble, dejándolos crecer entre los árboles del bosque, o planta un fresno que crece con 15la lluvia. A la gente le sirve de leña, toman para calentarse o también para hacer lumbre y cocer pan; pero él hace un dios y lo adora, fabrica una imagen 16y se postra ante ella. Con una parte hace lumbre : asa carne sobre las brasas, se la come, queda satisfecho, se calienta y dice: "Bueno, 17estoy caliente y tengo luz". Con el resto se hace la imagen de un dios, se postra, lo adora y le reza: "Líbrame, que tú eres mi dios".
18No comprenden ni distinguen, tienen los ojos cegados y no ven, 19la mente, y no entienden. No reflexiona, no tiene inteligencia ni criterio para decir: La mitad la he quemado en la lumbre; he cocido pan sobre las brasas, he asado carne para comer. ¿Y voy a hacer del 20resto una abominación? ¿Y a postrarme ante un tarugo? Se apacienta de ceniza, una mente ilusa lo extravía, no es capaz de librarse diciendo: ¿No es un engaño lo que tengo en mi diestra?


Redención de Israel



21Acuérdate de esto, Jacob;

de que eres mi siervo, Israel.
Te formé, y eres mi siervo,
Israel, no te olvidaré.
22He disipado como niebla tus rebeliones;
como nube tus pecados:
vuelve a mí, que soy tu redentor.
23Aclamad, cielos, porque el Señor ha actuado;
vitoread, simas de la tierra,
romped en aclamaciones, montañas,
y tú, bosque, con todos tus árboles;
porque el Señor ha redimido a Jacob
y se gloría de Israel.


"Yo soy el Señor" (Is 45,16-25)



24Así dice el Señor, tu redentor,

que te formó en el vientre:
Yo soy el Señor, creador de todo;
Yo sólo desplegué el cielo, yo afiancé la tierra.
Y ¿quién me ayudaba?
25Yo soy el que frustra los presagios de los magos 
y muestra la necedad de los agoreros;
el que echa atrás a los sabios
y muestra que su saber es ignorancia;
26pero realiza la palabra de sus siervos,
cumple el proyecto de sus menajeros;
el que dice: "¡Jerusalén, serás habitada;
ciudades de Judá, seréis reconstruidas;
ruinas, os levantaré!";
27el que dice: "Océano,
aridece, secaré tus corrientes";
28el que dice: "Ciro, tú eres mi pastor
y cumplirás todo mi designio";
el que dice: "Jerusalén, serás reconstruida;
templo, serás cimentado".


Explicación.


44,1-5 Nuevo oráculo de salvación, definido por los nombres en inclusión. Habla en tono personal y cariñoso. Figuran en paralelo riguroso, con el mismo verbo "derramar", el agua que fertiliza la tierra y el aliento que vivifica la simiente. La bendición es la fecundidad (Gn 1,27). Nombre, apellido y tatuaje sellan la entrega y pertenencia al Señor. (Ap 7; 13, 16-17).

44,6-8 Recomienza la polémica con los ídolos: 41,1-5.21-29; 43,8-13. "Roca" es título divino: véase la polémica de Dt 32,4.13.15.18.30.31.37.

44,9-20 La polémica salta de los ídolos a sus fabricantes (como en Sab 13-15). Consiste en un desarrollo escenificado de la denominación "manu-factura". El argumento es de lógica popular; no penetra en el problema de imagen y representación; se emparenta con algunas adiciones griegas a Daniel y con la Carta de Jeremías. La perícopa próxima, 24-28 repite varios verbos, cambiando el sujeto, el Señor, y los complementos. El contraste es sistemático y sugestivo (primera columna, los fabricantes de ídolos, segunda, Yhwh):

forman una imagen                un pueblo
hacen...imágenes...                el universo
tienden la regla...                  el cielo
moran en... hornacina           Jerusalén
se apacientan ceniza             mi voluntad

44,9-10 Insiste en los términos inutilidad y fracaso; en una actividad que es interesada. Jr 10.

44,11 Se podría traducir "no son ni hombres" (cfr. Prov 30,2); porque se rebajan con su actividad al hacerse esclavos de sus hechuras.

44,12-13 Primera escena: los artesanos. Describe con una mezcla de respeto por la habilidad artesana y de ironía por su esfuerzo y fatiga. El artífice no es más que hombre (v.11), trabaja con fatiga, hace una imagen suya que tiene del hombre sólo la belleza, ni siquiera la capacidad de fatigarse.

44,14-15 De la forma humana pasa a la materia de que están hechos: árboles nobles que crecen y acaban en leña o en ídolos: más útiles como leña que como ídolos.

44,16-17 La escena doméstica se complace en indicar la distancia entre un culto esplendoroso e inútil y los útiles servicios de la casa. En la invocación final culmina la ironía.

44,16 Sal 115,4-8.

44,18-19 De la ironía pasa a la denuncia apasionada. Léase el Sal 115 y 135.

44,20 Reconocer el absurdo sería el comienzo de la liberación. Cerrándose a esa última salida, sólo le queda la derrota en el pleito, el fracaso en la vida.

44,21-23 Palabra de consuelo, con motivos ya expuestos: creación, elección, perdón. Un himno, minúsculo en dimensión, cósmico en el horizonte, corea la acción del Señor.

44,24-28 Empalma con el anterior por los términos "formar, redimir, cielo y tierra". La forma es de autohimno o presentación de sus realizaciones incomparables. En el orden cósmico y el histórico, en el cosmos al servicio de la historia, cumpliendo predicciones y dando órdenes eficaces. Todo gravita sobre el momento presente, tiempo de nueva fundación y construcción. Si algo se opone, será neutralizado; sea la furia del océano o la magia y sabiduría humanas. La nueva fundación del templo y la reconstrucción de la capital descuellan en un horizonte mágnífico.

44,25-26 A la magia impotente se opone la palabra profética: como Moisés en Egipto; el principio se enuncia en Dt 18,9-22. También fallan cuantos confían en su saber: Is 19,11-13; Jr 9,11s.

44,27-28 En vigoroso paralelismo suenan dos mandatos categóricos: uno al poder cósmico del Mar Rojo, otro al poder histórico del monarca ascendente. Por primera vez se pronuncia el nombre de Ciro, encargado de "pastorear" al servicio del Dios de Israel.

ISAÍAS II. CAPÍTULO 43.

Rescate del pueblo

431Y ahora, así dice el Señor,
el que te creó, Jacob;
el que te formó, Israel:
No temas, que te he redimido,
te he llamado por tu nombre, tú eres mío.
2Cuando cruces las aguas, yo estaré contigo,
la corriente no te anegará;
cuando pases por el fuego, no te quemarás,
la llama no te abrasará.
3Porque yo soy el Señor, tu Dios,
el Santo de Israel, tu salvador.
Como rescate tuyo entregué a Egipto,
a Etiopía y Sabá a cambio de ti;
4porque te aprecio y eres valioso
y yo te quiero,
entregaré hombres a cambio de ti,
pueblos a cambio de tu vida:
5no temas, que contigo estoy yo;
desde oriente traeré a tu estirpe,
desde occidente te reuniré.
6Diré al Norte: Entrégalo; al Sur: No lo retengas;
tráeme a mis hijos de lejos
y a mis hijas del confín de la tierra;
7a todos los que llevan mi nombre,
a los que creé para mi gloria,
a los que hice y formé.

El pueblo, testigo de Dios

8Sacad al pueblo ciego, aunque tiene ojos;
a los sordos, aunque tienen oídos;
9que se reúnan las naciones
y se junten los pueblos:
¿quién de ellos puede contárnoslo
o informarnos de predicciones pasadas?
Que presenten testigos para ganar su causa,
que lo oigamos, y diremos: Es verdad.
10Vosotros sois mis testigos
-oráculo del Señor-
y mis siervos, a quienes escogí,
para que supierais y me creyerais,
para que comprendierais quién soy yo.
Antes de mí no habían fabricado ningún dios
y después de mí ninguno habrá:
11Yo soy el Señor; fuera de mí no hay salvador.
12Yo predije, y salvé; yo anuncié,
y no teníais dios extranjero.
Vosotros sois mis testigos -oráculo del Señor-;
13yo soy Dios, desde siempre lo soy.
No hay quien libre de mi mano;
lo que yo hago, ¿quién lo deshará?

Salvación

14Así dice el Señor,
vuestro Redentor, el Santo de Israel:
En favor vuestro
yo he mandado gente a Babilonia,
he arrancado todos los cerrojos de las prisiones,
y los caldeos rompen en lamentos.
15Yo soy el Señor, vuestro Santo,
el creador de Israel, vuestro Rey.
16Así dice el Señor, que abrió camino en el mar
y senda en las aguas impetuosas;
17que sacó a batalla carros y caballos,
tropa con sus valientes;
caían para no levantarse, se apagaron
como mecha que se extingue.
18No recordéis lo de antaño,
no penséis en lo antiguo;
19mirad que realizo algo nuevo;
ya está brotando, ¿no lo notáis?
Abriré un camino por el desierto, ríos en el yermo;
20me glorificarán las fieras salvajes,
chacales y avestruces,
porque ofreceré agua en el desierto,
ríos en el yermo,
para apagar la sed de mi pueblo, de mi elegido.
21El pueblo que yo me formé,
para que proclamara mi alabanza.

Requisitoria contra el pueblo (Is 43,22; 45,9-14; 50,1-3)

22Pero tú no me invocabas, Jacob;
ni te esforzabas por mí, Israel;
23no me ofrecías ovejas en holocausto,
no me honrabas con tus sacrificios;
yo no te avasallé exigiéndote ofrendas,
ni te cansé pidiéndote incienso,
24no me comprabas canela con dinero,
no me saciabas con la grasa de tus sacrificios;
pero me avasallabas con tus pecados,
y me cansabas con tus culpas.
25Yo, yo era quien por mi cuenta
borraba tus crímenes
y no me acordaba de tus pecados;
26recuérdamelo tú, y discutiremos;
razona tú, y saldrás absuelto.
27Ya tu  primer padre pecó,
tus jefes se rebelaron contra mí;
28por eso profané a príncipes consagrados,
entregué a Jacob al exterminio
y a Israel a los insultos.

Explicación.

43,1-7 Oráculo de salvación, apelando al principio de la elección. En tiempo remoto Dios escogió al patriarca Jacob, lo formó, le impuso un nuevo nombre, lo condujo y protegió en sus andanzas, le dio una descendencia. Con coherencia histórica, repite la acción con el pueblo: lo forma, lo nombra, lo hace superar graves peligros, lo toma en posesión; comprometido con él, lo rescata.

43,2 Agua y fuego sintetizan polarmente los peligros de la vida: véanse Dt 4,20; Is 48,10.

43,3b-4 En términos comerciales, da algo valioso por otro objeto más valioso. ¿Por qué es precioso Israel? Por el amor de Dios, que hace precioso y apreciado al hombre. El tema culmina en el NT: Jn 3,16; 1 Cor 6,20; 7,23; 1 Pe 1,18.

43,5-6 "Reunir y traer" corresponden a sacar e introducir. "Mis hijos, mis hijas"; Is 1,2; Ex 4,22s; Os 11.

43,7 Los hijos llevan el nombre del padre, y con él lo glorifican.

43,8-13 Dios está en pleito con las naciones paganas y con sus dioses (41,21-29). En el pleito, los paganos pueden ser testigos a favor de sus dioses, a quienes suelen atribuir sus victorias. Los israelitas tienen que ser testigos del Señor. Testigos oculares y auriculares, porque han sido sujetos de la historia y la han trasmitido por tradición (Ex 10,2; Sal 78). Pero Israel, con los ojos abiertos, no ha sabido ver, con los oídos no ha sabido escuchar (Dt 29,1-5). Por eso sucede una nueva llamada de Dios, que lo convoca como testigo suyo. El pasado demuestra que el Señor es el único salvador, y por lo tanto el único Dios. Los hechos históricos nos permiten subir al ser de Dios, en cuanto se fundan en él. Dios es el trascendente último, detrás del cual no hay otro. Su existir supera todo tiempo, por eso puede predecir cualquier suceso.

43,8 Véase 42,2-19.

43,10 Quizá contenga lo ´yihye una alusión al nombre divino explicado en Ex 3,14s.

43,13 Véase 14,27.

43,14-21 Oráculo de salvación, con una interesante concentración de tiempos: presente de liberación (14-15); pasado remoto y glorioso (16-17); futuro próximo, que supera todo el pasado. Es notable la acumulación de títulos del Señor, quizá polemizado con los numerosos títulos de Marduk.

43,18 Es ley de Israel la memoria de las acciones salvadoras del Señor, y es delito y fuente de culpas, el olvido (Sal 78). Pero la memoria no debe ser fuga nostálgica, reposo inerte en el recuerdo, añorar el seno materno -en fórmula moderna-. El recuerdo es válido cuando prepara y abre al futuro. El profeta, paradójicamente, parece sustituir la ley del recuerdo por el principio de la esperanza. Pero resulta que el futuro se describe con imágenes del pasado.

43,19 La nueva era se abre paso con impulso incontenible, como el brote arrancado de la semilla.

43,22-28 Dios se querella con el pueblo, denunciando su pecado. La salvación que ya apunta exige la conversión interna; para la cual se pronuncia este oráculo penitencial. Dios rechaza como composición el culto, ya que no necesita víctimas (Sal 50; Miq 6,6-9).

             El juego de la antítesis es audaz. Por medio del culto, el hombre "sirve a Dios, le ofrece tributo" como vasallo a un soberano. Ha sucedido lo contrario: con sus pecados, Israel adopta una actitud de soberano y somete a Dios a vasallaje. Como si Dios tuviera que ponerse al servicio del pueblo, para remover sus culpas, siempre que a Israel se le antoje.

43,26 El hombre debe confesar su pecado y apelar a la misericordia del Señor: Sal 51,3.6.

43,27-28 Es frecuente en la confesión pública de pecados remontarse al pasado: Sal 106,6; Esd 9; Neh 9; Dn 9; Bar 2.

ISAÍAS II. CAPÍTULO 42.

Dios presenta a su siervo (Is 49; 50; 53; Mt 12,18-21)

421Mirad a mi siervo, a quien sostengo;
mi elegido, a quien prefiero.
Sobre él he puesto mi espíritu,
para que promueva el derecho en las naciones.
2No gritará, no clamará, no voceará por las calles.
3La caña cascada no la quebrará,
el pábilo vacilante no lo apagará.
Promoverá fielmente el derecho,
4no vacilará ni se quebrará, hasta implantar
el derecho en la tierra,
y su ley que esperan las islas.

Dios habla a su siervo

5Así dice el Señor Dios,
que creó y desplegó el cielo,
afianzó la tierra con su vegetación,
dio el respiro al pueblo que la habita
y el aliento a los que se mueven en ella.
6Yo, el Señor, te he llamado para la justicia,
te he tomado de la mano, te he formado
y te he hecho alianza de un pueblo,
luz de las naciones.
7Para que abras los ojos de los ciegos,
saques a los cautivos de la prisión
y de la mazmorra a los que habitan en tinieblas:
8Yo soy el Señor, éste es mi nombre,
no cedo mi gloria a nadie
ni mi honor a los ídolos.
9Lo antiguo ya ha sucedido,
y algo nuevo yo anuncio,
antes de que brote os los comunico.

Himno (Sal 96; 98)

10Cantad al Señor un cántico nuevo,
y llegue su alabanza
a los confines de la tierra;
los que se hacen al mar, los que lo pueblan,
las costas y sus habitantes.
11Alégrese el desierto con sus tiendas,
los cercados que habita Cadar;
exulten los vecinos de Petra,
clamen desde la cumbre de las montañas;
12den gloria al Señor,
pronuncien su alabanza en las costas.
13El Señor sale como un héroe,
excita su ardor como un guerrero,
lanza el alarido desafiando al enemigo.

Nueva salvación

14Desde antiguo guardé silencio,
me callaba, aguantaba;
como parturienta, jadeo y resuello.
15Agostaré montes y collados, secaré toda su hierba,
convertiré los ríos en yermo,
desecará los estanques;
16conduciré a los ciegos
por un camino que desconocen,
los guiaré por senderos que ignoran.
Ante ellos convertiré la tiniebla en luz,
lo escabroso en llano.
Esto es lo que pienso hacer,
y no dejaré de hacerlo.
17Retrocederán defraudados
los que confían en el ídolo,
los que dicen a una estatua:
"Tú eres nuestro Dios".

Ceguera del pueblo (Is 6,9-10; 22,8-11)

18Sordos, escuchad, oíd; ciegos, mirad y ved:
19¿Quién es ciego sino mi siervo, quien es sordo
sino el mensajero que envío?
¿Quién es ciego como mi enviado,
quién es sordo como el siervo del Señor?
20Mucho mirar y no sacabas nada,
con los oídos abiertos no te enterabas.
21El Señor, por amor de su justicia,
quería glorificar y engrandecer su ley;
22pero son un pueblo saqueado y despojado,
atrapados todos en cuevas,
encerrados en mazmorras.
Lo saqueaban, y nadie lo libraba;
lo despojaban, y nadie decía: "Devuélvelo".
23¿Quién de vosotros prestará oído a esto,
y atento escuchará el futuro?
24¿Quién entregó a Jacob al saqueo,
a Israel al despojo?
¿No fue el Señor contra quien pecamos
no queriendo seguir sus caminos
ni obedecer su ley?
25Descargó sobre él el ardor de su ira,
el furor de la guerra;
lo rodeaban sus llamas, y no se daba cuenta;
lo quemaban, y no hacía caso.

Explicación.

42,1-13 Forman una unidad compuesta: Dios presenta a su siervo y su empresa (1-4): oráculo dirigido al siervo, explicando elección y empresa (5-9); himno al Señor, que sale a intervenir (10-13).

42,1-4 El oficio se recibe por elección y por el don del espíritu: el elegido es mediador carismático. Su empresa es implantar el derecho, según la voluntad de Dios. Realizará la empresa no con las armas y por la fuerza, sino con un nuevo estilo: mansedumbre con lo débil y vacilante (como Moisés, según Nm 12,3), pero firmeza y tenacidad es aguantar y cumplir. El ámbito es universal: el reino de la justicia es lo que oscuramente esperan los pueblos desconocidos. Citado en Mt 3,17 y Mc 1,11.

42,5-9 Los títulos y el nombre del Señor, en 5 y 8, garantizan la empresa. Para la cual "forma" y "llama" al ejecutor.

42,6 La expresión hebrea podría traducirse por "con justicia, legítimamente". Prefiero el sentido de finalidad. Hacia dentro, el enviado será "alianza", aglutinante del pueblo y mediador de la alianza con Dios (cfr. 2 Sm 5,3). Para los paganos será luz nueva (cfr. 2,5 y Lc 2,32).

42,7 Con valor simbólico: "abre los ojos" a los que estaban encarcelados en las tinieblas (cfr. Sab 17,2).

42,9 "Brota" o germina: en sentido propio y en contexto de creación, Gn 2,5. La imagen retorna en 43,19 y 55,10, creando un contexto unificado simbólicamente: la nueva era dará vegetación al desierto, y en la aridez actual de la historia germinará y brotará una era nueva.

42,10-13 A la certeza del anuncio responde el júbilo del himno. El invitatorio se dirige al universo, tierra y mar y sus pobladores, desierto de beduinos y costas remotas. Es el horizonte geográfico del autor.

42,13 La salida del Señor: de Egipto Ex 11,4 ; militar 2 Sm 5,24; Sal 44,10; 60,12.

42,14-17 El Señor anuncia su próxima intervención en imágenes de éxodo. Por unas tres generaciones ha aguantado el sufrimiento de su pueblo en el destierro, la arrogancia del opresor. Ahora le llega el momento fecundo de obrar, como a la parturienta (cfr. Jn 16,21). Va a nacer una gran obra del Señor: seguía (¿en la ciudad de los canales?) para los opresores, camino llano para los desterrados (Sal 107,33-37). En vez de enviar columna de fuego, el Señor transformará la tiniebla en luz. Los que confiaban en sus falsos dioses sentirán su fracaso.

42,18-25 El pueblo todavía no está preparado para comprender la intervención de Dios. Sigue siendo "siervo" o vasallo del Señor de la alianza, y lo acusa de ceguera y sordera ante sus desgracias y sus gritos. El Señor recoge la querella y la vuelve contra el pueblo: es él el ciego, que no quiere ver. Con el destierro, Dios glorificaba su ley, hacía justicia castigando la desobediencia. El pueblo seguía sin comprender (cfr. 22,8-11). El pueblo tiene que superar la memoria y volverse con fe y esperanza hacia el futuro.

42,18 Eco de 6,9s.

42,20 Véase Dt 29,1-5 sobre la dificultad de comprender.

42,21 O bien, en virtud de su derecho como parte ofendida.

42,23-25 Los cambios de persona dificultan la identificación de los que hablan. Se sobrepone un movimiento de requisitoria y confesión.


ISAÍAS II. CAPÍTULO 41.

Vocación de Ciro (Is 45,1-8; 48,12-19)

411Islas, callad ante mí;
naciones, esperad mi reto.
Que se acerquen a hablar,
comparezcamos juntos a juicio.
2¿Quién lo ha suscitado en oriente
y convoca la victoria a su paso,
le entrega los pueblos, le somete los reyes?
Su espada los tritura
y su arco los dispersa como paja;
3los persigue y avanza seguro
por sendas que sus pies no hollaban.
4¿Quién lo ha hecho y ejecutado?
El que anuncia el futuro de antemano.
Yo, el Señor, que soy el primero,
yo estoy con los últimos.
5Vedlo, islas, y estremeceros,
tiemblen los confines del orbe*.

Israel, siervo del Señor (Is 41,8; 44,1-5; Sal 48)

8Tú, Israel, siervo mío; Jacob, mi elegido;
estirpe de Abrahán, mi amigo.
9Tú, a quien tomé en los confines del orbe,
y llamé en sus extremos,
a quien dije: "Tú eres mi siervo,
te he elegido y no te he rechazado".
10No temas, que yo estoy contigo;
no te angusties, que yo soy tu Dios:
te fortalezco y te auxilio
y te sostengo con mi diestra victoriosa.
11Mira: se avergonzarán derrotados
los que se enardecen contra ti;
12buscarás sin encontrarlos
a los que pelean contra ti;
serán aniquilados, dejarán de existir
los que guerrean contra ti.
13Porque yo, el Señor, tu Dios
te agarro de la diestra,
y te digo: "No temas, yo mismo te auxilio".
14No temas, gusanito de Jacob, oruga de Israel,
yo mismo te auxilio -oráculo del Señor-,
tu redentor es el Santo de Israel.
15Mira, te convierto en trillo aguzado,
nuevo, dentado:
trillarás los montes y los triturarás,
convertirás en paja las colinas;
16los aventarás, y el viento los arrebatará,
el vendabal los dispersará;
y tú te alegrarás con el Señor,
te gloriarás del Santo de Israel.

Nuevo éxodo (Is 43,14-21; 48,20-22; 52,11-12)

17Los pobres y los indigentes
buscan agua, y no la hay;
su lengua está reseca de sed.
Yo, el Señor, les responderé;
yo, el Dios de Israel, no los abandonaré.
18Alumbraré ríos en las dunas;
en medio de las vaguadas, manantiales;
transformaré el desierto en estanque
y el yermo en fuentes de agua;
19pondré en el desierto cedros,
y acacias, y mirtos, y olivos;
plantaré en la estepa cipreses,
junto con olmos y alerces.
20Para que vean y conozcan,
reflexionen y aprendan de una vez
que la mano del Señor lo ha hecho,
que el Santo de Israel lo ha creado.

Pleito con los dioses (is 43,8-13)

21Presentad vuestro pleito, dice el Señor;
aducid vuestras pruebas, dice el Rey de Jacob;
22que se adelanten
y nos anuncien lo que va a suceder.
Narradnos vuestras predicciones pasadas
y prestaremos atención;
anunciadnos el futuro,
y comprobaremos el desenlace;
23narrad los sucesos futuros,
y sabremos que sois dioses.
Haced algo, bueno o malo,
que nos demos cuenta y lo veamos todo.
24Mirad, vosotros sois nada;
vuestras obras, vacío;
es abominable elegiros.
25Yo os he suscitado en el norte, y ha venido;
en oriente lo llamo por su nombre;
pisará gobernantes como barro,
como pisa el alfarero la arcilla.
26¿Quién lo anunció de antemano
para que lo supiéramos,
por adelantado para que dijéramos:
"Tiene razón"?
Ninguno lo narra, ninguno lo anuncia,
nadie oye vuestro discurso.
27Lo anuncié yo el primero en Sión
y envié un heraldo a Jerusalén.
28Busqué; pero entre ellos no había nadie,
ningún consejero a quien preguntarle
para que me informara.
29Todos juntos eran nada; sus obras, vacío;
aire y nulidad sus estatuas.

Explicación.

41,1-5 Comienza un juicio contradictorio del Señor con un rival, naciones próximas y lejanas. Convoca, los llamados comparecen, se impone silencio, una de las partes toma la palabra. En el escenario universal se van a destacar dos actores: un jefe victorioso todavía anónimo e Israel. El Señor reclama y asume en el juicio plena responsabilidad, el jefe será ejecutor y el pueblo beneficiario.

41,2-3 Nos dan la visión histórica estilizada. Una figura política asciende rápidamente y suscita pánico entre los babilonios, esperanza y miedo entre los judíos.

41,4 Añade la visión trascendente: el Señor que lo anunció, lo realiza ahora.

41,5 * Los vv.6-7 después de 40,19.

41,6-7 Detrás de 41,19.

41,8-16 Preparado el terreno con la victoria en el pleito, el Señor se dirige a su pueblo en un oráculo de salvación. El texto se divide en una introducción, 8-9 y dos estrofas paralelas, 10-13 y 14-16. El pueblo recibe un nombre doble y el apellido de Abrahán (falta Isaac). El título sugiere la elección para el servicio, para Abrahán, la intimidad con Dios. El oráculo se remonta a los orígenes patriarcales, a la promesa anterior a la alianza.

41,10 El miedo radical e instintivo del hombre se duplica ante la presencia numinosa de la divinidad. La palabra de Dios vence la angustia humana con un imperativo eficaz, con su presencia atestiguada, con su auxilio.

41,11-12 Fórmulas provenientes de salmos: 35,26; 40,15; 56,10; 63,10s; 70,3s.

41,13 La presencia toma la forma de un contacto robusto y caliente.

41,14 Véanse Sal 22,7; Nm 13,33.

41,15-16 El gusanito que repta se convierte en un trillo que se arrastra y crece hasta tener bajo sí la tierra con sus montes y collados (cfr. 2,14).

41,17-20 Temas del éxodo: la sed y el agua (Ex 17; Nm 20), cuestión de vida o muerte. El desierto se transforma en paraíso portentoso, con cuatro caudales de agua y siete especies de árboles frondosos.

41,18 Sal 107,35.

41,20 La consecuencia de la acción de Dios es el reconocimiento. Los ojos ven la historia, la fe reconoce el protagonista. Dios está "creando" de nuevo, porque salvar es una creación superior.

41,21-29 Un pleito con los dioses de Babilonia sirve para presentar al ejecutor oficial de la nueva salvación. El pleito es ficción literaria del profeta. A esos dioses numerosos, que reciben culto esplendoroso, que pueden impresionar a los desterrados, les concede el poeta una existencia literaria, como contendientes en un magno pleito. Una multitud contra uno solo, un silencio colectivo contra una voz dominadora. Al final del juicio, ficción literaria, queda patente la ficción ontológica de esas divinidades. No existen, y ésa es la verdad de la ficción.

41,22-23 La prueba exigida es la coherencia entre palabra y acción, entre pasado y futuro, predicción y cumplimiento. La palabra constituye el hecho en revelación actual, el suceso acredita la palabra y al que la pronunció.

41,22 Hab 2,18.

41,25 Segunda parte. Si los rivales no han podido aducir pruebas, el Señor propone las suyas, con la misma dialéctica de acción y palabra.

41,28-29 Han enmudecido los rivales. El Señor ya no les habla en segunda persona, sino que los reúne en una tercera persona, que ya no es persona jurídica ni personaje literario, porque son nada.